Eso es Revolución

Pastor Batista Valdés

LAS TUNAS.— El año pasado, cuando Noel puso a prueba la capacidad organizativa de la Defensa Civil cubana y la eficiencia del país para enfrentar huracanes, en esta provincia hizo "curiosa historia" el caso de una cabra evacuada hacia el Instituto Superior Pedagógico, horas después de haber sido trasladados hacia allí sus propietarios.

No hay en estas líneas la menor intención de hacer humor. Aquella decisión real devino alternativa para alimentar a un niño que solo toleraba la leche de chiva.

Con su "cara de pocos amigos", ahora Gustav se empeña en comprobar la dimensión humana del proyecto cubano y tampoco esta vez la respuesta se ha hecho esperar.

El preventivo traslado de cientos de personas hacia centros de evacuación aptos para funcionar mientras haya peligro para una sola familia significa sensibilidad. Eso es Revolución.

Por eso, ni la impertinente llovizna ni la altura de la noche pueden impedir "el salto" hasta la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE), donde al filo del atardecer una alegre sorpresa estremeció a más de 300 habitantes de zonas rurales alojados allí, al ver cómo el personal de la Salud bajaba 14 cunas, para comodidad y seguridad de los bebitos evacuados.

Sumido en profundo sueño, el pequeño Abdiel Matos Peña (dos meses de nacido) aprieta el diminuto puño, esboza una sonrisa y sigue dormido en el centro de una cuna que no parece resultarle ajena. ¿A quién, si no, le pertenece por entero?

"No es lo mismo acostarlo ahí —afirma Arasay, su mamá— que tenerlo conmigo en la cama, con el peligro de que caiga al piso, darle un golpe sin querer o aplastarlo con mi cuerpo¼ Por eso agradezco tanto este gesto, en nombre mío, de Odelkis y Ayaelis (que también tienen niñas bebitas) y de todas las madres que hemos recibido aquí seguridad y mucho cariño".

 

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