RÍO DE JANEIRO, 11 de septiembre
(PL). — De 70 000 a 100 000 personas esperan reunir el domingo
los organizadores de la caminata Brasil sin armas, que se realizará
en Río de Janeiro en un momento decisivo de debate del tema en el
Congreso.
Convocada por la organización no
gubernamental Viva Río, a la iniciativa se sumaron la Federación
de Industrias y otras entidades de este estado, donde las armas de
fuego fueron usadas en el 86,93 por ciento de los 1 969
homicidios cometidos en los primeros cinco meses del año, según la
delegación policial de represión a armas y explosivos.
Otros datos indican que los
brasileños corren cuatro veces más riesgo de morir por arma de
fuego que la media de los demás países, cerca de 40 000
personas fueron asesinadas de ese modo el pasado año, y con 2,8 por
ciento de la población mundial, esta nación registra 11 por ciento
de los homicidios con armas de fuego en el orbe.
La caminata del domingo se
organizará en forma de alas como las de las escuelas de samba en el
carnaval, con el grupo que irá al frente formado por madres con
niños de pecho, con la intención de mostrar las consecuencias que
tendrán en el futuro las decisiones que se adopten hoy.
Le seguirán las víctimas de la
violencia, tanto familiares de personas muertas por armas de fuego
como afectadas por falta de solidaridad o preconceptos; ciudadanos
de la tercera edad, víctimas de violencia en el tránsito,
jóvenes, familiares de policías caídos y otros sectores, hasta
completar unos 20 grandes grupos.
La marcha se produce en momentos en
que corre riesgo de sufrir modificaciones importantes el Estatuto
del Desarme aprobado el 23 de julio en el Senado, según propuestas
hechas en la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados.
Después de que el Senado limitó al
mínimo las personas autorizadas a portar armas, la relatora de esa
comisión, Laura Carneiro, propuso extender la autorización a los
choferes de vehículos de carga, parlamentarios, agentes de
fiscalización del Instituto del Medio Ambiente y que los agentes
penitenciarios puedan portarlas incluso fuera de servicio.
Igualmente sugirió bajar de 25 a 21
años la edad mínima para comprar un arma, reducir sensiblemente
las tasas por la autorización y registro de un arma aprobadas por
el Senado, e impedir su adquisición solo a quien responde a
proceso criminal por infracciones dolosas, en lugar de a todos los
sometidos a cualquier investigación o proceso.
La diputada, no obstante, no propuso
—como había anunciado que haría— la eliminación del
plebiscito aprobado por el Senado para octubre del 2005 acerca de la
prohibición total o no de la venta de armas en el país.
Según la diputada, la exclusión del
plebiscito fue pedida por el Comando del Ejército con el argumento
—también usado por los lobistas que representan a los fabricantes
de armas— de que la prohibición de la venta de estas podría
afectar las exportaciones de industrias militares, por el principio
de reciprocidad que aplicarían otros países.
Las propuestas de la relatora deben
ser sometidas a votación en la Comisión de Seguridad el próximo
martes, pero el presidente de la Cámara, Joao Paulo Cunha, está
negociando con los líderes de los distintos partidos en ese foro
para pasar el proyecto directamente a votación en el plenario, a
fin de votarlo tal como lo aprobó el Senado.