EL Canal Vía Cuba para partir la Isla en dos

Una lucha ganada por el pueblo

Juan Nuiry*

La dictadura de Fulgencio Batista pretendió dividir la isla de Cuba mediante un proyecto llamado Canal Vía Cuba. La preparación de ese controvertido engendro data del año 1912, cuando fue cuidadosamente elaborado por los representantes de intereses injerencistas norteamericanos, quienes para lograr sus fines tuvieron que esperar la llegada del momento oportuno y el hombre adecuado en el poder. Este no podía ser otro que Batista, con su régimen de fuerza, conseguido mediante el golpe de estado del 10 de marzo de 1952.

En el más absoluto silencio se publicó el sábado 14 de agosto de 1954, en la Gaceta Oficial de la República, la Ley– Decreto número 1618, con la firma de Fulgencio Batista y Zaldívar, que en el apartado a), del artículo número 1, hacía referencia a "la construcción de un Canal que tendrá una extensión longitudinal de 80 kilómetros aproximadamente de Norte a Sur, entre la Bahía de Cárdenas y la Bahía de Cochinos, en las provincias de Matanzas y Las Villas, respectivamente, con una anchura mínima de 40 metros y una profundidad no menor de 15 metros, que permita la navegación de barcos de gran calado" .

Dentro de toda la argumentación y articulado, del 1 al 33, y las Disposiciones Transitorias y Finales, relacionadas con este canal interoceánico, se puede observar cómo esto menoscababa la soberanía de Cuba, por las facultades otorgadas, lo cual se reflejaba desde los puntos de vista geográfico, económico, jurídico e histórico, además de las facilidades al capital foráneo, pues la empresa norteamericana conocida como "Compañía del Canal Atlántica al Mar Caribe. S.A." tenía todos los derechos para su construcción, concebidos para un periodo que superaba los 99 años.

Según se planteaba, cuando se terminara el Canal, Cuba estaría dividida en dos partes, de las que 80 mil kilómetros cuadrados quedarían hacia el Este, en las provincias orientales, y el resto del territorio hacia el Oeste, en las occidentales. Esto no incluía otros daños colaterales como las tierras arrebatadas a la agricultura y la ganadería, la desaparición de los poblados asentados en gran parte del trayecto, en una zona formada por rocas calizas porosas, acciones que lógicamente afectaban el manto freático, lo cual incrementaría la salinidad de los suelos y haría improductivas miles de caballerías.

La inversión tendría un costo de 400 millones de dólares, aunque se calcula que para completar los trabajos sería necesario llegar a 700 millones. Colateralmente, este plan proporcionaría un gigantesco proyecto de expansión, con la edificación de almacenes, plantas industriales, hoteles y áreas turísticas, además de otros males, como la construcción de casinos de juego, bajo el disfraz de instalaciones de recreación social lo que, como es natural, facilitaba un "suelo fértil" para el contrabando, la prostitución y poder establecer una banca internacional permanente y autónoma.

La información publicada en la Gaceta Oficial se ocultó celosamente, pues era necesario que el régimen de facto pudiera oficializar su gobierno en la farsa electoral programada para el primero de noviembre de 1954.

Por esa época apareció en la revista norteamericana Times, de amplia circulación, un comentario que aludía al Canal que se pretendía construir en Cuba, lo cual provocó una reacción en cadena por parte de los medios de prensa escrita, radial y televisiva, los que calificaron este propósito como "el canal rompe Cuba".

En la revista Bohemia del 12 de diciembre de 1954, se publicó un artículo titulado: "El proyecto de la isla partida", del intelectual Dr. Jorge Mañach, en el que se realiza un detallado análisis de las consecuencias que ocasionaría el proyecto, señalando, además, "que lo que irrita, es que el que lo hace posible, sea un gobierno de tal naturaleza, constituido al margen del consentimiento público".

También, el historiador y economista Oscar Pino Santos preparó un amplio trabajo, publicado durante esos días en la revista Carteles, en el cual, desde distintos ángulos, analizó los hechos con lujo de detalles, con esta preocupante observación: "Si el Canal geográficamente no está justificado, lo estaría entonces desde el punto estratégico y en un caso de guerra, cambiaría su categoría de centro geográfico del Caribe, por centro militar de toda esta vasta zona" y "las consecuencias de tal hecho son casi incalculables". En una palabra, se podría decir que Cuba quedaría convertida en una base militar.

