"En Cuba no hay periodistas presos, hay mercenarios presos"

Lázaro Barredo es director de nuestro diario. En esta entrevista, realizada por cuestionario, por Carlos Salas, director de Metro España, Barredo explica el papel de la prensa en Cuba, el estado de la libertad de expresión y comenta el impacto de las medidas recientes.

Los cubanos ya pueden entrar en los hoteles, disponer de teléfonos móviles, comprar computadoras. Grandes cambios. Y respecto a la prensa, ¿cuál va ser el paso que va a dar el Gobierno?

Esas y muchas otras cosas que se atenderán en las próximas semanas y que hemos denominado ahora "prohibiciones" constituyen la rectificación de decisiones que se adoptaron en los momentos más aciagos de la crisis económica a principios de la década de los 90, cuando comenzó lo que los cubanos llamamos Período Especial  y que fue consecuencia del derrumbe del campo socialista, la desaparición de la Unión Soviética y el reforzamiento de las medidas del criminal bloqueo económico y financiero de Estados Unidos, y que se asumieron en aquel momento con el  deseo de evitar desigualdades en una sociedad hasta aquel momento marcadamente igualitarista.

Esas decisiones fueron superadas por las propias coyunturas y las realidades y debieron haber sido enmendadas mucho tiempo atrás.

Con respecto a la prensa, se han venido dando pasos para poner el énfasis en una mayor profundidad de análisis y crítica de los problemas y ampliar el despliegue de la necesaria variedad de perfiles de los medios y órganos, que sean reflejo cada vez más de la realidad misma y no de la edulcoración, sin dejar de reconocer que la prensa aquí, allá y acullá, responde siempre a una línea política y a un sistema.

En nuestro caso, esa concepción está bien definida en la ideas que recién acaba de expresarle el compañero Fidel en su mensaje a los intelectuales reunidos en el VII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba: "todo lo que fortalezca éticamente a la Revolución es bueno, todo lo que la debilite es malo".

En Cuba hablamos mucho de Batalla de Ideas, no es una consigna, es una estrategia política que parte de un presupuesto martiano: "Ser cultos es el único modo de ser libres" y que lo asociamos directamente a la idea de que el máximo de libertad del ser humano reside en el máximo de conocimientos que tenga.

Los medios son parte de esa estrategia. En los últimos seis años salieron al aire casi 30 emisoras radiales nuevas con programaciones de 18 a 24 horas cada una de ellas (de 63 a 91 emisoras en todo el territorio nacional); de dos canales nacionales de televisión se han pasado a cinco y uno internacional y de 11 estaciones televisivas territoriales a 32, en provincias y municipios, además de 71 corresponsalías municipales con moderna capacidad tecnológica y estudios para elaborar programas con su propia sustentación. A la vez, se ha ido produciendo una recuperación paulatina de los medios de prensa plana que virtualmente colapsaron hace casi 20 años atrás al desaparecer el mercado natural que tenía Cuba, es decir la Unión Soviética y el campo socialista. Ya hoy más de 700 publicaciones nacionales periódicas y no periódicas han vuelto a circular.

En el mes de junio próximo tendremos las sesiones finales del Congreso de los periodistas que tiene también proyectada una importante agenda de debate político y profesional.

Desde hace pocos días, los cubanos pueden exponer sus quejas en una sección de su periódico. ¿Es un signo de lo que puede pasar en Granma?

Lo que estamos haciendo ha estado siempre dentro de la intencionalidad de nuestro colectivo de redacción. Granma ya tuvo en la década de los 80 una sección de intercambio con los lectores que se llamó "A vuelta de Correo" y después en la década de los 90 tuvo otra denominada "Abrecartas", ambas propiciaron espacios para la queja, la denuncia y el intercambio de opiniones
¿Cuál es el papel de Granma en estos momentos en los que muchos analistas internacionales ven cambios sólidos en Cuba?

