Con los ojos abiertos al mundo

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Los nombres de las calles los puede leer. Ya no se pierde buscando una dirección ni tiene por qué avergonzarse como cuando en una reunión del gremio le entregaban folletos y con disimulo guardaba en espera de que alguno de los hijos le descifrara su significado.

Foto: RICARDO LÓPEZ HEVIARosa Andrango y José Francisco Laine agradecen al método cubano, Yo sí puedo, poder adentrarse hoy en el mundo de las letras y los números.

Es de Cotacachi, localidad ecuatoriana. Trabaja en el mercado, donde hasta hace muy poco compraba y vendía frutas a fuerza de pura maña, y aprendía de pagos y vueltos para que no la engañaran. Rosa Andrango Moposa quebró su condición de iletrada gracias al método cubano Yo sí puedo, una ilusión cumplida, ahora que cifra los 41 años.

"Aprender a leer y escribir significa que puedo ayudar a los míos. Tengo una hija de 20 años, profesora de Música, y recuerdo que cuando estudiante me pedía colaborar con sus deberes escolares. Me entristecía decirle que ella era la que debía auxiliarme. Ya eso no pasará con mis hijos varones, porque de ahora en adelante lo único que deseo es seguir superándome; quizás hasta estudie una carrera vinculada con mi labor."

Rosa asiste al I Congreso Mundial de Alfabetización, "una oportunidad para agradecer al pueblo cubano lo que en materia de Educación hace en favor de los más desposeídos, y en especial al Comandante Fidel Castro que nos ha ayudado a abrir los ojos al mundo".

ELEVAR LA AUTOESTIMA

El programa Yo sí puedo presenta una metodología ágil, comprensible, fácil para el estudiante, y permite a las personas no solo aprender a leer y escribir, sino que eleva su autoestima al mejorar su calidad de vida, apoyar a la familia y contribuir a la formación de los hijos. Es muy eficaz.

Así define al método cubano Patricio Toro, coordinador del proyecto en Cotacachi, localidad que en abril próximo espera ser declarada territorio libre de analfabetismo.

Con el 22,3% de la población iletrada, hoy 1 066 personas concluyeron la primera etapa del aprendizaje. Según anunció Toro, para la posalfabetización se abrirán 20 puntos, de manera que unos 400 estudiantes inicien la fase de pilotaje en este febrero.

¿DOCTOR O INGENIERO?

A José Francisco Laine Perugachi no hay quien lo pare después de la alfabetización. Trabaja en un área de cultivos de flores para la exportación y es presidente de la comunidad de San Martín, en Cotacachi.

"Éramos 60 familias analfabetas y todas nos unimos al proyecto. En un momento del proceso detectamos que unas 20 personas no avanzaban lo suficiente, y fuimos casa por casa, no queríamos que nadie perdiera esta oportunidad. Fue algo muy solidario, pues algunos hasta prestamos nuestros hogares para que sirvieran como centros de estudio. Al final todos vencimos."

Tiene 36 años y nunca antes había podido acceder a la enseñanza básica: "Mis padres son pobres, no tenían plata para esos lujos. Hoy veo con optimismo mi futuro y estoy en el seguimiento para avanzar, aprender más, y trabajar para que nadie en mi comunidad sea analfabeto. Ahora que leo y escribo me siento muy orgulloso y hasta quién sabe si puedo llegar a ser doctor o ingeniero".

 

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