Desde la Colina Universitaria, el Presidente de la FEU, José Antonio Echeverría, anunció que se realizaría un foro programado para los días 17 y 18 de enero de 1955, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el cual constituiría un llamado en pro de la soberanía e integridad nacional, pues era necesario sacar la verdad a la luz pública, pues por la forma evasiva y oculta en que se movió esa maniobra, no permitió conocer el alcance del plan en toda su magnitud.

Luego apareció un amplio reportaje el 16 de enero de 1955, en la revista Bohemia, en el que José Antonio condenó el proyecto y los perjuicios que podría ocasionar, además de calificarlo como una gran estafa, un negocio turbio y escandaloso, con fines de lucro, en total, una maniobra que podría considerarse como una segunda Enmienda Platt.

El día antes de comenzar el Fórum de la FEU en la Universidad, sus dirigentes José Antonio Echeverría y Álvaro Barba fueron detenidos por órdenes del Buró de Investigaciones de la tiranía, creyendo que así podrían evitar la celebración del evento que se efectuó según lo previsto, con la participación de todos los invitados y como presidentes de honor el Rector doctor Clemente Inclán y el Coronel mambí, doctor Cosme de la Torriente. En esta reunión se aprobó mantener en todo su calor la lucha contra el Canal Vía Cuba, lo que devino gran manifestación de protesta.

En esos momentos Fidel Castro y el resto de los moncadistas sufrían el rigor de la prisión en Isla de Pinos y muchos destacados revolucionarios estaban en el exilio, entre ellos, el doctor Raúl Roa.

A lo largo del país, el pueblo se unió al reclamo de protesta y para ello se creó una comisión organizadora de lucha contra el Canal, que contó con la activa participación de los colegios profesionales de ingenieros, arquitectos, médicos, abogados; así como de sindicatos, las organizaciones juveniles de los partidos Ortodoxo y Auténtico, y otras como el Frente Cívico de Mujeres Martianas, la Sociedad de Amigos de la República, la Asociación de Veteranos, los Clubes de Leones y Rotarios, junto a otros sectores de la población de distintas tendencias y credos religiosos.

En toda Cuba se pronunciaron contra el proyecto voces representativas y calificadas, como la del profesor de la Universidad de La Habana Dr. Francisco Carone, en el campo jurídico, quien presentó varios recursos ante el Tribunal de Garantías Constitucionales, en los cuales denunciaba 15 violaciones constitucionales, que abarcaban desde "la violación de la independencia del país, hasta la limitación de la libertad de locomoción" y desde el punto de vista geográfico protestaron los especialistas y profesores doctores Salvador Massip y Levy Marrero. También se unieron el Dr. Segundo Ceballos Pareja en lo económico y periodistas como Enrique de la Osa, Carlos Lechuga, Jorge Quintana y Eladio Secades, entre otros; de igual modo se sumaron los comentaristas radiales Guido García Inclán y José Pardo Llada. En fin, sería interminable esta relación de importantes personalidades opuestas al proyecto.

La dictadura no tardó en reaccionar ante el reclamo público y puso toda su maquinaria de paniaguados a defender lo indefendible. Hasta el propio Batista intervino y destacó en su argumentación, floja y falta de convencimiento, su acostumbrada retórica, manifestando que "la oposición al canal se había originado en la gran zona comunista".

Esa reacción popular surgía de una verdadera posición patriótica en defensa de nuestra identidad, con el más elevado sentido histórico. Precisamente en el municipio matancero de Cárdenas, por donde se había fijado el lugar de salida al mar del Canal, en la costa Norte del país, se efectuó un vibrante acto de protesta, que fue transmitido por Radio Ciudad Bandera, en el cual intervinieron, entre otros, los dirigentes estudiantiles José Antonio Echeverría y José Smith Comas, ambos naturales de esa ciudad.

Los hechos ocurridos desacreditaban progresivamente el proyecto y sin lugar a dudas, pusieron de relieve que esa fue una gran batalla ganada por el pueblo a la dictadura y a los intereses norteamericanos, de ahí que, a pesar de las maniobras realizadas por los leguleyos y el sometimiento de los tribunales a la tiranía, el Canal Vía Cuba fracasó.

A 55 años de este hecho, lo recordamos con el respaldo de las publicaciones de la época, pues son las más verídicas fuentes de referencia acerca de un acontecimiento que conmovió al país y que actualmente muy pocos conocen aun cuando de haberse consumado, hubiera sido de impredecibles consecuencias para nuestro país. *(El autor es Profesor de Mérito y Presidente de la Cátedra José Antonio Echeverría, de la Universidad de La Habana.)

 

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