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Largo, bueno y sabroso
Ronal
Suárez y Diego Rodríguez
PINAR
DEL RÍO.— El Son más largo del mundo pasó en esta ciudad
de las 280 horas de ejecución ininterrumpida desde su inicio en
Guantánamo, y a partir de anoche, justo para marcar su colofón,
fue responsabilidad de los músicos habaneros. Al cierre de esta
edición el Salón Rosado Benny Moré, de la capital, era un
hervidero, y la música avanzaba hacia la madrugada para implantar
un récord.
El grupo del inolvidable
Polo Montañez tuvo a su cargo el comienzo en Pinar del maratón
sonero, a las ocho de la noche del miércoles, y fue seguido por
otros 25 conjuntos que se turnaban cada 55 minutos, en un
cronometrado relevo de instrumentos y voces.
El espectáculo, en la
céntrica calle Martí, reunió en el lugar a prestigiosas
personalidades de distintas manifestaciones artísticas, que
estamparon como testigos sus firmas en un libro habilitado al
efecto.
Previamente se
desarrolló el evento teórico que abundó en el desarrollo e
importancia de la discografía como protección del patrimonio
musical, con la presencia de reconocidos especialistas tanto locales
como del Museo Nacional de la Música, encabezados por su director,
Jesús Gómez Cairo.
Doris Céspedes, de la
Sala de Documentación de la Música pinareña, dijo a Granma
que el evento sirvió para promover a las figuras locales que
cultivan el género y demostró el potencial existente en tal
sentido.
Simultáneamente con el
cierre de la capital del país, hasta la Isla de la Juventud, el
extremo más suroccidental del archipiélago cubano, llegó El
son más largo del mundo, que anoche, desde las 8:30 p.m.,
fundió en alegre e inolvidable jornada a más de diez agrupaciones
musicales del territorio, bailadores de todos sus poblados y demás
isleños, quienes convirtieron las 12 horas consecutivas de recta
final sonando, en otro récord aquí de júbilo popular.
El área del Barrendero,
en la parte Oeste de la capital local, fue escenario del singular
concierto gigante, sin precedente aquí, a cargo de Arenas Negras,
Santa Fe, Mongo Rives y su Tumbita Criolla, Clásicos Pineros, las
orquestas Capítulo X y Revelación, el Trío Los Pineritos y el
sexteto Cinquillo Pinero, todos rodeados por cientos de parejas de
baile.
Después de recorrer de
un extremo a otro el país, los pineros, que amanecieron
interpretando muchas obras compuestas en esta modalidad por
creadores del patio y aportaron todo lo necesario en una sesión
memorable, para hacer realidad el indiscutible récord mundial de
más de 300 horas de son, como parte del Cubadisco 2004, bajo
la permanente supervisión de los especialistas encargados de
confirmar la marca musical.
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