El incremento de más de un 15 por
ciento de la cosecha del arroz en el 2003, resume el esfuerzo
sistemático de investigadores, técnicos y productores agrícolas
por lograr la avanzada popular del arroz, un plato que no puede
faltar en la mesa del cubano.
Tras esos resultados, ofrecidos por
el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, subyace el
empleo de paquetes tecnológicos que incluyen la introducción de
nuevas variedades de mayor productividad —aun en condiciones de
salinidad— y más resistentes a las plagas.
Precisó la fuente que la
repercusión de la ciencia e innovación tecnológica sobre el
cultivo del cereal permitió una mejoría en la calidad del grano y
reducir en más del 30 por ciento el costo por tonelada de
producción en tres años.
La doctora María del Carmen
González, especialista del departamento de genética del Instituto
Nacional de Ciencias Agrícolas, afirmó que Cuba tiene
probabilidades de autoabastecerse de la gramínea, y ya es una
realidad la alternativa del arroz popular.
González destacó el logro de
variedades de alto rendimiento y resistentes a plagas, al estrés
hídrico y a la salinidad, y otras de bajos insumos, lo que permite
diversificar la producción.
Con una estación experimental en Los
Palacios, en la occidental provincia de Pinar del Río, el instituto
trabaja también en el manejo del agua, esfera donde sobresale la
reducción notable en la norma del riego.
Otros resultados recaen en la línea
de biofertilizantes y en la obtención de variedades con tolerancia
a la Pinecularia gricea, enfermedad muy frecuente en la Isla,
causada por un hongo que ataca las hojas y al grano.
Las distintas variedades son
introducidas en el país, a fin de evaluar su comportamiento en
condiciones salinas y de secano.
(*) La autora es colaboradora de la
AIN