Este desigual combate entre la potencia más poderosa que ha existido jamás y una pequeña nación del Tercer Mundo pudo evitarse

Intervención del Comandante en Jefe el pasado 22 de marzo, en el programa especial con motivo del secuestro del avión DC-3, a partir del momento en que concluye el testimonio sobre los hechos por los tripulantes y pasajeros de la nave secuestrada que regresaron ese día a la Patria. Las palabras de Fidel han sido revisadas por él y contienen algunas correcciones, datos y esclarecimientos adicionales del autor, que en nada alteran su esencia y contenido.

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Foto: JUAN MORENORandy Alonso.- Comandante, en la nota oficial de ayer se decía que el hecho de que se decidiera o se hablara de juzgar a los secuestradores era un modesto paso que habían dado las autoridades norteamericanas; sin embargo, Taladrid señalaba en su comentario que estamos hablando de un hecho de terrorismo y al juzgarlos están hablando de un hecho de piratería aérea.

¿Cómo usted valora esa situación y cuál es su opinión realmente de lo que puede pasar a partir de este acontecimiento?

Cmdte.- Estoy de acuerdo con lo que dijo Taladrid.

Pienso que hay que profundizar un poquito más en ese detalle, porque antes de llegar a este punto sucedieron una serie de cosas.

En primer lugar, ya se dijo aquí o expliqué cómo llegaron las primeras noticias y las medidas que se adoptaron de inmediato. Los datos eran muy pocos, se sabe que a la hora señalada, 6:51 p.m., salieron de Nueva Gerona. A las 7:24 p.m., 33 minutos más tarde, el piloto informa al ATC de Boyeros las cosas raras que estaban ocurriendo, estuvimos pendientes todo el tiempo con la esperanza de que llegaran a Cayo Hueso y obtener un poco más de información. No pudimos por ello, ese mismo día, informar del secuestro del avión, porque era muy poquito lo que se conocía. Eso fue el 19.

Durante la noche continuamos buscando datos y ya a las 9:30 de la mañana, con los elementos de juicio que se conocían, se presentó al Jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba la primera nota diplomática. En Washington se hizo lo mismo a las 4:00 de la tarde, que fue la hora en que el Departamento de Estado pudo señalar al Jefe de nuestra Oficina que la solicitó para las 10:00 de la mañana. En la entrega de esa primera nota, la reunión fue con el famoso caballero seleccionado como nuevo jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos, se le cita y se le entrega la nota elaborada con todo el cuidado necesario, y planteando las demandas de Cuba con relación al hecho. Nos dimos cuenta de inmediato de que era un acontecimiento grave.

No voy a leer ambas notas, que son idénticas. Aquí, en la página 18 de este bloque de documentos, está lo que en esencia se demanda.

Fue la nota 452, donde se informa a las autoridades norteamericanas el secuestro en pleno vuelo de la aeronave civil cubana DC-3 con todos sus pasajeros.

Aquí está el contenido de la conversación, no suelen publicarse los textos de las notas, se publican versiones, solo en circunstancias muy especiales se publican los textos. Por eso, en general, cuando se habla de una nota, se informa del porqué de la nota, el objetivo de la nota y los elementos esenciales.

Aunque después puedo añadir algo, los cuatro puntos que se plantean son:

Primero: "La devolución inmediata de la aeronave, de sus pasajeros y de los secuestradores." Estábamos ante un evidente acto de suma gravedad, en muy especiales circunstancias internacionales, y después de los terribles actos de sabotajes cometidos en Nueva York, que tanta trascendencia han tenido en la actual situación mundial, aunque de ese tema no se habla.

Segundo: "La demanda de nuestras autoridades de toda la información sobre este hecho, así como de los datos disponibles sobre los secuestradores, el avión y los pasajeros." Han secuestrado un avión, nadie sabe una palabra, a quiénes han secuestrado, dónde los tienen. Porque es norma, dentro de la política hostil contra Cuba, no brindar jamás información. Sale un barco, se hunde, muere un número de personas y no dan los nombres. Ni siquiera se dignan a informar al país quiénes y cómo murieron. ¡Perfidia sistemática!

Tercero: "La necesidad de que se facilite el acceso consular en la investigación de los hechos", algo elemental.

