El supervisor es clave contra el mosquito

Marianela Martín González
mmartin@granma.cip.cu

Se necesitan supervisores, pero escriba con letras rojas que la campaña contra el mosquito se gana cuando cada cual responda por la higiene en su vivienda.

Las viviendas deben permanecer cerradas al menos 45 minutos luego de la fumigación.

En medio del ajetreo y el ruido de las motomochilas de fumigación, Granma visitó este lunes el Consejo Popular Pilar-Atarés, del municipio del Cerro. En el puesto de mando el doctor Pedro Darío nos recibe con una buena nueva y acto seguido declara lo que inicia este trabajo.

Darío anuncia que dentro de pocos días el Cerro contará con 160 operarios calificados quienes apoyarán en la lucha contra el mosquito Aedes aegypti.

Ellos trabajarán minuciosamente en el tratamiento focal y ayudarán a identificar las zonas de mayor infestación, asevera.

Comprobamos que las tardes son el momento pico de la labor de adulticida. Los trabajadores regresan a casa en ese horario, que coincide también con el de preparar la comida, bañar a los niños y otros quehaceres domésticos.

Esa es la razón esgrimida por algunos pobladores para abrir la vivienda y no esperar los 45 minutos estipulados para hacer efectiva la fumigación, precisa Bárbara Rivero, trabajadora del Laboratorio Farmacéutico Roberto Escudero, una de las tantas que apoya la lucha antivectorial en la capital.

Pilar-Atarés no dispone aún de los supervisores necesarios para atender 6 754 viviendas con una población cercana a los 20 000 habitantes. Carlos Rivera ocupa esta responsabilidad y asegura no dar abasto, porque falta al menos otro compañero y tres jefes de brigadas.

La doctora Dolores Romay, directora del Policlínico Abel Santamaría, del Cerro, insiste en la importancia de completar la plantilla y la calidad del trabajo.

"Cuando regresamos a los lugares donde hemos encontrado focos y comprobamos que persisten, nos damos cuenta de que el llamado flameo, la abatización y otras medidas destructoras de los focos no han sido profundas. Tampoco la supervisión.

"El inspector es clave contra el mosquito, por eso nos urge formar trabajadores comunitarios para que fiscalicen esta batalla y garanticen la sostenibilidad del programa", indica.

 

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