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La Masacre de los Independientes de Color
Silvio Castro Fernández
El 7 de agosto de 1908, en la calle de Amargura 63, en La Habana,
el veterano de la guerra de Independencia Evaristo Estenoz funda el
Partido Independiente de Color (PIC), como respuesta a la preterición
a que fueron sometidos los mambises negros y mestizos por parte de la
república neocolonial y acentuada por la presencia intervencionista
norteamericana.
Miembros
del Partido Independiente de Color. Su fundador, el mambí Evaristo
Estenoz, marcado al centro.
El programa del Partido Independiente de Color era muy avanzado;
sus demandas no aparecían en los programas de los partidos políticos
de la época; aunque agrupaciones de tendencias socialistas y gremios
se habían planteado algunas de ellas, como eran la jornada de 8 horas
y la repartición de tierras estatales. Las demandas del PIC
beneficiaban no solo a negros y mestizos, sino a todos los sectores
desposeídos del país. Nunca estuvo en sus planteamientos crear una
república dirigida solo por negros. En su acta constitutiva se decía:
"La raza negra tiene derecho a intervenir en el gobierno del país, no
con el fin de gobernar a nadie, sino con el propósito de que se nos
gobierne bien, llevar a la práctica una era de paz moral para todos
los cubanos".
Su programa demandaba: repatriación por cuenta del Estado de todos
los cubanos que quisieran regresar al país y estuvieran carentes de
recursos; nacionalización del trabajo, mediante ley que garantizara la
admisión de cubanos con preferencia sobre los extranjeros; enseñanza
gratuita y obligatoria, que incluyera la gratuidad de los estudios
universitarios; revisión de los expedientes de propiedad hechos
efectivos durante la primera intervención norteamericana; leyes para
regular el trabajo infantil; seguros contra accidentes del trabajo;
creación de las escuelas naval y militar; tribunales laborales para
mediar en las disputas entre el capital y el trabajo; juicio por
jurado, constituido por ciudadanos de ambas razas; nombramiento de
personas de color en el cuerpo diplomático; inmigración no selectiva,
motivada por los intentos de "blanquear" el país; distribución en
colonias de las tierras del Estado o de las que se adquirieran al
efecto, para los que carecieran de recursos; reforma penal para crear
verdaderas instituciones correccionales, pues la mayoría de los que
iban a prisión eran pobres y analfabetos, a los que se les deben
enseñar oficios para su mejor reintegro a la sociedad.
El PIC denunció la expansión imperialista. El 30 de enero de 1910
su periódico Previsión señalaba: "El canal de Nicaragua ha sido otro
de los sueños del insaciable yankee (¼ )
Así como hace sesenta años fomentó el yankee la rebelión texana que
dio oportunidad para declarar la guerra más injustificada para echar
garra sobre el territorio mexicano (¼ ).
Refiriéndose a la discriminación racial denunciaban: "¿Puede
llamarse civilización la de un pueblo que mantiene odiosas
recriminaciones, que tiene por deshonra conversar con un negro, que
cree contaminado el vaso sobre el cual pose sus labios un negro? (¼
) Debido a esos yankees precisamente, se han establecido diferencias
que no existían a raíz de nuestra independencia; que sin ellos, sin su
influencia nefasta no tomarían los caracteres alarmantes que revisten
hoy".
Ante el auge del Partido Independiente de Color, el senador liberal
Martín Morúa Delgado presentó el 11 de febrero de 1910 una enmienda al
artículo 17 de la Ley electoral para eliminar de la vida política al
PIC, basándose en que "considera contraria a la Constitución y a la
práctica del régimen republicano la existencia de agrupaciones o
partidos políticos exclusivos por motivos de raza, riqueza, título
profesional o nacimiento". En realidad, Morúa se oponía a los partidos
clasistas; el 15 de junio de 1903, por ejemplo, escribió a un
dirigente portuario: "(¼ ) los obreros de
Cuba, no pueden como algunos pretenden, afiliarse a un solo partido
político, tienen la necesidad suprema (de) buscar la resolución de los
problemas en todos los programas".
Coincidentemente con la presentación de la enmienda, era detenido
Evaristo Estenoz. El 24 de febrero de 1910, el Ejecutivo Permanente
del PIC, remitió una carta al presidente José Miguel Gómez protestando
por la aprobación de la enmienda en la Cámara de Representantes. En el
Senado se opusieron algunos senadores encabezados por Salvador
Cisneros Betancourt, pero finalmente fue aprobada. Por esta fecha
Estenoz y más de 70 miembros del PIC estaban nuevamente en prisión.
Con la aprobación de la enmienda Morúa, los políticos liberales y
conservadores eliminaban el factor disruptivo que representaba el PIC,
al intentar llevar a la práctica los derechos y la igualdad para las
masas negras plasmadas teóricamente en la Constitución.
