Fernando Jhones, una de las figuras más prestigiosas del Ballet
Nacional de Cuba (BNC) y de la escuela local de esa disciplina,
falleció repentinamente en México, donde laboraba como director del
Ballet de la Universidad de Querétaro.
Fiel a Cuba y a su compañía, Fernando Jhones se mantuvo vinculado
estrechamente a su Patria, a la que siguió sirviendo como maître.
Hace unos meses, estuvo por última vez en ocasión de celebrarse
en La Habana el Encuentro Internacional de Academia para la
Enseñanza del Ballet, evento que como el Festival Internacional de
Ballet de La Habana contó siempre con su valiosa presencia.
Por su sólida formación técnica y gran ductilidad estilística,
Jhones se hizo acreedor de los más elogiosos juicios de la crítica
nacional e internacional.
También fue reconocido por sus interpretaciones de los roles
principales de las más importantes obras de la gran tradición
romántico-clásica del siglo XIX y en creaciones contemporáneas de
coreógrafos cubanos y extranjeros.
Sus actuaciones incluyeron los principales escenarios de Europa,
América y Asia.
En reconocimiento a sus altos valores artísticos recibió
numerosas distinciones, entre ellas, Diploma de Honor (Varna, 1976),
y el Premio a la Maestría Artística (Moscú, 1977).
Además obtuvo la Medalla de la Amistad del Gobierno de la
República Socialista de Viet Nam y la Medalla de Plata, del Colegio
de Abogados de Puerto Rico, ambas en 1978, y la Medalla y Diploma de
Honor del Festival Internacional de Ballet de Perú, en 1981.
Un hito en su carrera lo constituyó su interpretación de El
soldadito de plomo, del ballet Muñecos, de Alberto Méndez, obra que
obtuvo el Primer Premio de Coreografía Moderna en el Concurso
Internacional de Ballet de Tokio, Japón, en 1978.
Al graduarse en 1970 en la Escuela Nacional de Ballet integró las
filas del BNC, bajo la dirección técnico-artística de Alicia y
Fernando Alonso, compañía donde en 1986 alcanzó el rango de Primer
Bailarín hasta su retiro de la escena en 1991.