Granma, como el resto de los medios, tienen un importante desempeño en la información, orientación, en el emplazamiento a los principales problemas del mundo y de la sociedad. Y hacerlo todo profesionalmente a partir de aquellos conceptos de la reflexión del Apóstol "la prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante; es proposición, estudio, examen y consejo".

En otras palabras, llevar a vías de hecho la recomendación de José Martí de que hacer un buen diario es que no haya una manifestación de la vida, cuyos diarios accidentes no sorprendan al diarista.

Temas internacionales para abordar, en los que el mundo vive uno de sus momentos más peligrosos de la supervivencia humana, tenemos suficientes. Como también tenemos muchísimos temas nacionales. El país necesita más respuestas sobre el llamado a la profundización de las concepciones socialistas de la Revolución, más énfasis en la institucionalidad, mas acentos en el control estatal y la participación ciudadana y popular en la exigencia y una batalla mucho más abierta y pública contra el burocratismo, la corrupción, la ilegalidad, la indisciplina social y laboral, la falta de eficiencia, la doble moral y la simulación, contra las tendencias desmoralizantes de quienes por mezquindad han perdido la virtud ética y desprestigian hoy las funciones de la administración y dañan la autoridad de la Revolución.

Tengo la más íntima convicción de que como nunca el país necesita que todos los periodistas tratemos con absoluta responsabilidad el análisis de los principales problemas de nuestra realidad social, que razonemos y argumentemos sobre las causas de las dificultades, rehuyendo el facilismo, la espectacularidad, las declaraciones generales y abstractas y la tendencia a la simplificación.

Su periódico es el órgano del Partido Comunista Cubano. ¿Lo ve usted en un futuro como un periódico que no dependa del partido?

La Revolución, el Partido y Granma es una misma cosa. Hace unos años atrás, Fidel nos decía que el diario es un órgano en que la cuestión política, revolucionaria, ideológica, está muy por encima de cualquier tentación de subordinar un átomo de su papel, porque dejaría de ser el órgano revolucionario de excelencia política, con prioridad absoluta en la política, lo cual no excluye que haga las cosas con el máximo de técnica periodística y que esté ajustado fielmente a la realidad de la nación.

Ustedes publican periódicamente columnas de opinión del comandante Castro ¿Qué mensaje de fondo cree usted que está transmitiendo Fidel Castro a los cubanos?

Bueno, son más de 100 artículos o Reflexiones en este último año. Cuando Fidel anunció que no aceptaría la nominación para el cargo de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, no había renunciado como se acuñó por los medios internacionales con toda mala intención. Como escribí al día siguiente de su decisión en un comentario en Granma: Fidel no ha renunciado, no se ha despedido de nosotros, sino que por sus limitaciones físicas nos ha comunicado una decisión que ha meditado mucho: "Deseo solo combatir como un soldado de las ideas". Es la consecuencia de lo que nos ha dicho siempre y de lo que proclama ahora con su ejemplo, de que un comunista tiene que dedicar el ciento por ciento de sus energías, de su trabajo, de su vida, a los empeños revolucionarios.

Ha escrito pensando siempre en los jóvenes, abordando temas medulares que tienen por su actualidad política un impacto en la opinión pública internacional, desde las insensatas medidas que condenan a la humanidad a una encrucijada destructiva, como la condena a muerte por hambre a la mayoría de la población mundial, la irracionalidad del uso de alimentos para producir biocombustibles, los graves problemas que destruyen el medio ambiente o fustigando sin cesar las mentiras y los embustes de W. Bush, por mencionarte algunos ejemplos. Sus certeros análisis no abordan solo la crítica a esos fenómenos, sino también la observación sobre fórmulas aplicables para afrontarlos.

Creo que si me preguntaras que te nombrara una en particular, te mencionaría una joya política y literaria, Regalo de Reyes que publicó el pasado 14 de enero, dedicado en su primera parte a la gira de Bush por el Medio Oriente, pero que lleva de la mano sobre algunos de los pretextos de la guerra de Iraq, la crisis actual y concluye con un impactante llamado a la juventud:

A los revolucionarios más jóvenes, especialmente, recomiendo exigencia máxima y disciplina férrea, sin ambición de poder, autosuficiencia, ni vanaglorias. Cuidarse de métodos y mecanismos burocráticos. No caer en simples consignas. Ver en los procedimientos burocráticos el peor obstáculo. Usar la ciencia y la computación sin caer en lenguaje tecnicista e ininteligible de élites especializadas. Sed de saber, constancia, ejercicios físicos y también mentales.

En la nueva era que vivimos, el capitalismo no sirve ni como instrumento. Es como un árbol con raíces podridas del que sólo brotan las peores formas de individualismo, corrupción y desigualdad. Tampoco debe regalarse nada a los que pueden producir y no producen o producen poco. Prémiese el mérito de los que trabajan con sus manos o su inteligencia.

Si hemos universalizado los estudios superiores, debemos universalizar el trabajo físico simple, que ayuda por lo menos a realizar parte de las infinitas inversiones que todos demandan, cual si existiera una enorme reserva de divisas y de fuerza de trabajo. Cuídense en especial de los que inventan empresas del Estado con cualquier pretexto y administran después las fáciles ganancias cual si hubiesen sido capitalistas toda la vida, sembrando egoísmo y privilegios.

Mientras no se tome conciencia de esas realidades, ningún esfuerzo puede realizarse para "impedir a tiempo", como diría Martí, que el imperio al que vio surgir por haber vivido en sus entrañas, destroce los destinos de la humanidad.

Ser dialécticos y creadores. No hay otra alternativa posible.

En la última columna de Castro se leía que la religión no es un obstáculo para ser militante del Partido Comunista. ¿Piensa que se está preparando a los cubanos para un gran cambio?

Esta pregunta tuya es una prueba de lo poco que se conoce la realidad de Cuba. Es comprensible, ha sido mucha la manipulación mediática sobre nuestra vida nacional.

El libro Fidel y la Religión, Conversaciones con Frei Betto, un sacerdote dominico brasileño, editado por primera vez en octubre de 1985, originó un prolongado debate político en Cuba que culminó en 1991 cuando en mayoritarios segmentos sociales se llegó a la conclusión sobre la necesidad de rectificar una cierta posición discriminatoria contra algunos sectores creyentes y esa fue una de las premisas en el debate del IV Congreso del Partido celebrado ese año de 1991. Allí se aprobó el principio de que la religión no debía ser un obstáculo para que un creyente pudiese hasta llegar a ingresar en las filas del Partido Comunista de Cuba. Como ves, esa política se aprobó hace cerca de 27 años y Fidel en sus reflexiones no hizo otra cosa que recordarlo.

Las reformas constituciones de 1992, aprobadas por los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) enmendaron desde el punto de vista legislativo esa situación discriminatoria al establecer los principios del Estado Laico.

Debo aclararte que no hablamos solo de la religión católica o las protestantes, sino también de más de 50 congregaciones con personalidad jurídica, entre ellas varias denominaciones sincréticas de la cultura africana –que es la religión más extendida en Cuba-, las cuales por primera en la historia cubana han sido reconocidas por el Estado.

Si tuviera que hacer una autocrítica, ¿qué cambiaría de su periódico?

Autocráticamente, nuestro colectivo de redacción tiene que reflejar mucho más las contradicciones de nuestra sociedad, la lucha por resolver los problemas de la nación y el enfrentamiento a las deficiencias y con argumentos no retóricos o apologéticos demostrar que el socialismo es viable, porque para los cubanos cualquier otra opción es perder nuestra independencia y soberanía.

¿Cómo están considerados los periodistas en su país? ¿Son los garantes de la libertad de expresión?

Esta pregunta me obliga a tratar la disquisición conceptual que pretende denigrar al sistema político cubano.

En el mundo comunicacional, el concepto de libertad de expresión es muy controvertido, depende de la apreciación de cada cual. Por ejemplo, desde mi punto de vista se tienden a confundir la libertad de opinión del ciudadano y su derecho a estar informado con la llamada libertad de prensa que por sí misma, y en buena parte del mundo, impone limitaciones de una forma u otra por intereses propios de lo que no pocas veces, sin lugar a duda, resulta más bien la "libertad de empresa".

La libertad de expresión en nuestro caso la garantizan la Constitución y las leyes y sobre todas las cosas las condiciones materiales creadas para garantizar ese ejercicio y que están dadas por el hecho de que la prensa, la radio, la televisión, el cine y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social y no pueden ser objeto, en ningún caso, de propiedad privada, lo que asegura su uso al servicio exclusivo de los intereses de la sociedad.

En la difusión sobre las realidades de lo que acontece en Cuba hay mucha mala fe, pero visto el asunto cubano con objetividad nadie podría negar que en el ámbito político-cultural es ostensible una cada vez más abierta y profunda discusión de los problemas sociales, intelectuales, artísticos y filosóficos entre los propios creadores y un espacio crítico que tienen hoy reflejo en la diversidad de las numerosas publicaciones que se editan.

En la isla no existe un sentimiento de xenofobia o aldeanismo con respecto a la comunicación mundial. En el país se proyectan anualmente más de 1 200 filmes extranjeros, el 80 % de ellos norteamericanos. Se difunde la música universal de todos los tiempos y en los centros de documentación y bibliotecas hay pleno acceso a decenas de miles de autores de todas las corrientes, principios filosóficos y tendencias estéticas, así como a revistas y periódicos universales, mientras que en los medios televisuales se reproducen importantes segmentos informativos de varias cadenas televisivas internacionales.

Haga un ejercicio de búsqueda de los principales acontecimientos en la isla en el último año y verá que Cuba ha estado de congreso en congreso, de asamblea en asamblea, discutiendo plenamente y con absoluto respeto toda la agenda política del país.

No hay ninguna norma del Estado que impida el ejercicio de la opinión, y de hecho aun las personas que se convierten en instrumentos de la política de agresión de Estados Unidos contra Cuba, dentro de Cuba, expresan sin ninguna restricción legal el derecho a emitir sus opiniones, acudir a los corresponsales extranjeros o las misiones diplomáticas, establecen comunicaciones directas con personas y con medios en el exterior.

Cuba tiene una alta densidad radial y es una de las naciones que mayores accesos tiene a la comunicación mundial, cuando por la situación geográfica de la isla se pueden captar en el dial más de 100 emisiones internacionales, desde la BBC de Londres, Radio Exterior de España y la Voz del Vaticano, pasando por Radio Rumbo de Venezuela, Radio Caracol de Colombia y hasta la Voz de los Estados Unidos.

No es necesaria mucha imaginación para evaluar lo que puede significar para una isla larga y estrecha como Cuba, tener emplazada contra ella a 15 plantas radiales, transmitiendo en más de 30 frecuencias de ondas media y corta desde Estados Unidos, con más de 250 horas de programación diaria totalmente destinada para Cuba, con propaganda intencionada en los propósitos de infundir temor e incertidumbre, fanatismo, y enajenación, a la vez que empeñadas en estimular conductas sin escrúpulos y sin consideraciones éticas.

Desde estas emisoras, provenientes de Miami en lo fundamental, se promueve constantemente la subversión mediante llamados abiertos a la subversión civil, la realización de sabotajes a la economía nacional como forma de destrucción de la infraestructura del país, a la celebración de huelgas, a incrementar el delito económico, a colocar propaganda contra el Gobierno.

Agencias federales norteamericanas han dedicado más de 600 millones de dólares en los últimos años al fomento de estas plantas que operan bajo su amparo oficial (las más llamadas Radio y Televisión Martí), que se identifican o complementan con la de grupos terroristas y otras del servicio comercial de Miami, comprometidas por las ambiciones políticas de quienes las patrocinan.

Nadie en Cuba es perseguido ni por escuchar las transmisiones extranjeras, ni tampoco por oír ninguna de esas emisoras abiertamente antinacionales.

