Mañana el ICAIC celebrará su cincuentenario y lo hará con el
estreno de Ciudad en rojo, la película de Rebeca inspirada en
la novela de José Soler Puig. Ya habló de ella en el dominical de
Juventud Rebelde. Pero siempre quedan cosas por contar.
"Cuando un filme se basa en un libro lo que se hace es una
especie de reescritura, la que efectué con la complicidad y la
colaboración de Xenia Rivery. Ambas hicimos una selección de los
conflictos y de los personajes corales que narra la novela. No sé si
serán muy novedosas las aristas que toco, pero me resultaron muy
interesantes porque tanto la novela como la película tratan de
reflexionar sobre la violencia y sus consecuencias en jóvenes que se
ven envueltos en esa situación y encuentran un camino para empezar a
solucionar los problemas. De alguna manera es una visión de lo que
sucedía en Santiago de Cuba durante la época de la dictadura."
¿Una definición de la película?
"Es la historia de personas comunes que se imbrican en un proceso
que les dejará huellas."
¿Otra definición?
"Tiene de política, de thriller y de policíaco, pudiéramos
decir que es un thriller político."
Rebeca llega a este largometraje después de una extraordinaria
saga como documentalista, formada en la mejor escuela: la de
Santiago Álvarez. Aunque antes había probado sus armas con dos
cortos de ficción: El triángulo y La fidelidad.
De su pulso como realizadora dan cuenta varias joyas: Buscando
a Chano Pozo (1987), Con todo mi amor, Rita (2000)
y Cuando Sindo Garay visitó a Emiliano Báez (2002). Además,
fue responsable de tres mediometrajes de la serie Caminos de
Revolución (2004) y directora general de una colección, todavía
por estrenar íntegramente, sobre la música cubana.
"No veo grandes diferencias —confiesa— entre la película y mis
anteriores trabajos, porque la fotografía que fui armando junto al
director de esta especialidad, Ángel Alderete, tiene un cierto tono
documental. Siempre digo que nunca hay una segunda oportunidad para
una primera impresión y empezamos con imágenes de archivos
pertenecientes a todos los documentales que encontré sobre Santiago
de Cuba y luego nos trasladamos a la ficción. La concepción de la
fotografía está contaminada de una mirada documental y pautada de mi
impronta como documentalista."
¿Una última consideración?
"Me hubiera gustado estrenarla un 30 de noviembre en Santiago y
la estrenaré gustosamente en el Aniversario 50 del ICAIC, aunque no
hago películas para efemérides. Hago cine porque en ello me va la
vida."