El festival de música fusión Piña Colada, mostró por sexta
ocasión, su poder de convocatoria entre las agrupaciones de diversos
estilos de país y su valía como promotor de la cultura cubana.
Con sede en Ciego de Ávila, del dos al cinco de abril, el evento
reunió a casi un centenar de unidades artísticas, tanto locales como
foráneas, sin intereses comercializadores y si orientadas hacia la
divulgación de las actuales vertientes de la música.
Investigadores, artistas y amantes del género, confluyeron en los
eventos teóricos para analizar qué sucede con el rock en Cuba, o con
los fanzines, publicaciones hechas por aficionados al género, que
gozan de gran aceptación entre los fans.
Entre los atractivos del Festival estuvieron también los
pasacalles, a cargo de agrupaciones teatrales invitadas a la cita,
como las avileñas D Morón Teatro, Polichinela y Teatro Primero.
La convergencia en diferentes escenarios de la ciudad de
trovadores, cultivadores del danzón, el rap, el rock, la salsa y
grupos de danza folclórica propició la asistencia masiva de la
población y la posibilidad de mostrar a visitantes foráneos el
amplio espectro de la cultura nacional.
Entre los que amenizaron las jornadas estuvieron Hipnosis,
Aceituna sin Hueso, Luna Negra, Piña Colada, Isis Flores, el grupo
Oggere y Arnaldo y su Talismán, el Ballet Folklórico Nacional, Tesis
de Menta, Triangulo Oscuro, Raúl Torres y Raúl Paz, entre otros.
Arnaldo Rodríguez, director de la agrupación Talismán, uno de los
organizadores del evento, declaró que el festival buscará en lo
adelante un acercamiento a la historia, como vía para potenciar la
cultura cubana.
En ese sentido marcó pautas en la VI edición con un recorrido de
artistas y jóvenes hasta el kilómetro reconstruido de la Trocha de
Júcaro a Morón y un panel y encuentro con fundadores de la columna
Juvenil del Centenario.