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Ciudad de La Habana
El viejo dilema de la basura
HAYDÉE LEÓN,
ORFILIO PELÁEZ y ALEXIS SCHLACHTER
pelaez@granma.cip.cu
Para insatisfacción de
los capitalinos, desde hace años la higiene comunal de la urbe no
goza de buena salud y aunque duela, es considerada por muchos de sus
moradores como la ciudad más sucia del país.
Jesús Isaac, peón de una cuadrilla de la recogida especializada del municipio de Arroyo Naranjo.
Diariamente esta plaza
con 2,2 millones de habitantes genera alrededor de 15 000 metros
cúbicos de basura y se necesitarían entre 50 y 60 camiones
colectores para recoger tal volumen de desechos, y no menos de 15
000 contenedores.
Escombros provenientes de una demolición que permanecen en la calle y se convierten en un microvertedero.
La realidad es bien
diferente. Apenas hay disponibles de 20 a 30 carros, la mayoría de
ellos con más de tres décadas de explotación y en deficiente
estado técnico, mientras según datos ofrecidos por Eustaquio
Izquierdo Miranda, vicedirector de la Dirección Provincial de
Servicios Comunales, cada año se deterioran o salen de circulación
por diferentes causas que ante todo tienen que ver con el maltrato
de 1 500 a 1 600 de esos depósitos de basura.
Equipos pesados recogen escombros en el municipio de Centro Habana. La estrechez de la calle hace complejo el trabajo, con la consiguiente destrucción de la acera.
Un periplo de los
reporteros de Granma por los municipios de La Lisa, Regla, 10
de Octubre, Arroyo Naranjo, Centro Habana y Plaza, sacó a la
palestra viejos y nuevos problemas relacionados con tan compleja
labor.
SOLILOQUIO DE UN
VIEJO PEÓN
Primero por la orilla
del contén, así... después en la acera... eso es. Dale suave
Jesús Isaac, que la pobre está vieja y desgreñada. Ahora quédate
ahí, recostada al tractor, mientras alivio un poco los contenedores
que están en candela este lunes... suave... esa es la cosa escobita...
Buzos en acción en pleno día.
Ten cuidado Isaac, que
estás como todos los demás, sin guantes, ni pala y, si te coge un
vidrio te raja la mano...Ya echaste en la carreta todo lo que estaba
fuera de los contenedores y barriste alrededor. Así se hace:
limpiecita la esquina de la Calzada de Managua y Don Tomás.
Calzada de Managua y Don Tomás, en el municipio de Arroyo Naranjo. Trabajadores de la recogida convencional de basura alivian los contenedores. Detrás debe pasar el carro recolector a vaciar completamente los contenedores, pero no siempre sucede así.
Ojalá venga rápido el
camión para vaciar los tres contenedores, así no se desbordan de
nuevo, porque la gente saca la basura en cualquier momento del día
al no haber estabilidad en el horario de recogida y, si están
llenos los tanques, entonces todo va a parar al piso.
Ves lo que te dije,
Isaac, ahí va una señora con dos jabas de basura, tú verás,
ahora es un desfile y esos contenedores no dan abasto...y no puedes
virar, tienes que seguir por toda la Calzada de Managua. Ahora le
toca a la Especializada llevarse lo de los contenedores. Si funciona
bien eso, la gente no tiene por qué echar la basura afuera
¿verdad? De todas formas, siempre hay quien la bota en la esquina
aunque el contenedor esté vacío.
Bueno, Isaac, son las
tres de la tarde, y no ha pasado el camión de la Especializada;
dicen que viene a eso de las cinco, que hay pocos y se ponen donde
la situación esté más enredada... calma Isaac, que te sube la
presión, tu no eres nuevo en esto, llevas 20 años aquí en
Comunales de Arroyo Naranjo...
¿EJÉRCITO
DESARMADO?