Cuarto: "Resulta inaceptable que estos secuestradores sean liberados, o que no sean devueltos." Todo lo que se conoce hasta hoy, durante 44 años, es que jamás dejaron de premiar a los que se llevaron por la fuerza un barco o un avión. Esa es la historia verídica. ¡No hay un solo caso!, desde que comenzaron los secuestros de aviones, que —como bien se dijo aquí— los iniciaron ellos contra la Revolución y después se convierte en un bumerán y una plaga universal.

Nosotros, que fuimos las primeras víctimas, y seguimos siéndolo, como estos hechos lo demuestran, fuimos, además, los únicos capaces de resolver definitivamente la tragedia que significaba para los inventores de este método. Cuando vimos que todas las demás medidas, y eran medidas duras, no resultaban suficientes, buscamos una nueva fórmula que fue la adecuada para resolver el problema. Eso no lo pueden negar ellos, ¡no pueden ni siquiera intentar negarlo!

En eso consistió, realmente, el planteamiento en la primera nota, entregada a las 9:30. Ya nosotros a esa hora teníamos los datos suficientes para poder presentarla. Y también esta se entrega allá, en Washington, por nuestro Jefe de la Sección de Intereses, al Jefe del Buró Cuba, del Departamento de Estado, a la hora señalada.

Randy Alonso.- Fue el día 20 en la mañana.

Cmdte.- Sí, porque era la hora acordada y no queríamos informar los hechos antes de entregar la nota. El primer comunicado público es el 20 de marzo, pero al mediodía, cuando ya se ha entregado la misma.

Una cosa es la nota diplomática, ya les dije, y otra la primera información pública, como ha sido hábito: informar inmediatamente de problemas que tienen especial trascendencia.

Lo publicado tenía por título: "Secuestrado avión de pasajeros cubano y conducido a Estados Unidos." Se dice la hora: "Ayer miércoles, 19 de marzo, un avión" con tales características, número de tripulantes y pasajeros, etcétera. Se explican las cosas que fueron ocurriendo. Y aquí se da hora por hora. No falta rapidez en todo lo que se hace.

A las 7:24 el piloto informa al Control de Tránsito Aéreo (ATC) de Boyeros que tenía problemas políticos a bordo y que se dirigía con rumbo norte.

Cuatro minutos después, a las 7:28, informa al ATC de Boyeros que estaba siendo secuestrado y que a bordo se encontraba personal armado. De inmediato el ATC y el puesto de mando de la DAAFAR informan a las autoridades superiores.

Solicitó se le dieran las coordenadas para dirigirse a Miami por la ruta más directa, porque disponía de muy poco combustible. Así que han pasado cuatro minutos de la primera a la segunda llamada en que se dieron los pasos mencionados y se solicita cambio de rumbo por el combustible.

A las 7:29 el piloto del DC-3 coloca un código de emergencia en el transponder que indica que la nave está siendo interferida ilícitamente.

A las 7:30 —es decir, seis minutos después de la primera llamada—, el ATC de Boyeros comunicó al ATC de Miami que un DC-3 de la Aerotaxi estaba siendo desviado de su ruta, con personal armado a bordo, y se le informó la dirección que llevaba.

El ATC de Miami preguntó si el DC-3 iba escoltado por aviones de caza cubanos. Se les respondió de inmediato que no.

Entre el despegue y la llegada al área de aterrizaje en Boyeros tardaron 33 minutos.

Randy Alonso.- De Nueva Gerona.

Cmdte.- Por tanto, a los seis minutos de la primera comunicación, estando todavía sobre territorio nacional, ya se le ha informado al ATC de Miami, por eso decía inicialmente que era imposible que ellos, en ese momento, se hubiesen percatado de que un avión se dirigía hacia allí. Ellos han recibido la información de parte de Cuba y esa fue una decisión tomada por el propio ATC, porque estos datos iban llegando a una velocidad tremenda. Se iban dando instrucciones a medida que iban llegando los datos.

A las 8:10 —es decir, 40 minutos después— el ATC de Boyeros comunicó que el avión aterrizó en Cayo Hueso a las 8:07.

Gustavo A. Salas.- Desde que salimos de Gerona hasta Cayo Hueso, una hora 16 minutos.

