Para lograr el desarrollo integral de la personalidad la
educación sexual debe ser instaurada por el Estado, opinó hoy
Mariela Castro Espín en la III Conferencia Internacional "Mujer,
Género y Derecho", con sede en la capital cubana.
Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX),
destacó las características del programa cubano, su carácter
multidisciplinario y la amplia perspectiva de género, que le permite
promover la educación de la sexualidad sin discriminación, en las
diferentes etapas de la vida y como parte de la formación integral
del individuo.
"El Estado debe velar por la igualdad de derechos de la mujer y
la promoción de su salud reproductiva, así como por una atención
específica a sus necesidades e intereses", afirmó ante más de 70
delegados de 15 países.
La experta hizo un recuento de las principales etapas del proceso
de institucionalización de la educación sexual en Cuba en los
últimos 50 años, como elemento de política social, y valoró sus
principales desafíos.
Según Castro Espín, dentro de los desafíos actuales destaca la
implementación de acciones favorecedoras del cambio de
subjetividades y conductas en hombres y mujeres, en cada momento de
su ciclo vital, en los diferentes contextos sociales y geográficos.
Para la especialista, en Cuba aún quedan cuestiones por hacer;
sin embargo, el desarrollo de programas educativos sexuales en
edades escolares tempranas ha permitido que disminuya el embarazo en
la adolescencia, el abandono de la escuela por matrimonio y
maternidad y la violencia de género.
La estrategia cubana de desarrollo integral, como proyecto
socialista, ha sido el soporte de la política nacional de educación
sexual, y ello ha contribuido a debilitar los cimientos de la
cultura patriarcal, pero no a su desaparición, aseveró Castro Espín.
La III Conferencia Internacional "Mujer, Género y Derecho", con
sede en el Hotel Nacional de Cuba, concluye hoy viernes.