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Nersys
Felipe
Silvestre, fragante, modesta, luminosa
Sonia
Sánchez
Espontánea
en su encantadora ingenuidad, como si acabara de emerger de una de
sus historias infantiles, Nersys Felipe Herrera parecía a punto de
esperar un regaño por parte de los "adultos" que a ella se
referían en El autor y su obra. Pero, claro, mereció todo lo
contrario...
Narradora, poetisa,
actriz de radio y creadora de guiones para programas radiales
dedicados a los más pequeños de nuestros hogares, nació en 1936
en la ciudad de Pinar del Río, donde fue una de las fundadoras del
grupo de Teatro Guiñol y profesora de la Escuela de Arte de la
provincia.
"Con
tu modestia y carencia de afán de protagonismo siempre te has
mantenido allí, a buen recaudo de la publicidad, de los corrillos
literarios y el jolgorio capitalino, sin importarte el cultivo de tu
imagen y su proyección que por sí solas se han impuesto", comentó
ante numerosos amigos e intelectuales presentes la especialista Alga
Marina Elizagaray.
Situada entre los pocos
escritores de la Isla que ha conquistado dos Premios Casa de las
Américas por sus volúmenes Cuentos de Guane y Román
Elé, "con justicia considerados libros emblemáticos de la
mejor literatura cubana para las primeras edades, obras que, por su
estilo, propósitos y mensajes resultan —y aventuro que siempre
resultarán— rara avis irrepetibles dentro de nuestro contexto y
movimiento literario", remarcó en el espacio promovido por el
Instituto Cubano del Libro Enrique Pérez Díaz, presidente de la
Sección de Literatura Infantil de la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba.
"Sin
didactismos o consignas de ningún tipo consigue en ambos libros —insuperados
hasta el presente incluso por la propia autora—asomarse a temas
difíciles que hasta entonces apenas fueron tocados por la
literatura cubana para niños y jóvenes", destacó el joven
narrador.
Nersys Felipe, algunos
de cuyos títulos se encuentran en España, Argentina y Colombia,
obtuvo premio de poesía La Edad de Oro con Para que ellos canten
(1974). También tiene publicados Prenda (1979), Música y
colores (1975), Cuentos de Nato (1985), Sorcita
(1989), Maíza (1998), El duende pintor (2000) y Pajuela
fina (2002), obra que en su conjunto, a juicio de Pérez Díaz, "es
heredera inconsciente, pero muy evidente de la prosa martiana".
Para aquel que aún no
la conozca a pesar de lo expuesto en tan breves líneas, Nersys
Felipe es en nuestra literatura "destinada a sus más felices
lectores", según Alga Marina, como su flor nacional, la mariposa:
silvestre, fragante, modesta y luminosa.
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