Cuando
esta noche La rumba más larga del mundo, al amparo del
Cubadisco 2008, irrumpa en el barrio marianense de Los Pocitos, en
la calle 57, detrás del Café Raúl, Los Papines recordarán cómo 45
años atrás saltaron por primera vez el océano para comenzar una
rutilante carrera internacional.
Fue con el espectáculo Ritmos de Cuba que en mayo de 1963
llevó la música popular de la Isla a escenarios de la Europa
socialista que Los Papines iniciaron su andadura por otras tierras.
"Pero nunca perdimos el fundamento, quizá por eso es que nos
quieran tanto", afirma Jesús Abreu, el "Papín de la cajita musical",
pocas horas antes de un fin de semana laborioso y revelador para ese
emblemático conjunto de voz y percusión.
Hoy compartirán faena con Los Muñequitos de Matanzas, en la recta
final del rumbón que a lo largo de dos semanas ha hecho época de
oriente a occidente.
"Siempre mis hermanos y yo —apunta Jesús— hemos admirado a esos
rumberos de Matanzas, tanto por lo que representan desde el punto de
vista profesional, como por su gran apego a la tradición, que en su
caso levanta la identidad de la rumba en su lugar de origen".
En la gala de proclamación de los Premios Cubadisco, el sábado,
como quiera que el evento está consagrado a África y la diáspora,
Los Papines intervendrán en uno de los segmentos que hacen honor a
esa dedicatoria.
El domingo a las 5:00 p.m., en la gala de inauguración de
Cubadisco, los legendarios percusionistas se integrarán por primera
vez a un organismo sinfónico en la ejecución de una versión de
Guaguancó, de Guido López- Gavilán.
Los Papines tocan a las puertas de Cubadisco con una nominación
al Mejor Documental por la realización conjunta de Mundo Latino y la
EGREM que repasa su historial.
Conformado por los hermanos Ricardo (Papín), Luis, Alfredo y
Jesús, el cuarteto, desde los tempranos sesenta, elevó a una
categoría espectacular la rumba. Al fallecer Alfredo en el 2001, la
agrupación replanteó su formato, pero no su esencia: la inclusión de
Luis Abreu Chantres, hijo de Luis, y de Yuliet Abreu Fernández, hija
de Jesús, no consolidó una línea de continuidad, sino proyectó aires
renovadores al conjunto, como acaban de verificar los colombianos
que colmaron hace pocas semanas el teatro Gaitán, de Bogotá, para
asistir al encuentro de los rumberos cubanos con Teté la Momposina,
uno de los mitos del folclor de ese país sudamericano.