Si para lograr eficacia
en la labor de inspección y supervisión de la higiene y el ornato
en la Ciudad de La Habana, lo más urgente fuese crear una nueva
estructura en el cuerpo de inspectores con que cuenta la actividad
de Servicios Comunales en la capital, pudiera verse cumplido a corto
plazo el propósito de enfrentar con éxito las problemáticas que
ocasionan las constantes violaciones en esa materia.
Está en marcha un
proceso de reorganización de ese ©cuerpoª, de manera que
finalmente quedará subordinado al gobierno de cada municipio, y no
a la entidad mencionada, como sucedía hasta hace poco, asegura el
directivo de Comunales, Eustaquio Izquierdo.
Pero resulta que la
Ciudad de La Habana no cuenta con suficientes inspectores en
condiciones de enfrentar el desorden y las violaciones. La plantilla
es de 309 y solo tiene cubierto el 70%, y de ellos alrededor del 80%
son mujeres. Cuando se aplique completamente la nueva estructura se
necesitarán 460.
Eustaquio dice que el
gran reto es completar la plantilla, pero a partir de una rigurosa
selección, aunque lleve más tiempo. Se necesitan personas
preparadas, que no apliquen arbitrariamente las leyes y
reglamentaciones existentes, sean capaces de comunicarse con la
gente y se ganen el respeto de la población y de las entidades.
Nunca hemos podido
llegar al 90% de la plantilla, a pesar de que la selección no se
realizaba con rigor, afirma Izquierdo.
Como consecuencia del
reordenamiento en marcha, señaló, se ha podido comprobar que una
gran cantidad de ellos no tenía los requisitos necesarios,
fundamentalmente el referido al nivel cultural, que en este caso es
el duodécimo grado terminado. Tampoco eran estimulantes los
salarios.
El robo y maltrato de
los depósitos de basura, el vertimiento indiscriminado de agua y
escombros más otros desechos sólidos en la vía pública,
situación en la cual tienen mayor incidencia varios organismos de
la Administración y Empresas Estatales, son señaladas como las
violaciones más frecuentes que atentan contra la higiene de la
ciudad.
Durante un largo
intercambio con los reporteros, Eustaquio reconoció que a las
entidades debe aplicárseles la responsabilidad material, pues de lo
contrario es el Estado quien se ve afectado, no el bolsillo del
responsable quien tiene la obligación de velar para que no se
cometan violaciones de las leyes y legislaciones vigentes. Esto no
se cumple y justamente a eso debe ir encaminado también el
perfeccionamiento en Comunales de la capital.
Tampoco son frecuentes
las multas a los trabajadores cuando incumplen obligaciones como la
de no dejar basura tirada en el piso o cometen fraudes al reportar
viajes ficticios, en el caso de los camiones. En cambio, es la
población la más penalizada. El 90% de las 50 000 multas aplicadas
en el 2005 fueron a personas naturales.
LA OTRA CARA DE LAS
MULTAS
¿Son las multas por
transgresiones de las leyes sobre ornato e higiene totalmente
disuasorias?
Los conocidos ©buzosª
que revuelven los desechos en cualquier parte de la capital son
castigados mediante el Decreto 272 del 20 de febrero del 2001,
sección II, artículo 18, inciso o, con multas que llegan, como
máximo, a 50 pesos.
Sin embargo un ©buzoª
que recoge aluminio, bronce, o cobre, en pocos días de ©trabajoª
puede cambiar esos desechos en cualquier local de la Empresa de
Materias Primas por una caja de refrescos de lata (24 unidades) cuya
venta a 10 pesos cada una equivale a 240 pesos. El riesgo económico
de la multa es inferior a la posible ganancia. Lo mismo sucede con
los ©buceadoresª de desechos destinados a comida de cerdos pues
obtienen ganancias a razón de 25 pesos la lata de cinco galones.
¿No explicará todo esto la proliferación de ©buzosª en la
ciudad?