Cmdte.- Habían pasado aproximadamente 35 minutos del secuestro. Viene la maniobra, la vuelta, la salida hacia allá por el este de La Habana, estaban bien lejos, todavía sobre territorio de Cuba, no podía haberse percatado a esa hora la aviación de guardia norteamericana que un avión, volando a 900 metros de altura, se dirigía a la Florida. Está probado en esos datos que el ATC de Boyeros se lo informa al de Miami, y el de Miami es el que le informa a la aviación norteamericana lo que está sucediendo, lo cual demuestra la diligencia y la rapidez, sin la pérdida de un minuto, con que ATC de Boyeros actúa, consciente del peligro de que tan extraña nave, a baja altura por las razones aquí explicadas, fuese derribada.

No hubo errores en la información, era precisa y rápida.

De ahí se explica que a las 9:30 a.m. del jueves, 20 de marzo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, a partir de los datos disponibles, entregó nota diplomática a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

En Washington no se pudo entregar por la mañana.

Randy Alonso.- A las 9:30 aquí en La Habana y a las 4:00 en Washington.

Cmdte.- Cuando se da la información referida al secuestro del avión, no estaba entregada todavía en Washington, porque allí se dignaron en darle la cita para las 4:00 de la tarde, como tú dices; sin embargo, al mediodía ya pudo informarse a nuestro pueblo lo que había pasado.

Nadie se imagina lo que es redactar una información, si usted tiene que entregarla a un noticiero que comenzará muy pronto y está recogiendo los datos del ATC, los datos de la aviación, los datos publicados, lo que se sabía de las conversaciones; nadie se imaginaba tampoco a esa hora que en Washington iban a señalar la reunión para las 4:00 p.m., por eso aparece en la información del mediodía que fue entregada una hora después, eran las instrucciones enviadas. Es más, tengo entendido que se habló inicialmente que la iban a recibir a las 10:00, me lo está ratificando Dausá. Ellos dijeron allá, cuando le pidieron encuentro para entregar la nota, que se haría a las 10:00 de la mañana y después pidieron posponerlo para las 4:00 de la tarde; tal vez porque estaban estudiando, hay algunos elementos de juicio que pueden indicar eso.

Los demás términos de la nota informativa, que no quiero leer, fueron elaborados con cuidado, bien hecha, cuidadosamente y sin adjetivos, sin ofensa y de forma serena y objetiva, pero clara, en el análisis; no hay que repetirla completa aquí, pues la mayor parte de la población conoce esa nota. Ahora es cuando tenemos la historia casi completa.

Hablábamos de lo que estaba ocurriendo el día 20 y por la noche se volvió a brindar otra vez noticias al país.

Randy Alonso.- Sí, hay otra nota más con nuevos elementos, se le da al pueblo.

Cmdte.- La segunda nota informativa del 20 de marzo se ofrece por la noche, queríamos mantener a la gente al tanto de los hechos, porque lo único que se le había dicho es que habían secuestrado el avión.

El título fue:

"Nota informativa sobre el secuestro del avión cubano de pasajeros, que tuvo lugar ayer."

Randy Alonso.- Eso es el 20 en la noche y el avión lo habían secuestrado el 19 en la noche.

Cmdte.- Sí.

Esto se informa públicamente después de las 8:00 de la noche.

Se explica que "hasta el instante de dar esa información ninguno de los pasajeros del avión DC de la empresa ha sido devuelto a nuestro país, ni la nave y sus tripulantes; tampoco, como es de suponer, a los terroristas que lo secuestraron." En la breve nota también se comunica al pueblo: "no han sido trasmitidos ni explicados los detalles sobre la forma en que tuvo lugar el secuestro, con gravísimo peligro para todos los que iban en él, incluidos los niños y la tripulación, con un mínimo de combustible que apenas alcanzó milagrosamente para llegar a Cayo Hueso.

"Solo se conoce que las autoridades norteamericanas, embarazadas por tan penosos hechos, en medio de una guerra que se libra en nombre de la lucha contra el terrorismo, tratan de ganar tiempo y buscar fórmulas que sirvan como taparrabos a la vergonzosa tolerancia y los privilegios concedidos a los responsables de gravísimos crímenes, como el contrabando de inmigrantes y otros hechos similares, en virtud de una ley que ha costado miles de vida a nuestro pueblo y garantiza la impunidad total de secuestradores y piratas de naves aéreas y marítimas, que violan las leyes de inmigración y ponen en peligro la seguridad de los propios ciudadanos norteamericanos, como el agujero negro de la Ley de Ajuste Cubano" —o sea, explicar la raíz, la causa fundamental de todo eso—, "absolutamente incompatible con la seguridad frente al terrorismo, en virtud de la cual en Estados Unidos se limitan y restringen cada vez más la privacidad y la libertad de los ciudadanos norteamericanos.

