Los sinsabores de la Davis lo vivirían otras buenas actrices para
quienes los aplausos y los jugosos contratos comenzaban a
languidecer en Hollywood una vez cruzada la barrera de los cuarenta.
No importa cuán buenas fueran. Puesta a escoger, la meca del cine
prefería la frescura de las nuevas, a la experiencia de las cien
veces probadas. Además, para ellas había pocos papeles.
Greta Garbo, que era un lince, se dio cuenta del porvenir sombrío
y se adelantó al desaire en la cresta de su carrera. Tenía 36 años
cuando al terminar La mujer de las dos caras, con George
Cukor, dijo "ni una vez más" y se perdió en la bruma de la leyenda.
En años recientes hemos visto desaparecer de las pantallas a
actrices norteamericanas muy buenas, o apenas sacar la cara en algún
que otro papelito, mientras que Kim Basinger, el monstruo erótico de
Nueve semanas y media (que alguna vez veremos el filme) e
icono sensual de los ochenta, sigue dando voluptuosa peleas en el
celuloide ya bien cruzada la barrera de los cincuenta.
Pero el de ella es un caso excepcional y, por desgracia, ya con
plazo fijo para dictarse sentencia.
Demi Moore, que no clasifica como grande, pero es linda y tiene
seguidores, encabeza una lista de actrices con mayor o menor talla,
pero todas dispuestas a lucir más jóvenes ¡al precio que sea! y por
ende despojarse ante las cámaras hasta de la última prenda.
"Lo importante es no perder el trabajo ––dice ella— y si ellos
(los productores) quieren juventud, pues hay que pelear para
obtenerla."
Hoy, tanto las revistas del corazón como las comidillas de la
farándula se disputan el conocer la cantidad real de cirugías que se
ha hecho la Moore. Algo que ella no niega: cirugías estéticas,
liposucción, bótox, lifting ¼ . "¿Y saben
por qué? —dice retadora— porque en el mundo del cine no hay buenos
papeles para las mujeres mayores de los 40, y los que hay, o no
tienen sustancia o solo están dedicados a las madres o esposas."
Por el momento, y no se sabe hasta qué fecha, Hollywood seguirá
abriéndoles alguna que otra puerta a esas "eternas jóvenes".
Después, aunque haya mucho talento, a la mayoría se les acabará
el tiempo de las cuchillas y otros recursos, y ya no habrá para
ellas ni siquiera puertas.