La suerte del pollo

Ricardo López Hevia
ricardo.lh@granma.cip.cu

El deporte es parte de nuestra cultura y define también cómo somos, es por ello que conductas que rozan lo irracional nada tienen que ver con las características e historia del pueblo cubano. Lo sucedido en el último juego entre Industriales y el equipo de Sancti Spíritus, representado por el gallo, difiere de lo esperado de un público conocedor y de altos valores éticos. En el momento clímax del partido, cuando Rudy Reyes jonroneó con las bases llenas, se desató una euforia multitudinaria que dio al traste con la suerte de un indefenso pollo, cuyo destino fatal fue ir pasando de mano en mano por todo el estadio hasta ser destrozado.

Nada tiene que ver la alegría de una afición desbordada disfrutando la victoria de su equipo con asimilar como algo natural el despedazar a un ave como supuesta muestra de júbilo.

Llamémonos a la cordura, alejemos estas conductas que no están relacionadas con lo que se ha sembrado en materia humana durante estos 50 años de Revolución y disfrutemos del espectáculo deportivo como lo que es en esencia, distracción y regocijo para nuestro pueblo, el mismo que está en múltiples lugares del mundo salvando vidas y con la solidaridad como bandera.

 

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