Cuba mantiene un estricto
cumplimiento de sus compromisos con el Protocolo de Montreal,
convenio de las Naciones Unidas que insta a la eliminación de
sustancias dañinas a la capa de ozono.
La disminución en un 30 por ciento
del consumo de tales compuestos muestra la efectividad de las
acciones y la vocación ambientalista del país.
Nelson Espinosa, director de la
Oficina Técnica de Ozono (OTOZ), señaló como logros de los
últimos años la eliminación total del bromuro de metilo en el
cultivo del tabaco, y el entrenamiento de más de dos mil técnicos
y mecánicos en las llamadas buenas prácticas de refrigeración.
La capacitación incluyó, además, a
620 inspectores de la Aduana en cuanto a técnicas de control de las
exportaciones de esos productos y equipos que los consumen.
En el sector de los servicios se
trabaja en la sustitución de los gases freones o clorofluocarbonos
(CFC) por hidrocarburos refrigerantes, y para ello se construye en
Santiago de Cuba una planta destinada a la producción del gas
ecológico LB-12.
Todos los ministerios y organismos
del Estado cuentan con planes encaminados a eliminar ese tipo de
sustancias agotadoras de la capa de ozono, parte de la atmósfera
que filtra los rayos ultravioletas, de efectos nocivos para el
hombre, las plantas y los animales.
Otros avances se relacionan con el
reciclaje en el sector productivo, cuyo objetivo es evitar cualquier
emisión de esos gases a la atmósfera, el fortalecimiento
institucional de la OTOZ y la reconversión de una planta de
aerosoles industriales por hidrocarburos.
El próximo gran compromiso de Cuba
es reducir en un 50 por ciento la utilización de los CFC en el
2005. (AIN)