Ho Chi Minh, fuente de estímulo

Madeleine Sautié Rodríguez

"Tenemos que mantener en alto la decisión y superar todas la dificultades y penurias. Cuando combatan sean valientes, no se vanaglorien del triunfo y no se desanimen por las derrotas. Debemos conquistar colectivamente los méritos en el combate. No se disputen los triunfos. Quieran con todo el corazón a los seres humanos y los bienes del pueblo".

Foto: Karel LeyvaAna María Díaz, directora de la editorial José Martí y Melba Hernández.

Quien así hablaba a sus camaradas, poniendo en cada palabra la suficiente dosis de amor y altruismo, y matizándolas con la dulzura propia del líder que gana el respeto de sus subordinados a causa de la actitud ejemplar y la disciplina, no es otro que Ho Chi Minh, el revolucionario, poeta y periodista vietnamita que hace 120 años asomó con su luz al mundo para legarle a la humanidad el paradigma que fue su ardua vida, consagrada a la libertad de su Patria y a la posterior construcción de la sociedad nueva.

Estas y muchas otras recomendaciones, enseñanzas y sorprendentes anécdotas del insigne luchador se recogen en las memorias de los años de guerra, que acertadamente compiló en su libro Recordando al tío Ho su autor, el general de tres estrellas Phung The Tai, primer guardaespaldas del Jefe de la Revolución Vietnamita, con cuya misión se pertrechó de la savia revolucionaria emanada del patriota al punto de reconocer que sin él no existiría su vida actual en la que ha alcanzado ese prestigioso grado militar.

A cargo de la editorial José Martí y como resultado de un proyecto de intercambio de publicaciones con Vietnam, el título, que nos entrega a Ho Chi Minh en su verdadera dimensión humana, al ser visto desde la experiencia de un hombre que lo acompañó durante 29 años y hasta el último de sus días, fue presentado —aunque en Cuba— en un contexto eminentemente vietnamita.

En la comunidad de Ben Tre, ubicada en Bauta, y denominada así en honor a la provincia donde se produjo hace 50 años el alzamiento simultáneo con que se iniciaba la fase final de la lucha de ese pueblo asiático, se erige la Casa Vietnamita, réplica de una vivienda de campo de esa geografía, que acogió, al calor del bambú y del mobiliario donado por ese pueblo, la presentación de esta novedad literaria que estuvo a cargo de Marta Rojas, quien junto a Melba Hernández —con cuya visita se honró la Casa— y Rita Longa, autora de la obra escultórica Complejo Solidaridad, que aparece a la entrada del lugar, es fundadora del Comité Cubano de Solidaridad con Vietnam y se desempeña como vicepresidenta de la Asociación de Amistad Cuba-Vietnam.

Para abundar en la sabia y noble inteligencia del Tío Ho, llegaron hasta allí el ministro Nguyen Xuan Vuong y el consejero cultural Phan Thanh Nghe, ambos de la embajada vietnamita, quienes agradecieron la presencia de Melba. "Lo que ella ha aportado a la victoria de Vietnam no se puede cuantificar", expresaba Xuan Vuong y refiriéndose a su líder histórico Ho Chi Minh, aseguraba que aunque hacer versos no era para él una pasión, compuso la más gloriosa epopeya que vivió su pueblo.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir