La Juventud Cubana y su compromiso con la nación

Talía González

"No vamos a fallarle a la nación", asegura este joven cubano que se adentra en la madurez de su trabajo tras varios años como dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas, y en la actualidad como su Primer Secretario¼ Julio Martínez Ramírez se refiere a los retos de la juventud cubana para defender y preservar el empeño de una sociedad más justa y más humana para Cuba y el mundo.

PERIODISTA: En su criterio, ¿está la juventud cubana preparada y consciente de los retos que debe enfrentar en la preservación de la Revolución?

JULITO: Nuestra labor está encaminada a que toda la juventud cubana tenga conciencia de la altísima responsabilidad que tiene con la continuidad de la Revolución, que es la razón de ser de nuestra organización. Nosotros no podemos perder de vista que tenemos algunos jóvenes que dolorosamente no tienen una idea clara del valor de la obra de la Revolución. Pero el desafío está precisamente en que toda la juventud pueda apreciar el valor de la obra revolucionaria, conozca el papel que nos corresponde en cada momento, siendo dinámica, creadora, transformadora y esté convencida de cómo tiene que encarar la vida en el lugar donde actúa.

Nuestra juventud es comprometida, alegre, entusiasta y está convocada, ya no solo a mantener las banderas de la Revolución cubana, sino que tiene un compromiso con la humanidad. Es decir, defender las banderas del socialismo en Cuba es demostrarle al mundo que es posible tener el modelo que precisamente estamos defendiendo y perfeccionando en nuestra nación.

Debemos reflexionar todos los días en nuestras organizaciones de base y entre los jóvenes, alrededor de las interrogantes planteadas por Fidel el 17 de noviembre del 2005 en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, acerca de cómo preservar y hacer invulnerable la Revolución.

Nuestra tarea como organización es enorme, pero sin lugar a dudas la mayoría de nuestros jóvenes cuentan con las herramientas que les ha proporcionado la educación y con alta cultura política.

PERIODISTA: ¿Cuáles son las principales dificultades que enfrenta el trabajo de la organización para sumar mayor cantidad de jóvenes al desarrollo de la sociedad?

JULITO: Nosotros tenemos que transformar la vida de las organizaciones de base de la juventud. Precisamente donde tenemos el reto de ser más fuertes es en nuestros centros estudiantiles, en nuestros centros laborales que todos los militantes del comité de base no esperen una orientación, que no esperen una indicación, sino que el propio comité de base tiene la responsabilidad de debatir, argumentar, convencer con ideas y principios, logrando una participación consciente, sumando a todos los jóvenes en el lugar donde actuamos para estar a la vanguardia de las principales tareas. Nosotros tenemos que lograr que el militante de la UJC no solamente participe en las reuniones o en las actividades que convocamos, tenemos que elevar su combatividad, preparación y ejemplaridad en el enfrentamiento a lo mal hecho.

Nos corresponde también perfeccionar la forma en que llegamos a los jóvenes que no son militantes de la Organización y que no están en el radio de acción de las organizaciones de base, incluso aquellos que no estudian ni trabajan. Bajo la premisa de que el aporte de todos es necesario para el desarrollo del país, convirtiendo el intercambio sistemático y directo en la base, en método permanente de nuestro trabajo.

PERIODISTA: ¿Qué valores no debían faltar en los jóvenes que necesita hoy la Revolución cubana?

JULITO: El patriotismo, que es lealtad a la historia, la Patria y la Revolución socialista y la disposición plena de defender sus principios para Cuba y el mundo. Nuestros jóvenes han de tener disposición para asumir las prioridades de la Revolución, al precio de cualquier sacrificio, actuar siempre en correspondencia con la responsabilidad de defender nuestra historia, consolidando la unidad en torno al Partido.

Nosotros tenemos la misión de trabajar en la formación de ese Hombre Nuevo del que habló el Che, que en nuestro caso específico tiene que ser profundamente antimperialista con una actuación consecuente que se exprese en la dignidad, el humanismo, la honradez, la honestidad, el sentido de justicia, solidaridad y el amor al trabajo como única fuente de riquezas.

Disponemos del ejemplo de nuestros Cinco héroes, que son expresión palpable de los valores que queremos para nuestros jóvenes.

Tenemos que amar a Cuba, conocer nuestra rica historia para poder defenderla y llevar la Revolución a planos superiores. Si nosotros no sabemos cuánto ha tenido que sufrir nuestro pueblo, y cuántas vidas humanas se han perdido para que hoy los jóvenes puedan disfrutar de esta obra, difícilmente podamos tener todos los argumentos para defenderla e impulsarla.

PERIODISTA: ¿Cuáles son esos argumentos?

JULITO: Muchísimos. Pero ante todo la obra de la Revolución en sí misma que ha logrado levantar en primer plano la dignidad plena del hombre. A veces un joven puede no apreciar realmente lo que disfrutamos hoy y la posibilidad que tenemos de participar para perfeccionarlo, algo que para muchos en el mundo pudiera parecer un sueño. Y no lo digo solo por las garantías en la superación, las garantías en la salud y otras, sino porque el país es de nosotros los cubanos, algo que no siempre fue así.

Tenemos que luchar para que no nos arrebaten esta obra y que todos los jóvenes entiendan que la causa principal de nuestras dificultades y carencias actuales obedece al genocida bloqueo económico a que hemos sido sometidos, sin obviar nuestros problemas subjetivos que tendremos que resolver dentro del socialismo, porque es el único sistema capaz de resolver los problemas complejos que enfrenta la humanidad.

Cada joven debe esforzarse por encontrar sus propios argumentos para defender esta obra. Tenemos un arsenal inagotable en las reflexiones de Fidel y los discursos de Raúl.

Debemos ser capaces de interpretar en cada escenario donde actuemos y aplicar creadora y consecuentemente las 20 ideas básicas del concepto de Revolución, que constituyen a su vez, los principios y cualidades que deben guiar a un cuadro juvenil y militante comunista.

PERIODISTA: ¿Cuáles son las principales tareas de la Unión de Jóvenes Comunistas en el orden social?

JULITO: Son muchas las misiones que conciernen no solo a los militantes, sino a toda la juventud. Priorizando el rescate de aquellos jóvenes que por diversas razones están desvinculados del estudio y del trabajo, bajo el principio de no dar a ninguno por perdido, llegar a ellos y a su familia, para que sigan aportándole a la sociedad.

La participación activa de la juventud en el desarrollo de la educación. Sentimos la obligación de seguir acompañando a los maestros jóvenes en su formación integral y en la preparación y atención a los recursos humanos jóvenes creados al calor de la Batalla de Ideas.

Estamos enfrascados en la atención a la continuidad de estudio o incorporación laboral de los egresados de diferentes niveles de enseñanza; en la evaluación de causas y condiciones que determinan las indisciplinas sociales y el delito; así como en otros temas relacionados con la atención a diferentes sectores de la sociedad que se han beneficiado a través de los programas de la Revolución.

Y algo muy importante, participamos junto a todo nuestro pueblo en la preparación para la defensa de la Patria y estimulamos especialmente en estos momentos la participación de la mujer en esta misión.

PERIODISTA: Un tema recurrente en el debate de la juventud es la recreación, ¿qué acciones emprende la UJC para dar respuesta a las demandas de los jóvenes en ese tema?

JULITO: Conocemos que nuestra juventud está insatisfecha. Tenemos conciencia de la prioridad que requiere este tema que tiene componentes materiales y otros que dependen del esfuerzo por mejorar los servicios en este sentido, con creatividad, buen gusto y ganas de hacer bien las cosas.

Estamos empeñados en diversificar los patrones de recreación, ampliar la manera en que los jóvenes emplean su tiempo libre, que lo hagan de una manera sana, que se recreen aprendiendo, porque a veces no logran apreciar que en sus escuelas, en sus centros de trabajo, en el lugar donde viven hay un número importante de opciones que están a la mano y no son capaces de apreciarlas.