Y lo que es más, la mayoría de las personas que se autodenominan disidentes, hablan casi en muchísimas oportunidades por esas emisoras radiales, expresas sus comentarios directos o son entrevistados, a la vez que escriben desde la isla para los periódicos más importantes de Miami, sin que por ello sufran ninguna acción legal, pese a que en la mayoría de los casos se denigra flagrantemente y de manares reiterada a la Revolución, sus instituciones y sus dirigentes.

La prensa extranjera tiene acceso al país. Hay más de 150 periodistas de 111 medios de prensa extranjeros acreditados en las corresponsalías permanentes, incluidas las principales agencias cablegráficas internacionales y cerca de 20 000 periodistas de diversas latitudes obtuvieron visa para trabajar en el país y reportar libremente en los últimos 19 años, desde 1989.

Los periodistas en Cuba son profesionales y se distinguen por ser revolucionarios.

Hay algunos periodistas cubanos encarcelados por expresar su opinión. Como periodista que dirige Granma, ¿cuál es su opinión?

En Cuba no hay periodistas presos por ejercer su profesión. Hay mercenarios presos, pagados por una potencia extranjera, en este caso el gobierno de los Estados Unidos, para llevar adelante planes de subversión que propicien el derrocamiento de la Revolución.

En ningún país del mundo se admitiría el financiamiento de grupos de personas por una potencia extranjera para llevar adelante actividades políticas violatorias de las leyes.

¿Qué opina de medios como El Nuevo Herald en Miami?

El Nuevo Herald es un libelo de la mafia terrorista de Miami.

Si tienes tiempo tómate el trabajo de analizar lo que publica sobre Cuba The Miami Herald y El Nuevo Herald, que tienen la misma matriz, y si comparas los mismos textos en inglés y en español, apreciaras la manipulación,comprobarás esta apreciación.

¿Qué opinión tiene de los medios de comunicación europeos?

No se si en España será así, pero en Cuba cuando hay cosas difíciles acostumbramos a decir "Me la has puesto en China" (por el término de distancia). No tengo posibilidad de hacer una evaluación. Hay de todo como en botica. Pero con respecto a Cuba hay una tendencia bastante generalizada a la enajenación y publicitar cuanta manipulación se prepare contra la isla. Contra Cuba, todo es bueno.

¿Y de los medios norteamericanos más poderosos como New York Times o The Washington Post o The Wall Street Journal?

Nosotros aquí públicamente hemos denunciado la parcialidad con que algunos medios norteamericanos tratan el asunto cubano. Hay varias investigaciones que prueban el grado de complicidad que tienen con la política del gobierno, una de ellas es el silencio que han hecho del caso de cinco cubanos luchadores contra el terrorismo que guardan prisión injustamente, condenados a cadena perpetua en un amañado proceso judicial, donde se ha impuesto la presión de los grupos terroristas de Miami en contubernio con la Administración de George W. Bush.

Solo aporto como prueba, que cuando los abogados defensores apelaron a la Corte de Apelaciones del Circuito de Atlanta, fue nombrado un panel de tres renombrados jueces norteamericanos por esa misma Corte. Tras un año de revisión, los tres jueces elaboraron por unanimidad un documento de 93 páginas donde de punta a cabo, desde la A hasta la Z, consideraron que el proceso había sido arbitrario. En un precedente inaudito en la jurisprudencia norteamericana, el entonces Fiscal General de los Estados Unidos, Albert Gonzáles, a nombre del Gobierno de W. Bush solicitó a la Corte de Apelaciones la anulación del fallo del Panel de esos tres jueces, lo cual fue concedido. La prensa norteamericana ha ignorado completamente todo esto.

Ahora, si se piensa que estoy prejuiciado con Estados Unidos, invito a leer el libro Agentes de Poder, escrito por el catedrático y periodista J. Herbert Altschull, quien fue reportero y editor de la agencia AP, el diario The New York Times, la cadena televisiva NBC, y la revista Newsweek.

