Ulises Hernández lo cree también. La modernidad musical en
Occidente tiene en Johann Sebastián Bach (1685-1750) a un ineludible
punto de partida. Al frente del flamante Lyceum Mozartiano de La
Habana, el destacado pianista y diligente emprendedor, organizó un
ciclo que repasa la obra del hijo pródigo de Eisenach, con la
colaboración del Instituto Superior de Arte y la Oficina del
Historiador de la Ciudad.
Lógicamente, el piano es el gran protagonista. Como se sabe, en
la época de Bach el teclado por excelencia era el clavecín; aunque
la invención del piano en Italia se ha fechado en 1700, solo tres
décadas más tarde el músico alemán conoció de su existencia y en un
principio puso reparos a la novedad. Sin embargo la obra de Bach
para clavecín ha encontrado en el piano una propicia traslación. No
hay gran pianista en este mundo que deje de interpretar sus
partituras. Y para el aprendizaje y la comprensión de la evolución
del lenguaje musical no puede prescindirse de su estudio, por demás,
noble y grata tarea, pues las piezas del maestro están impregnadas
por el duende de la más genuina espiritualidad.
De ahí que Ulises haya confiado casi por entero el ciclo a
jóvenes intérpretes. No importó que en el Oratorio San Felipe Neri
se hagan tan evidentes ciertas limitaciones acústicas: el comienzo
del ciclo deparó a los protagonistas el placer de la entrega y a los
oyentes una jornada de inefable gozo.
Las pianistas Yanet Bermúdez y Yisel Rubio, secundadas por la
formación de cámara dirigida por Jennifer Almeida y José Antonio
Ménez (hijo), respectivamente, sacaron buenas notas en la audición
de los conciertos en Mi Mayor (BMV 1053) y en Do Mayor (BMW 1055),
mientras que en el de Re Mayor (BMV1054), Oscar Verdeal (dirigió
Verónica del Puerto) venció el desafío de las comparaciones, toda
vez que esa partitura es una de las más populares de Bach —hasta en
películas y series de TV se ha utilizado— y por el mundo proliferan
registros fonográficos de referencia como los del canadiense Glenn
Gould y el norteamericano Murray Perahia.
Mención aparte merece la interpretación por la profesora Ana
Gloria Peñate del Concierto italiano. Compuesto en Leipzig
hacia 1735, todavía se discute si es una reducción para teclado de
una obra orquestal o si es un concierto para clavecín al que faltó
el acompañamiento de cuerdas. En cualquier caso ha devenido
paradigma del estilo bachiano sobrepuesto al legado de Vivaldi. La
Peñate transitó por la obra con pleno conocimiento de causa: la
audición fue mucho más disfrutable por la aprehensión conceptual, y
dinámica de la ejecutante.
Este lunes y mañana martes, el ciclo tendrá su conclusión en San
Felipe Neri (siempre a las 7:00 p.m.), con la intervención de los
pianistas Yamilé Cruz, Yisel Rubio, Lisandro Rodríguez, Víctor Díaz,
Fidel Leal, Danae Álvarez y el propio Ulises Hernández.