Con hasta 200 pesos de
multa, como máximo, el citado Decreto 272, sección II, artículo
18, inciso b, penaliza el cambio de ubicación de un contenedor cuyo
valor en moneda convertible, se eleva a 150 CUC (3 600 pesos). Si en
definitiva, el ©cambioª se convierte en robo, la conversión del
plástico del contenedor en percheros, palitos de tendedera,
pozuelos, etcétera, permite al ladrón alcanzar ganancias
superiores a 2 000 pesos y a 1 500 pesos su venta directa como
envase para agua cuando el recipiente es nuevo. En este caso la
posible multa de 200 pesos, muy inferior a las ganancias, ¿es capaz
de disuadir la comisión del delito de robo?
Un último ejemplo de la
otra cara de las multas y la necesidad de revisarlas a la luz de la
realidad. La persona que eche escombros en la vía pública puede
ser multada hasta en 600 pesos como máximo, por el artículo 18 del
citado Decreto 272.
Un camión particular
cobra mucho más por cumplir la ©tareaª. Al sacar la cuenta,
algunas personas prefieren pagar la multa, ahorrar y ©echarle el
muertoª a Comunales, que está en el deber de recoger desechos,
aún los escombros. Negocio redondo, y económico, para los
transgresores de la ley.
CANÍBALES EN LA VÍA
Para Zunilda Estacholi
Peñalver, funcionaria de Comunales en el municipio de Centro
Habana, el más densamente poblado de la capital, la situación
higiénica en su localidad se ve perjudicada por dos razones
fundamentales: la indisciplina social y la carencia de medios y
útiles de trabajo adecuados relacionados con la limpieza de las
calles.
©Cada día tenemos
menos contenedores para depositar la basura (existe un déficit de
más de 100), pues personas inescrupulosas les quitan las ruedas,
arrancan las tapas, e incluso, se los roban en plena calle para
venderlos en el mercado negro.ª
Los rostros de la
indisciplina social en los municipios recorridos asoman también en
el vertimiento frecuente de escombros en la vía pública
provenientes de los arreglos de viviendas particulares, demoliciones
de viejos edificios y casas en mal estado, construcción de nuevas
obras y reparaciones.
Nacen así
microvertederos, pues en cada uno de esos lugares donde se acumulan
escombros por un tiempo, la gente empieza a echar todo tipo de
basura, como ocurre en las cercanías de la Fragua Martiana, y en el
Consejo Popular Tamarindo, en 10 de Octubre, por citar dos ejemplos.
El problema es más
complejo cuando son los organismos de la Administración los que
tiran los escombros para la calle, pues los volúmenes son más
grandes y llegan a impedir el tránsito de peatones y vehículos.
Pese a que, de manera
general esas entidades disponen de camiones, al final es Comunales
la que, con el apoyo de los compañeros de Higiene Provincial, los
recoge.
Aquí aparece entonces
otro dilema ya que a veces estas calles llenas de montañas de
escombros son estrechas y al entrar los vehículos pesados en
acción, rompen las aceras y contenes.
BARRIDO EN APUROS
Bajo el fuerte sol de
las doce del día, Pablo Mesa Abreu y Juan Bautista Aicartel, barren
diferentes tramos de la calle Galiano. Con 9 y 10 años en esta
actividad, afirman que cada vez es más difícil hacer su trabajo
dado el mal estado de los carritos y la carencia de útiles de
labor. Plantean que desde hace más de un año y medio no les dan
zapatos, ni ropa; tampoco tienen guantes para manipular la basura, y
los escobillones de millo utilizados son inadecuados pues deben ser
plásticos, al margen de que están muy gastados, y así es casi
imposible limpiar con calidad, a lo cual habría que añadir un
mayor desgaste físico del trabajador y el riesgo de contraer
enfermedades.
Más allá de las
consabidas indisciplinas sociales y las medidas planteadas para el
perfeccionamiento de la actividad, la gestión de Comunales en la
capital de todos los cubanos está ávida de ©oxígenoª.