Analizando el cacareado código de la objetividad de que se enaltece la gran prensa norteamericana, ¿qué dice Altschull?

"Bajo el código de la objetividad no es posible atacar a las instituciones fundamentales. Y tampoco es posible atacar a los símbolos de esas instituciones fundamentales: por ejemplo, a la bandera, o a la "democracia"; o a la libertad de prensa, de expresión, o de religión; o a la Presidencia. No se puede aplaudir a los enemigos del sistema, ni a las representaciones simbólicas de esos enemigos. No se puede apoyar el ateísmo; la libertad religiosa no llega a ese extremo. Y tampoco se puede apoyar ningún símbolo de animosidad hacia la familia. La homosexualidad puede tolerarse, pero no apoyarse. La maternidad no puede ser condenada; el comunismo no puede ser defendido. Y para el caso, dentro de los perímetros del sistema, tampoco es aceptable atacar el código de la objetividad.

"Es más, el código de la objetividad parece ser eficaz sólo dentro de los límites geográficos de los Estados Unidos. Cuando Estados Unidos está en colisión con otra nación, no es necesario conceder la misma atención a "ambos lados" de la disputa; sería poco patriótico. Es raro encontrar que se conceda la misma importancia a las opiniones de Fidel Castro que a las de sus enemigos y cuando se presenta la postura de Castro, por lo común se reporta de tal manera que ilustre con claridad lo obstinado de sus puntos de vista".

¿Cree que Chávez es ya el nuevo mito de la izquierda en América Latina, como lo fue en su tiempo Fidel Castro?

Chávez y Fidel son símbolos de la cruenta lucha emprendida por los humildes y para los humildes. En esa consagración fecunda reside la grandeza de ambos y son referentes enaltecedores de los movimientos sociales.

Te reitero lo que escribí en enero, al día siguiente de la decisión de Fidel: En este mundo donde la política es una caricatura no pueden entender que esta Revolución en su pensamiento y en su acción es un proceso de continuidad y que el compañero Fidel seguirá siendo el líder de la Revolución de hoy y de mañana, que por encima de cargos y títulos, seguirá siendo el consejero de ideas al que tendremos que acudir siempre, porque Fidel ha logrado trascender la vida política para insertarse como algo íntimo en la vida familiar de la inmensa mayoría de los cubanos.

Si ha conocido personalmente a Hugo Chávez, ¿cómo lo definiría?

Un revolucionario y un hombre de su tiempo, consecuente con sus ideas.

¿Qué cree que le hace falta en este momento a Cuba desde el punto de vista económico?

Que termine el criminal bloqueo económico y financiero de los yankis y todas sus leyes extraterritoriales, y nos dejen hacer nuestra vida nacional en paz.

¿Cómo describiría el estado de ánimo de sus compatriotas?

Quien lea el Programa de Santa Fe, que fue la plataforma política elaborada por los pujantes neoconservadores republicanos en 1979 para la Administración de Ronald Reagan, encontrará que sobre Cuba quedó claramente definido que había que hacerle pagar caramente a La Habana el costo del desafío.

Los cubanos, como los españoles que enfrentaron al imperio de Napoleón en el siglo XIX, lo hemos resistido todo: amenaza de bombardeo nuclear, agresión militar, actos de terrorismo donde han sido asesinados más de 3 500 niños, mujeres y hombres, guerra económica para rendirnos por hambre y enfermedades, guerra bacteriológica que ha matado personas y dañado nuestras principales producciones agrícolas y ganaderas, guerra radial y televisiva, en fin, todo lo posible para derrocar a la Revolución. Y pese a todo, aquí estamos.

Acabamos de terminar en el país un proceso popular de discusión política. Más de cuatro millones de compatriotas participaron y se hizo más de un millón de planteamientos de asuntos a atender desde la fábrica, la cooperativa o la universidad, pasando por los municipios y provincias y hasta llegar a los ministerios, el gobierno o el Estado.Todas las opiniones, incluso las más críticas, estuvieron dirigidas a fortalecer la Revolución. Hay una expectativa muy favorable. Creo que el propio Presidente Raúl Castro lo definió claramente ante los diputados a la Asamblea Nacional: No hay por qué temer a las discrepancias en una sociedad como la nuestra, en que por su esencia no existen contradicciones antagónicas, porque no lo son las clases sociales que la forman. Del intercambio profundo de opiniones divergentes salen las mejores soluciones.