La UJC no es la única responsable en este tema, aunque comprendemos nuestra misión de impulsar el esfuerzo que hace el resto de los organismos para ampliar la recreación.

Tenemos el reto de enfrentarnos a formas no institucionalizadas de recreación que han surgido en estos años y que no están diseñadas para la gran mayoría de los jóvenes, muchas persiguen fines lucrativos y siembran banalidad y mucha superficialidad. Debemos continuar trabajando en la ampliación de los horizontes culturales y los conocimientos de nuestros jóvenes como escudo ante los peores vicios que emergen del capitalismo.

Solo con la iniciativa institucional bien concebida y sin esquematismos, será posible contrarrestarlas.

PERIODISTA: Recientemente la UJC dio inicio a jornadas de visitas a lugares históricos en todo el país, con la consigna Fieles a Nuestra Historia, ¿a qué responde?

JULITO: En esto lo fundamental es apropiarnos de las enseñanzas de la historia, como acción imprescindible para enfrentar el poder del imperio que apuesta al olvido de nuestras tradiciones de lucha.

Los jóvenes tenemos que apreciar también que vivir en Cuba es algo único. Cuando ganamos una medalla en el deporte, cuando vemos a un médico salvando una vida aquí o en cualquier lugar del mundo, cuando un maestro logra que sus alumnos aprendan mucho más en nuestras aulas o alfabetizar a miles de kilómetros de distancia o cuando nuestros artistas recorren las prisiones, suben a nuestras montañas o nos identifican en un escenario internacional, podemos seguir sintiendo todos el orgullo de ser cubanos. El hecho de que este pueblo haya resistido esos años duros del periodo especial, del bloqueo genocida impuesto por el imperialismo, las presiones, los hechos terroristas de los cuales hemos sido víctimas, nos distingue y nos prestigia ante el mundo entero.

De ahí que ser fieles a nuestra historia, significa también la fidelidad a los mejores valores de la Patria, sus tradiciones, cultura, y el legado ético y heroico de nuestro pueblo, que nos sostiene, nos da coraje y aliento para el futuro. Eso nos hace mucho más fuertes.

PERIODISTA: ¿Es también un reto para la UJC la incorporación de mayor número de jóvenes a la producción?

JULITO: Sí, y sobre todo que nuestros jóvenes puedan incorporar el valor del trabajo. Si bien exhibimos con satisfacción que el 68,38% de los jóvenes entre 18 y 24 años de edad están hoy estudiando en la universidad, la mayoría cursan carreras de humanidades. Nuestra batalla también es porque estudien en un mayor número las carreras con un perfil vinculado a sectores que aporten directamente a la producción, que podamos aprovechar las potencialidades en cada municipio, allí donde también ha llegado la superación a todos los niveles.

Pero un joven no puede pensar que solo superándose le es útil a la Revolución. Nosotros defendemos que el joven se prepare, pero que también aporte, y que con su esfuerzo manual o intelectual contribuya al desarrollo de la sociedad. Un país se sostiene también con obreros agrícolas, con técnicos en cualquiera de las ramas de la producción de bienes materiales, con los que brindan servicios, imprescindibles para que funcione la sociedad. Estamos responsabilizados con crear una cultura del trabajo en la juventud, de esfuerzo, de participación.

Tenemos que lograr que en las comunidades también el joven encuentre su realización profesional, para evitar que las zonas rurales se queden sin jóvenes preparados, esa es una tarea de la Unión de Jóvenes Comunistas.

La juventud cubana tiene una profunda identificación con Fidel y Raúl, quiere a este país, ama a esta Revolución. Nos corresponde a nosotros guiarla, conducirla, hacerla partícipe de cada momento.

En estos nuevos aniversarios de la Unión de Jóvenes Comunistas y la Organización de Pioneros José Martí los jóvenes ratificamos nuestro compromiso con el estudio consciente, elevando la cultura general integral, el trabajo disciplinado, productivo y con eficiencia, así como la atención a la familia y a los valores humanos; esa es la mejor manera de preservar el futuro de la Revolución Socialista.