No obstante la aprobación de la enmienda y la represión, el PIC
continuó su lucha, concentrándose en la abolición de la misma. esta
lucha alcanzó su nivel más alto en 1912. En abril de este año el
ministro de Gobernación, Gerardo Machado y Morales, inició una
persecución tenaz contra los Independientes.
Ante todos estos hechos, se consultaron las asambleas de base del
partido y se optó por abrumadora mayoría iniciar una protesta armada.
Este fue su error porque la lucha contra la discriminación racial y el
mejoramiento social de todos los desposeídos no podía ser prerrogativa
exclusiva de un grupo y esto permitió levantar el espantajo de "la
guerra de razas".
EL LEVANTAMIENTO
El 20 de mayo de 1912 se produjo el levantamiento del PIC. En menos
de dos meses fueron masacrados más de 3 000 negros y mestizos,
fundamentalmente en la antigua provincia de Oriente. Las tropas del
gobierno tuvieron 12 bajas. El jefe de la Guardia Rural, General José
de Jesús Monteagudo en informe al presidente José Miguel Gómez
expresaba: "Es imposible precisar el número de muertos, porque los
combates han degenerado en una carnicería dentro del monte".
El levantamiento principal fue en Oriente, encabezado por sus
principales dirigentes: el General Pedro Ivonet, quien había
participado en la Invasión a Occidente con el grado de coronel, y
Evaristo Estenoz, también oficial del ejército mambí.
En realidad, la mayoría de los alzados estaban desarmados y apenas
contaban con viejas e ineficientes armas, los que las poseían. Los
llamados combates fueron muy desiguales debido al moderno armamento de
las tropas gubernamentales.
Hubo, además, levantamientos en Villa Clara y conatos en La Habana
y Matanzas. En la capital, el 20 de mayo en Cuatro Caminos de Falcón,
lugar situado entre Arroyo Arenas y Jaimanitas, fue sorprendida una
partida cuyo jefe era Tomás Arcona, Comandante del Ejército
Libertador. En los municipios habaneros la represión se hizo notable
en Regla, Marianao, Güines, Nueva Paz, Caimito, Jaruco.
Juan Gualberto Gómez estuvo a punto de ser agredido físicamente. La
policía habanera arrestaba a personalidades patrióticas y políticas,
solo por el hecho de ser negros. Se detuvieron a altos oficiales
mambises, entre ellos al general Juan Ducasse, los coroneles Isidro
Acea, José Gálvez, Alfredo Rodríguez; al comandante Eligio Griñán, el
hijo del general Guillermón Moncada, y estuvieron a punto de ser
apresados también los mayores generales Agustín Cebreco y Jesús Rabí,
a pesar de haber expresado su postura contraria al alzamiento en
telegrama enviado al gobierno.
Los grupos alzados en armas no eran numerosos. Un hecho que frustró
la magnitud del levantamiento fue la detención el 19 de mayo de
numerosos Independientes de Color. La llamada "ley de fuga" sirvió
para encubrir decenas de asesinatos.
El presidente norteamericano Taff inmediatamente amenazó con la
intervención y envió buques de guerra a las bahía de Nipe, Guantánamo
y La Habana; así desembarcaron tropas para "proteger" las propiedades
norteamericanas en Oriente. Entre los elementos alegados por la prensa
estadounidense para aplastar el levantamiento se argumentó que "era un
mal ejemplo para la población negra del sur de Estados Unidos".
Asesinatos de Estenoz e Ivonet
Después de haber sostenido encuentros con el ejército, Estenoz e
Ivonet marcharon hacia los montes de Mícara y los Monitongos. Existen
diferentes versiones sobre la muerte de Estenoz, pero todo parece
indicar que fue asesinado el 27 de junio, pues el parte de Monteagudo
dice: "Pareja que trae cadáver confirma que teniente Lutgardo de la
Torre le dio muerte. Se cree que Ivonet corra igual suerte".
Existen distintas versiones sobre la muerte del general Ivonet. La
más cercana a la realidad es la publicada en El Liberal de Santiago de
Cuba: "(¼ ) capturé a Ivonet en ‘Simpatía’
y al día siguiente se lo entregué al capitán Aranda, este a su vez lo
entregó al capitán Amiels. Cuando este se dirigía al Caney, fue
interceptado por Arsenio Ortiz; quien alegando órdenes superiores le
ordenó que le entregara los prisioneros (¼
)".
Arsenio Ortiz lo asesinó. Presumiblemente la orden la dio el
general Monteagudo, pues envió un telegrama a Amiels ordenándole
exhibir los cadáveres de los prisioneros y al no cumplir este la
orden, se la asignó a Ortiz.
Sergio Aguirre, en un artículo publicado en 1962 bajo el título El
cincuentenario de un gran crimen, escribió: "Asesinar tres mil hombres
de color resultó ser suficiente para reforzar por casi medio siglo
más, la inferioridad que siempre había tocado en esta isla a los
hombres de piel oscura". |