Ellos no son mis compañeros, son mi familia

Cuando cumplieron 35 años, Fidel no quiso llamarlos compañeros, les dijo "MI FAMILIA".

Y no le falta razón a él que tiene del compañerismo un concepto tan profundo, que ha hecho una ligazón tan estrecha, muy difícil de separar, entre la hermandad y los principios.

En estos hombres y mujeres incorporados en todos los rincones del país se ha ido levantando un bastión de consagración, y de entrega hasta de sus propias vidas si fuese necesario, en las misiones de protección y seguridad de la Revolución y de sus principales dirigentes.

La Seguridad Personal nació como una necesidad desde los primeros días de la Sierra Maestra, como antes estuvo presente en las incontables batallas del movimiento revolucionario cubano.

Pero fue el 6 de septiembre de 1961, cuando se integró oficialmente este cuerpo de seguridad que sin descanso venía trabajando por frustrar la perversidad de tantos propósitos siniestros contra la vida de varios de los dirigentes de la Revolución, pero sobre todo para cuidar a Fidel, contra quien se han elaborado en estos años más de 600 planes de asesinato.

Cuando hoy Fidel se recupera aceleradamente y se vuelve a empinar como un recio Caguairán, a su lado están con toda fidelidad los hombres y mujeres de la Seguridad Personal que como él mismo dijo le "provocan una catarata de recuerdos".

 

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