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El ministro boliviano de Salud, Ramiro Tapia, consideró hoy una
prioridad gubernamental combatir la mortalidad materno-infantil,
problema con fuerte impacto en la nación andina.
Debemos revertir un indicador desesperadamente negativo, el cual
apenas ha cambiado en los últimos 20 años, explicó a Radio Patria
Nueva.
Según el funcionario, para enfrentar el fenómeno se aprobó
mediante Decreto Supremo el bono madre-niño, además de impulsarse
una campaña educativa.
La iniciativa sancionada por el presidente Evo Morales consiste
en financiar consultas prenatales, el parto y controles bimensuales
a los infantes.
Por su parte, la otra cruzada pretende motivar la asistencia al
médico, en aras del seguimiento al embarazo.
Muchas mujeres no asisten a centros de salud, situación aún más
grave en zonas rurales, donde apenas un 33 por ciento se atiende el
proceso de gestación, lamentó.
De acuerdo con Tapia, ambos proyectos llenan un vacío hasta ahora
existente en Bolivia.
Sectores de la oposición criticaron el bono madre-niño, por
considerarlo inapropiado en la actual coyuntura creada por la crisis
financiera internacional.
El incentivo cuenta con respaldo económico foráneo, y obedece al
mandato de la nueva Constitución, aprobada en las urnas por la
mayoría de los ciudadanos, apuntó el ministro de Salud.