CHAMBAS,
Ciego de Ávila.— "Periodista, si quieres verme, tendrás que ir al
cañaveral". Fueron sus palabras retadoras, hace más de 10 años, poco
después que Fidel le pusiera en el lado izquierdo del pecho la
medalla de Héroe del Trabajo de la República de Cuba.
Tardó mucho el reportero, hasta que, por estos días, preguntó en
la sede provincial del Sindicato Azucarero si Renán Cabrera Franco
todavía cortaba caña. "Oiga, ese es un león tusa’o. Anda arriba de
la KTP-2M como el primer día".
Para Renán, el cañaveral es una fiesta. "Agárrate bien, no te
vayas a caer. Aquí podemos conversar de todo y así aprovechamos el
tiempo. Hoy la pica pica está encendida. Dicen que con ceniza se te
quita, pero eso no es verdad. Por eso yo siempre trabajo con
enguatada y camisa de mangas largas. Háblame alto para poder oírte".
Y asombra la destreza con que domina la máquina cortadora, de
varias toneladas de peso. "Esto no se aprende en un día, ni en un
año. Tienen que pasar varias campañas para coger la maestría que
necesita un buen operador".
—¿Y cuántas zafras ha hecho?
Esta es la 33. Tengo 53 años, asegura sin reparar mucho en que,
en ese tiempo, ha cortado 71 millones de arrobas de caña. Lo dice en
forma de broma, pero la tarea diaria la toma muy en serio. De
acuerdo con el plan molible actual del central Enrique Varona, para
el cual casi siempre tributa, esos millones equivalen a tres
temporadas del ingenio.
"Sigo en la combinada porque creo que todavía hago falta",
comenta mientras el motor se entona a miles de revoluciones por
minuto. "Me ha salido bueno. Ha hecho 13 campañas y jamás lo he
abierto. Lo cuido como a mi hija Maikely, que trabaja allá, en la
tienda de Anguillero. A la combinada hay que pasarle la mano cada
vez que es necesario".
Claro que hace falta. La razón más convincente son las contiendas
realizadas y la humildad mantenida por este hombre acreedor de
muchas medallas y distinciones.
"Soy uno más entre muchos que se dedican a esta labor en el país.
Por eso me ve aquí, entre los plantones de la UBPC Arabal. Solo he
salido cuando me han pedido ayuda en otros lugares. Una vez piqué
allá por Puerto Padre, en Las Tunas.
"¡Ah!, y hace poco estuve en Holguín, familiarizándome con una
combinada nueva que me van a dar. Eso me alegra y preocupa. Me
contenta porque es más productiva que la KTP-2M, y me inquieta,
precisamente, eso mismo."
Este guajiro considera que lo más grande que tiene un hombre es
la firmeza de la palabra. Quizás esa sea una de las razones por las
que todos hablan bien de él y emplean los calificativos más
comprensibles: "incansable", "ejemplo", "en el núcleo del Partido
habla claro", "cuando la caña está mala es el primero en entrarle".
"Lo que sucede —dice— es que siempre me alientan las palabras de
Fidel, cuando me puso la medalla: ‘Guajiro, sigue guapeando. Ahora
tienes que luchar más que nunca’."