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Estación
Experimental Nicolás Vavilov
Semillas originales y
básicas para la agricultura
Walkiria
Figueroa Enríquez
Los trabajadores de la
Estación Experimental Agrícola Nicolás I. Vavilov, en la
provincia de La Habana, producen hoy el 18% de las semillas
originales o básicas para la agricultura, especialmente la urbana.
Este colectivo, que
convierte la ciencia en arte, muestra a 40 años de su creación
impresionantes resultados en la aclimatación de las hortalizas,
viandas y granos que se cultivan en el país.
La Estación produce hoy el 18% de las semillas originales o básicas para la agricultura, especialmente la urbana.
La entidad surgió por
la necesidad de la experimentación agrícola en el Sur habanero y
es sede de la finca provincial de semillas que por su pureza
genética le permiten vincularse con la agricultura del territorio,
del país y de diferentes puntos de Centroamérica y del Caribe.
Félix de la Cruz, su
director, explica que actualmente trabajan en 48 tipos de cultivos,
conservan el material genético que garantiza la continuidad de su
producción y atesoran las semillas de los dos únicos cultivos que
posee Cuba con la distinción internacional Sello de Oro: el frijol
Cueto, y la papaya Maradol, de gran demanda en el exterior.
En 1968 la estación
pasó a formar parte del Instituto Nacional de Investigaciones
Fundamentales en Agricultura Tropical Alejandro de Humboldt
(INIFAT), y desde hace varios años es la unidad de simientes más
importante de esa institución. Entre las semillas originales o
básicas empleadas en Cuba, algunas son obtenidas exclusivamente en
la Estación, como las del rábano rojo y la lechuga chile.
La papaya Maradol es uno de los cultivos que posee Cuba con la distinción internacional Sello de Oro.
El esfuerzo de sus 79
trabajadores se reconoce por la condición de Vanguardia Nacional
durante siete años consecutivos, sucursal Talento de Oro, y premios
nacionales en fórums de Ciencia y Técnica. La superación e
ingenio de sus obreros y técnicos les permite alargar la vida útil
del sistema de riego y los tractores, de tanta edad como la
Estación, y crear equipos para remover la tierra o moler semillas.
Herederos de una
verdadera vocación ecologista cuidan árboles que datan de la
época colonial, área promovida y censada por el sabio cubano Juan
Tomás Roig en su empeño por preservar especies botánicas.
Coexisten plantas exóticas y de gran valor patrimonial, como nogal,
dátil, plátano manzano puro, ciruelas gobernadoras... y el ya
famoso Noni. Entre sus ramas se cobijan aves consideradas en peligro
de extinción. Por eso no es difícil ver parejas de tomeguines,
nidos de sinsontes, revolotear zunzunes o un pájaro carpintero
picotear las palmas que adornan la entrada del lugar.
Francisco López y
Humberto Piedra se sienten felices de aparecer en el grupo de los
fundadores y son, al decir de sus compañeros, hombres que prefieren
la acción a las palabras. Igual sentimiento de gratitud abriga
Zenaida López, quien le ha dedicado al centro 30 años de su vida
laboral.
Con mucho amor en lo que
hacen y orgullosos de los resultados que la Nicolás Vavilov
obtiene, este trío Vanguardia Nacional, no obstante tener edad de
jubilación, no piensa en el retiro. |