Entre la casa y el tabaco

Infraestructura tabacalera nuevamente en apuros

Ronald Suárez Rivas y Ronal Suárez Ramos

PINAR DEL RÍO.— A pocos días de empezar la campaña tabacalera, la infraestructura que la sustenta en Vueltabajo vuelve a sufrir grandes estragos.

Más de 5 000 casas de curación —donde se secan las hojas antes de ir a la industria— han sido dañadas. De ellas, unas 3 300 reducidas a escombros.

Foto: Juvenal BalánLos campesinos pinareños sabrán sobreponerse a la situación actual.

La cifra no llega a ser tan elevada como en el año 2002, cuando 11 000 de esas instalaciones tuvieron afectaciones tras el paso de los huracanes Isidore y Lili, pero esta vez la destrucción está más concentrada.

"En aquella oportunidad estuvo repartida desde Mantua hasta Los Palacios. Ahora se agrupa en menos cooperativas", advierte Orlando Lugo Fonte, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).

Tras el paso del ciclón, otra vez a levantar las casas.

Pinar del Río, Viñales, La Palma y Minas de Matahambre reportan daños; pero el territorio más perjudicado es Consolación del Sur, donde mayores extensiones de tierra se dedican al cultivo del tabaco en la provincia. Allí, de las 1 857 casas de curación, 1836 están destrozadas.

A pesar de ello, los campesinos de ese territorio acaban de enviarle al General de Ejército Raúl Castro Ruz, un mensaje en el que manifiestan su compromiso de sobreponerse a la situación actual y lograr una campaña exitosa.

"El ánimo es de no renunciar a una sola caballería", expresa Rogelio Ortúzar, de la Cooperativa de Créditos y Servicios 26 de Julio. "Primero hay que rescatar lo que se pueda y luego empezar a construir".

No obstante, para enfrentar la recuperación en el tiempo que se precisa, no basta con las fuerzas de que dispone la provincia.

"Al igual que en el 2002, esta vez se volverá a contar con la solidaridad del movimiento campesino de todo el país. Desde distintos territorios nos han llamado para interesarse por lo que ha ocurrido y ofrecerse para ayudar", explica Lugo Fonte.

"Estamos precisando las cifras, y lo que puede enfrentar cada cooperativa con sus fuerzas constructoras. Cuando se complete ese dato, sabremos la cantidad de brigadas de carpinteros para trasladar".

Voluntad de hacer una buena cosecha

Los hombres se confunden entre el amasijo de horcones, viguetas, tablas y planchas de zinc. Poco a poco se abren paso hasta los pilones de tabaco y comienzan a extraer las gavillas, una parte de ellas mojadas por el tiempo que estuvieron expuestas a la inclemencia del clima.

Aunque la mayor parte se tapó con nailon para proteger los materiales de la humedad, en algunos sitios ello no fue suficiente. "El cobertor funciona cuando se avería el techo, pero si se cae toda la edificación el daño es inevitable", explica José Rodríguez.

La escogida de la Cooperativa de Producción Agropecuaria Eliseo Caamaño, la que más tabaco produce entre sus similares de toda Cuba (6 300 quintales en la pasada cosecha), era una construcción relativamente nueva, fuerte; parecía que sería capaz de resistir los embates de Gustav, pero no fue así. Tampoco sobrevivieron las 78 casas de curación con que contaba esa entidad, cuyas tierras rodean al poblado de Pilotos, en Consolación del Sur.

Varios de sus miembros perdieron, además, sus viviendas, o parte de ellas. A Cirilo Méndez, el huracán le levantó la cubierta de la casa, aún así, fue de los primeros en sumarse a la recuperación. "Cerramos puertas y ventanas, y nos incorporamos a nuestros respectivos puestos. En la noche, mis compañeros de labor me ayudaron y ya tengo techo", dice.

Gustavo León sufrió un golpe mayor aún, pues su hogar se desplomó completamente. "Con lo que pude recuperar hice un ‘caramanchel’ y allí nos guarecimos, pero sin faltar al trabajo, pues ahora nuestro esfuerzo es más necesario que nunca antes", expresa.

Para Daniel Suárez, presidente de la CPA, no es momento de lamentaciones, sino de actuar. Según afirma, alrededor del 50% de los materiales de las edificaciones destruidas se debe recuperar.

"Con ellos empezamos ya a levantar las nuevas casas de curación. Tenemos que producir para ayudar a paliar los enormes gastos que llevará sobreponernos a un fenómeno tan devastador", dice.

No solo carpinteros

La destrucción de una infraestructura imprescindible para secar el tabaco es, sin duda, un duro golpe al principal renglón económico de la provincia, cuando ya se preparan los semilleros y roturan las tierras de la venidera campaña.

Contar con las capacidades de curación en el momento requerido, no solo dependerá de carpinteros, sino también de cuantiosos recursos, como elementos de techado, madera y puntillas, entre otros.

Enrique Cruz, director provincial de Tabaco, asegura que existe una evaluación de los materiales que se requerirán, y están hechas las coordinaciones pertinentes con las empresas importadoras para poner en manos de los productores todos esos medios, a tiempo de ejecutar las construcciones antes de que empiece la recolección.

Para ello harán falta, además, muchos hombres y mujeres como los que ahora, en la Eliseo Caamaño, combinan el interés personal con el objeto social, para que la solución de sus viviendas y la del tabaco vayan juntas.

 

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