ESPAÑA 1936

Cubanos contra el fascismo

PEDRO A. GARCÍA

Desde nuestras guerras independentistas, Cuba ha tenido una gran deuda con el internacionalismo. El dominicano Máximo Gómez nos enseñó el uso militar del machete; el neoyorquino Henry Reeves dio su sangre por nuestra libertad; en el primer Partido Comunista, José Miguel Pérez, de origen canario, fue su primer secretario general.

Internacionalistas cubanos en el frente durante la Guerra Civil Española.

No es de extrañar que más de 1 000 cubanos acudieran al llamado del pueblo español, para luchar en defensa de su república, ante la asonada fascista de julio de 1936, subvencionada por la Alemania hitleriana y la Italia de Mussolini, potencias que luego enviarían incluso tropas para reforzar a los facciosos.

Ya hubo cubanos, desde el mismo 18 de julio de 1936, entre quienes se incorporaron a luchar contra el fascismo. Participaron en el asalto y toma del Cuartel de la Montaña, dominado por militares contrarrevolucionarios.

Muchos de nuestros compatriotas se hallaban exiliados en España por sus actividades revolucionarias en la Isla, como el estudiante Alberto Sánchez y el matrimonio Pedro Vizcaíno y María Luisa Laffita, compañeros de luchas de Antonio Guiteras; el obrero Policarpo Candón; Moisés Raigorodsky, militante de Ala Izquierda Estudiantil...

Moisés consiguió fusiles para todos (a María Luisa le tocó una pistola) y derrocharon coraje no solo en la toma de la fortaleza, sino también en Roblegordo, Buitrago, Gascones, en la defensa de Madrid. Raigorodsky llegó a ser comisario político de brigada; Policarpo y Alberto, comandantes jefes de brigada.

En septiembre llegó, tras un azaroso cruce por los Pirineos, Pablo de la Torriente Brau. Moisés tuvo un alegrón al abrazar al amigo. "Nuestra causa él las narrará como nadie", les dijo a Policarpo y Alberto. Pero Pablo también había venido a luchar y cuando Raigorodsky cayó heroicamente en Alcalá de Henares (noviembre de 1936), le sustituye en su trabajo (caería un mes después).

Entretanto, se apresuraba en todo el mundo la formación de contingentes internacionalistas. Desde Estados Unidos partieron unos 125 cubanos como parte de la Centuria Guiteras, comandada por Rodolfo de Armas, aquel Rodolfo Trompá tan célebre en La Habana, quien el 30 de septiembre de 1930, junto con Trejo, Pablo, Pepelín Leyva y otros más, se había liado a puñetazos con la soldadesca machadista.

Desde nuestro archipiélago, organizados por el luchador comunista Ramón Nicolau, partieron posteriormente varios contingentes más (unos 850 combatientes). Del quehacer de los cubanos en la contienda afirmó el dirigente comunista italiano Vittorio Vidali, el legendario Comandante Carlos: "No hay otro pueblo en el mundo que tenga hijos más heroicos que Cuba".

Rodolfo de Armas cayó en el frente de Jarama, en febrero de 1937. Su frase "la Centuria Guiteras puede ser destruida pero no se rinde... Recuerden muchachos, ni un paso atrás, caiga quien caiga", devino lema para los internacionalistas cubanos. Luego caería en Brunete, al frente de su tropa, Alberto Sánchez, a quien llamaban el Comandante cubano.

Para los españoles, Policarpo Candón ha devenido leyenda, lo consideran como uno de los más bravos no solo entre los cubanos, sino también entre todos los miembros de las Brigadas Internacionales. Como Antonio Maceo, de soldado llegó a comandar una brigada. Murió en el combate de Altos de Celada, en enero de 1938.

Solo a petición de la República española, los cubanos abandonaron la península, junto con sus hermanos de las Brigadas Internacionales. Internados en campos de concentración franceses, la movilización de nuestro pueblo obligó al régimen de turno a viabilizar su regreso a la Patria.

No hubo agasajo oficial alguno para ellos. Pero nuestro pueblo se volcó hacia el Malecón y los recibió con las notas del Himno Nacional.

 

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