A 25 años del crimen

Aún libres los asesinos de Carlos Muñiz Varela

Lourdes Pérez Navarro

"Hace muchos años atrás mi papá, cuando era un niño, salió de Cuba. Vivió mucho tiempo en la pequeña isla de Puerto Rico. Pero cuando era joven como yo, regresó a su Patria junto a la Brigada Antonio Maceo para ayudar a construir esta comunidad y la escuela que lleva su nombre. Pero lo mataron, por el simple motivo de ayudar a viajar a Cuba a los emigrados que deseaban visitar a sus familiares".

Yamaira, la hija de Carlos Muñiz, recibe el cariño de los pioneros que recordaron a su padre.

Así expresó ayer Yamaira, hija de Carlos Muñiz Varela, con los pioneros del centro escolar ubicado en el corazón de Ariguanabo, en Bauta, provincia de La Habana.

Veinticinco años después del 28 de abril de 1979 —fecha en que fue baleado en calles borinqueñas el joven de 26 años de edad—, compañeros de lucha, emigrados residentes en Estados Unidos y Puerto Rico, y miembros del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, denunciaron cómo aún sus asesinos transitan libremente por las calles de Miami.

Fundador de la revista Areíto (1974), de la Brigada Antonio Maceo (1977) y en 1979 de Viajes Varadero, agencia dirigida a facilitar que los emigrados cubanos visitaran a su familia en la Isla, Carlos Muñiz Varela fue víctima del terrorismo promovido y ejecutado por la mafia anticubana.

Corrían tiempos en los que las organizaciones de exiliados se oponían al proceso de diálogos y visitas, señaló a Granma Raúl Álzaga Manresa, actual director de Viajes Varadero. "Las principales organizaciones clandestinas, entre ellas el CORU y Omega 7, desarrollaron actividades de terror: asesinatos políticos, explosiones de bombas en negocios y viviendas, amenazas a través de la prensa controlada por ellos y persecución por parte de las autoridades norteamericanas. El propósito era atemorizar, crear una crisis que impidiera los viajes a Cuba. No pudieron lograrlo".

En estos momentos, dice, desde la Casa Blanca, Bush intenta hacer lo mismo que pretendieron los terroristas hace un cuarto de siglo, al adoptar brutales medidas que obstaculizan las relaciones familiares y las visitas entre los cubanos de dentro y fuera de Cuba. Pero nada va a lograr, asegura. Hoy el rechazo a estas medidas es tan grande que garantiza la continuidad y fortalecimiento de los vínculos.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Temas |

SubirSubir