"El lamentable secuestro del avión DC-3 y el grave riesgo en que se puso la vida de numerosas personas inocentes, podría servir de oportunidad al gobierno de ese país para rectificar graves y absurdos errores, en un tema tan delicado y sensible.

"Ojalá de algo sirvan estas insólitas y amargas experiencias."

Se les está sugiriendo, miren, aprovechen esta oportunidad y arreglen los disparates que hace más de 40 años que vienen cometiendo, en un momento en que están comprometidos con la opinión mundial, cuando tiene lugar una guerra terrible que se está desatando. No es una declaración insolente, insultante, es más bien una idea: aprovechen esto y arréglenlo. Esa es la segunda nota informativa.

Y así sucesivamente van cambiando las cosas, en cierto sentido, con estas notas.

Se realizaron un grupo de contactos, se puede decir contactos principales. De los principales encuentros y contactos telefónicos.

Randy Alonso.- Con las autoridades norteamericanas.

Cmdte.- Sí.

El 20 de marzo, dos con la SINA —digo principales porque hubo más, menciono las más importantes—; ese mismo día, dos también con el Departamento de Estado. De los cuatro contactos, dos fueron directos entre funcionarios responsables y dos fueron por vía telefónica.

El 21, tres con la SINA, por una vía o por otra, y tres con el Departamento de Estado. Total fueron 10 contactos principales en dos días. De ellos teníamos que ofrecer algunas noticias. Nosotros tenemos cuidado con las notas diplomáticas y de usar la discreción, procurar no usarlas textualmente, pero usted no puede decir hubo una nota diplomática o una reunión, y no decir nada que dé una idea de lo que se trató y se dijo.

Aquí hay unos daticos, hay que pasarlos a máquina, yo mismo elaboré esos datos, ya que íbamos a tener este encuentro.

Los contactos fueron normales y respetuosos, con excepción del primero de ellos, el 20 de marzo a las 9:30 de la mañana, con el señor Cason —como yo el inglés lo pronuncio muy mal y la otra vez dije Casón, no lo hice con mala intención, en cierto momento usted bromea y en otro tiene que darle el tono serio que debe ser, por eso aquí voy a pronunciar, según lo he escuchado bien, Keison, no tengo intención de ofender a nadie—, jefe de la Sección de Intereses en La Habana, que no dejó de ser prepotente, malintencionado e ignorante en determinados temas, que recibieron merecida respuesta.

Ese mismo día el señor Whitaker, jefe del Buró Cuba del Departamento de Estado, a las 4:00 p.m., mencionó que ellos tenían obligaciones que cumplir y lo harían, bajo el convenio para la represión del apoderamiento ilícito de aeronaves de 1970. Sobre la aeronave planteó que en este momento se estaba desarrollando investigación que tenían que cumplir, con vistas a recoger evidencias; que cuando las autoridades policiales determinaran que no necesitaban más el avión, este estaría listo para ser liberado y que la intención que tenía el Departamento de Estado era proceder a su devolución una vez concluyera ese proceso.

En cuanto a los pasajeros y tripulantes, se refirió que todos querían regresar a Cuba —esa es la primera vez que oímos una cifra; no hay más datos todavía—, que esto debía suceder cuanto antes, aunque no podía precisar cuándo con exactitud, pues pensaba que ya no eran necesarias entrevistas con ellos y que lo ideal sería que pudiesen volver en el mismo avión, pese a que no podía garantizar lo último, debido a la investigación en curso; es decir, el avión está congelado ahí, no podría usarse.

Leyó el Artículo 7 del Convenio de 1970, diciendo que este contemplaba la posibilidad de enjuiciamiento en cualquiera de las dos partes y que ellos cumplirían con sus obligaciones.

Señaló que las autoridades policiales deberán decidir si inician el proceso judicial en Estados Unidos —o sea, él reconoce que eso está en las dos partes, todavía no habla de una decisión.

No se trata de una versión textual, sino la esencia de lo expresado por él y trasmitido por el jefe de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington, Dagoberto Rodríguez, que es nuestro jefe de la Oficina.

Este respondió que ese mismo artículo también estipulaba la extradición al país donde se cometió el delito, que nosotros no confiábamos en procesos legales que tenían lugar en el sur de la Florida, precisamente, por el manejo que se había hecho de casos precedentes.

