La
presidenta de la Federación Internacional de Asociaciones de
Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA), partió de Cuba la pasada semana
luego de una breve visita en que sostuvo un intercambio con
profesionales de la rama de distintas instituciones de la capital y la
dirección de la Biblioteca Nacional José Martí, a quienes les expresó
su satisfacción por el trabajo que realizan en aras de llevar los
conocimientos que atesoran a la población cubana.
"Es importante que las bibliotecas se involucren en todos los
ámbitos de la vida", dijo Claudia Lux (nacida en 1950 en Gladbeck,
Alemania), quien durante dos años (1974-1976) estuvo en China con una
beca del DAAD (Servicio de Intercambio Académico Alemán) y en 1985 se
doctoró en Bochum en sinología.
A propósito del tema destacó que entre los objetivos de IFLA se
encuentran el fomento de la preparación de los bibliotecarios,
desarrollar directrices internacionales para las bibliotecas públicas,
conservación de fondos, planes junto a la UNESCO y "actualmente
trabajamos en la digitalización". Enfatizó, además, en que la
organización que dirige se esfuerza porque los gobiernos nacionales y
locales "se concienticen en el rol tan importante que tienen las
bibliotecas en la sociedad".
"Mi tarea como presidenta de IFLA es ubicarla hacia una nueva
dirección y un tema que escogí al asumir el cargo fue hacer que las
bibliotecas formaran parte del día a día de las personas".
Claudia Lux, quien fue directora de la Biblioteca del Senado y en
1997 directora general de la Biblioteca Pública Central y Regional de
Berlín, precisó que IFLA "es una organización independiente no
gubernamental sin fines de lucro, vivimos sobre todo de las
contribuciones de los miembros, y nuestra tarea principal es apoyar a
profesionales de todo el mundo, somos de la opinión de que nosotros
representamos a nuestros usuarios".
"Tenemos actualmente 1 600 miembros de alrededor de 150 países.
Personas privadas pueden asociarse a IFLA, pero no tienen los mismos
derechos que las asociaciones y los bibliotecarios".
Señaló también que la entidad internacional tiene más de 46
secciones, entre estas, una responsabilizada con la catalogación,
mantenimiento y conservación de fondos; otra dedicada a las
bibliotecas infantiles; al fomento de la lectura; la digitalización y
una para la zona de América Latina, Centro América y el Caribe que
trabaja en promover el entrenamiento y preparación de los
bibliotecarios en la región.
Al término del encuentro comentó a Granma: "Pienso que en
estos momentos se observa aquí un gran interés en los bibliotecarios
por perfeccionarse, es evidente que hay claridad acerca de la
formación y superación del bibliotecario con respecto a los nuevos
medios. Precisamente he visto aquí en la Biblioteca Nacional muy
buenas iniciativas".
Sobre el reto que representa para las bibliotecas en el mundo la
irrupción de las nuevas tecnologías observó: "Yo misma formo parte del
grupo de trabajo que elabora los lineamientos para la digitalización,
pues considero esta un labor muy útil".
Al abundar sobre el asunto recordó las experiencias en África,
China, India: "Nos han demostrado cómo precisamente al digitalizar, al
hacer independiente del libro físico la información, es que las
personas pueden tener acceso más libre y amplio al conocimiento".
"Esto es muy provechoso, por ejemplo, para personas a las que no
les es posible realizar largos viajes, pero es una oportunidad también
para el país, pues puede presentar su cultura y conocimiento ante todo
el mundo".