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Tras reportarse más de 150 muertos por un terremoto en la región de
Abruzza, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, decretó hoy
el estado de emergencia y aconsejó dejar a un lado la política.
Debemos asistir a quienes necesitan ayuda y dejar a la política a
un lado ante la tragedia, declaró el jefe de Gobierno conservador,
quien también ordenó el envío de tropas a la citada región montañosa
central, azotada hoy por un sismo de 5,8 grados en la escala de
Richter.
El movimiento telúrico dejó unos mil 500 heridos, más de 50 mil
damnificados, en tanto las autoridades debieron evacuar a unos 100
mil habitantes de la zona del desastre, donde cientos de
edificaciones quedaron destruidas.
La ciudad de L Aquila, fundada en el siglo XIII, quedó muy
afectada, con parciales derrumbes en la basílica de Santa María di
Collemaggio, del siglo XIII, y en la iglesia barroca de Santo
Agostino y del Sufragio, del siglo XVIII.
Además, el campanario de la iglesia de San Bernandino, del siglo
XV, que sobrevivió a varios terremotos de la península, esta vez se
desplomó, mientras un castillo de la misma época sufrió destrozos y
debió ser cerrado al ejército de turistas que visita L Aquila.
Las afectaciones por el sismo a la histórica arquitectura
italiana llegaron hasta esta capital, donde las Termas de Carcalla,
complejo de baños construidos entre 212 y 216 de nuestra era y entre
los monumentos más importantes de la Roma Imperial, sufrió daños
leves.
Aun así, los antiguos lujosos baños termales quedaron abiertos
para la visita de los turistas.
El centro de control de información de la Unión Europea (UE), que
coordina acciones entre responsables de protección civil de 30
países de la región, se encuentra listo para actuar en esta nación,
indicó un vocero de ese bloque desde Bruselas, citado por la prensa
local.
Italia podrá beneficiarse del Fondo Europeo de Solidaridad y de
otros fondos estructurales, destacan fuentes comunitarias.