Hay optimismo en que con las medidas que se comienzan a aplicar, las cuales cuentan con el consenso popular, saldremos adelante. Si la Revolución inspira confianza es porque hace todo lo que dice.

¿Qué cree que debe Cuba copiar hoy día de China?

¿Copiar? Si algo hemos aprendido en estos años es que "a historia propia, soluciones propias".

Con China tenemos buenísimas relaciones en todos los campos y constituyen un ejemplo de transparencia y colaboración pacífica entre dos naciones que sostienen los ideales del socialismo. Las ventajas que disfrutan nuestros dos países al compartir similares objetivos, salvando las particularidades propias, crean el ambiente necesario que facilitan el desarrollo ulterior estable e ininterrumpido.

En Europa, en muchos medios, hay una fuerte oposición al embargo. ¿Cree que los medios europeos han sido muy débiles a la hora de oponerse o crear estados de opinión?

Europa ha utilizado a Cuba como una tarjeta de cambio en sus relaciones trasatlánticas con Estados Unidos. Su oposición ha sido más bien discursiva porque es demasiado evidente la trasgresión de las normas del Derecho Internacional dadas las disposiciones extraterritoriales de leyes norteamericanas como la Torricelli o la Helms-Burton. Ha primado más bien el patrón mediático contra la isla, reclamándole medidas injerencistas a Cuba, las cuales no las han pedido a nadie más en este mundo.

Por último, ¿diría que Cuba está a las puertas del cambio más importante desde que comenzó la Revolución hace justamente 50 años?

He observado con respeto que casi todas las preguntas que me has hecho tienen como elemento vinculante la palabra "CAMBIO".

Me pregunto ¿y qué tiene que cambiar Cuba?

A una pregunta similar respondí en el periódico semanas atrás:

¿Qué cambios estructurales o que transición tendría que hacer Cuba después de la que hizo el Primero de Enero de 1959?

¿Puede olvidarse que las leyes y medidas revolucionarias más radicales, que modificaron completamente los cimientos de nuestro Estado, fueron adoptadas con el beneplácito de la inmensa mayoría de la población?

No hay posiblemente otro caso en la historia en que una Revolución y su liderazgo hayan contado con un apoyo tan masivo y en una época caracterizada por cambios profundos, radicales y acelerados, a la vez que ha tenido que enfrentarse durante medio siglo a la fuerza descomunal de la agresión norteamericana.

El Estado revolucionario rescató para todo el pueblo las riquezas nacionales de manos de los imperialistas y de los explotadores de todo tipo: eliminó el desempleo y abrió fuentes de trabajo para todos: acabó con el analfabetismo y puso la educación de manera gratuita al alcance de todos y con plena equidad social: garantizó por primera vez la atención médica y hospitalaria gratuitamente a todos; popularizó y amplió los cauces de la cultura; desarrolló el deporte y algo muy sobresaliente: organizó al pueblo, le dio armas y le enseñó a manejarlas para que se defendiera.

La Revolución ha partido de motivaciones auténticas, de valores y principios éticos y morales para mover a la mayoría de los cubanos hacia una participación soberana de sus ciudadanos en los asuntos más importantes de la sociedad.

Eso no quiere decir que estemos satisfechos ni mucho menos, y que aun en el orden democrático haya que trabajar por lograr un estadio superior, pero nadie puede negar que por primera vez en nuestra historia nacional las mayorías sociales logran expresarse como mayorías políticas.

Si ya hicimos esa transición hace 50 años, ¿qué nos proponen entonces como no sea volver atrás, al otro medio siglo de neocolonia con un daño irreversible: perder nuestra identidad?

 

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