El combativo lanzador de la provincia de Villa Clara Vladimir
Hernández se retiró este sábado del béisbol activo en el estadio
Augusto César Sandino, de Ciudad de la Habana, en ceremonia previa
al encuentro entre Isla de la Juventud y la novena local.
Hernández intervino en 16 temporadas de la pelota cubana, en las
que acumuló 72 victorias, aunque este dato estadístico no refleja en
su totalidad la valía de un pitcher que se caracterizó por una
valentía sin límites en el box y constituyó en una época la
principal carta de triunfo de los Naranjas.
Sin contar con el talento de un extractase, este serpentinero ,
natural de Sagua la Grande, exhibió un extraordinario balance de 43
éxitos y solo 14 derrotas en el quinquenio de 1998 hasta 2003.
Ese último año Hernández derrotó en tres ocasiones a la
legendaria Aplanadora de Santiago de Cuba en cuartos de final,
mientras en la serie semifinal superó par de veces a Granma para
igualar la marca de cinco victorias en una postemporada.
Tal actuación le permitió integrar el equipo Cuba que asistió al
torneo de Rotterdam en Holanda, donde derrotó al elenco anfitrión en
la discusión del oro y resultó elegido el mejor lanzador del
certamen.
Vladimir Hernández confesó a la AIN que siente gran tristeza,
pues no trabajará más en un partido oficial de pelota enfundado en
el querido y vistoso uniforme color naranja, aunque continúa su
labor como entrenador de los pitchers de reserva de la provincia.
La práctica del béisbol me convirtió en un mejor ser humano y esa
es la principal enseñanza que quiero trasmitir a las próximas
generaciones de lanzadores de Villa Clara, significó Hernández tras
recibir el tributo del público en el estadio Sandino, escenario de
muchos de sus triunfos.