Cortar de raíz

RAÚL LÓPEZ SÁNCHEZ
raul.lopez@granma.cip.cu

Los árboles y las plantas nos dan sombra, madera, frutos; embellecen los campos y las ciudades, y lo que es más necesario: nos ofrecen oxígeno para la vida.

Pero cuando afectan tanto al ornato como a las viviendas que habitamos, se convierten en un mal que debemos eliminar. ¿Por qué dejar que crezcan hasta alcanzar enormes proporciones? ¿Por qué permitirles que destruyan lo construido? ¿No es mejor "cortar el mal de raíz"?

sí no tendríamos que llamar luego a Servicios Comunales —o al organismo que corresponda—, para eliminar raíces y arbustos. Para entonces serían costosas las reparaciones. ¡Crezcan los árboles!¼ Pero con medida y en el lugar adecuado. 

 

             

 

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