PARADOJA DEL ABSURDO
El tema de la higiene
comunal tiene mucha tela por donde cortar. Pero resulta realmente
una paradoja que el Estado centralmente invierta millones de pesos
en las campañas contra el mosquito Aedes aegypti o para erradicar
otros vectores trasmisores de enfermedades, como los roedores y, sin
embargo, todo ese enorme esfuerzo material y organizativo en aras de
preservar la salud de la población se empaña o se pierde cuando
debido a las deficiencias señaladas, las aglomeraciones de residuos
sólidos en la vía pública, son el pan nuestro de cada día y todo
nuevo vertedero deviene foco de potenciales infecciones.
También resulta
paradójico que las autoridades locales se muestren tímidas frente
al quehacer de los ©buzosª y otras personas que dañan y saquean
los contenedores de basura, cuya adquisición cuesta divisas al
país. Lo mismo ocurre con las entidades estatales que rompen calles
y después no las arreglan, o botan escombros en las esquinas.
A todas luces la baja
cuantía de las multas para sancionar a los comisores de esos hechos
y la ausencia de un fuerte cuerpo de inspectores bien identificado
que haga cumplir la ley, incitan al desorden en materia de higiene
ambiental.
Si a eso sumamos la
falta de recursos materiales y de iniciativas para suplirlos (como
se hace en otras provincias), la desaparición de aquellos
necesarios planes tarecos mensuales o bimestral (eran un alivio para
la población), el no disponer de un amplio sistema de recolección
diferenciada que beneficiaría el reciclaje de los residuos sólidos
urbanos y la inestabilidad en los horarios de recogida, entonces no
hay duda de que el viejo dilema de la basura en Ciudad de La Habana
es una asignatura pendiente.
Hay otros problemas muy
serios, que requieren de un análisis distinto como, por ejemplo,
las graves incidencias de lo que ocurre en los vertederos, donde la
indisciplina social y la falta de vigilancia están afectando a
amplias zonas comunitarias de la capital.
Indudablemente, hace
falta una mayor acción de las autoridades para poner orden en el
desorden que favorece la mala higiene de cada día.
Opina
un presidente de Consejo Popular
Gilberto Barrial Soto es
el presidente del Consejo Popular Dragones (Centro Habana) desde
hace 14 años y, según sus palabras, la situación de la higiene en
la zona es crítica y continúa deteriorándose.
©En muchas partes, la
gente o hace reparaciones o acumula tarecos y los vecinos no tienen
otra alternativa que sacar los escombros o esos desechos para la
calle, aun cuando corran el riesgo de ser multados, pues la
Administración dejó de brindar el servicio de recogida que
ofrecía y alquilar un camión particular cuesta cualquier
barbaridad de dinero. Al demorar Comunales en recogerlos, la gente
tira la basura doméstica en el lugar donde se apilan los escombros
y nos llenamos de montañas de tarecos.ª
La situación en el caso
de nuestra zona, advierte Barrial, empeora más debido a la
generación adicional de desechos que diariamente tributa una
población flotante de más de 60 000 personas, la carencia de
cestos de basura, el insuficiente número de contenedores y el
deplorable estado de las redes hidráulicas, con los consiguientes
salideros de agua y la rotura de calles, amén de la falta de
inspectores (tiempo atrás tenía 6 en el Consejo, pero luego
pasaron al municipio, les perdí la pista y ahora nunca aparecen
cuando hacen falta).
Tampoco hay estabilidad
en la recogida de basura y un solo día que se deje de hacer esta
labor, nos crea un caos. En Dragones, de una forma o de otra, la
mayoría de los núcleos familiares está construyendo o reparando,
y todos los escombros acaban depositados en las esquinas,
sentenció.
©Como presidente del
Consejo Popular me llueven las quejas de los vecinos sobre la basura
en la calle, los salideros de aguas albañales. Cuando las tramito
por los canales correspondientes, siempre me dicen que debido a la
situación económica del país por ahora, no es posible reforzar el
parque de contenedores, camiones y otros recursos que aliviarían el
problema y no se logran alternativas.ª
Reconoce que hay
indisciplina social, pero opina que también esta es propiciada por
la realidad, pues para exigir lo establecido en la ley es necesario
garantizar primero el óptimo funcionamiento del sistema de recogida
de basura. |