Fue un intercambio de argumentos y opiniones constructivo y serio.

Realmente, comparado con el primer encuentro en La Habana por la mañana, ya el de la tarde, a las 4:00 p.m., mejora un poco la atmósfera e indica que habían estado evaluando y elaborando la decisión.

Me parece que fue constructiva también la posición planteada en esa nota de la noche que leímos. Al otro día se publicó. Fueron las dos primeras, y eso ocurrió el 20.

El 21 fue de más intercambios y contactos: seis, por lo menos, de cierta importancia, como ya se dijo: intercambio de opiniones, contactos sobre el tema, y, como se ve, nosotros manteniendo nuestras opiniones, después puede explicarse por qué.

Por eso digo que el 20 tuvo lugar por la tarde un intercambio constructivo y serio, intercambio de documentos, de opiniones, y yo creo que así es como hay que sentarse a resolver problemas graves en momentos graves entre dos países, aunque puedan ser adversarios.

Después viene el 21 de marzo, había que seguir de cerca recogiendo datos, información, conversaciones. También había que informar a la población, ya se le habían ofrecido dos notas informativas.

Se lo digo, que hacer una nota a las 9:00 de la noche, con todas las cosas que habían ocurrido el 21, no fue nada fácil.

Randy Alonso.- La nota dice que hubo opiniones contradictorias, datos diferentes.

Cmdte.- Compadre, aquí la tengo, no la quiero leer porque está en el periódico, aunque no todo el mundo recibe el periódico, pero me parece innecesario hacerlo.

Randy Alonso.- Pero anuncia que hubo datos diferentes.

Cmdte.- Estamos dando datos, porque se han ido reuniendo datos y los expusimos con sumo cuidado.

No creo que ofenda a nadie lo que yo conté. Hemos tenido cuidado de no caer en faltas de cortesía, porque estamos ante un problema serio y hemos estado intercambiando datos. Ellos tenían interés en algunos datos que teníamos nosotros, y nosotros se los informamos y no tenemos temor alguno si quieren hacer uso textual de cualquier cosa que se haya hablado o se haya dicho, o de cualquier nota. Nosotros tratamos de cumplir normas.

Hay ocasiones en que se han tenido que dirimir temas en que ha habido que sacar textualmente una nota diplomática. No hicimos eso. Las notas públicas son para eso, informar que se envió tal nota, tal día, hay que explicar. Usted puede tratar de usar lo menos posible el contenido de notas diplomáticas, pero las notas se intercambian buscando soluciones. Ellos informan a la población, suelen informarla; lo digo, porque después llegaron noticias sobre datos, un poco como quejas de que se hubiesen usado algunos.

Yo les aseguro a ustedes que nosotros nos hemos limitado a usar datos indispensables y se está hablando ya, por ejemplo, incluso se reconoce que serán sometidos a los tribunales bajo acusación de piratería. Cómo no hablar de esto. Era un elemento esencial.

Entonces la información pública del 20 fue un calvario, porque está redactándose la nota por la noche, en medio de otras muchas cosas que hay que hacer y el tiempo muchas veces apremia y hay que ir a veces en un automóvil elaborando notas. A veces yo redacto algunas de estas notas, por la importancia que tienen, con la información que suministran los compañeros inmediatamente, después de recibir un cable cifrado o en forma abierta, o muchas veces una llamada telefónica. Las conversaciones a través de un celular las puede captar cualquiera. En Estados Unidos recogen todo de las conversaciones, de todos los gobiernos de América Latina y ministros, eso es algo que se conoce.

Como he dicho otras veces, con relación al tema, hay personas en nuestro país tan ingenuas que creen que escondiéndose detrás de una mata de plátanos nadie se va a enterar de lo que están conversando, y resulta que Estados Unidos posee un sistema desarrollado en la época de la guerra fría, capaz de captar dos mil millones de conversaciones simultáneamente; no un millón, ni dos millones, dos mil millones de comunicaciones simultáneamente.

Hay veces que hay que hablar, como nos comunicamos con los cinco valientes compañeros diplomáticos que, al igual que los de algunas otras embajadas, permanecieron y permanecen en Bagdad. De qué otra manera podría hacerse, para conocer si están bien, si un bombardeo comienza a una hora u otra. Tenemos comunicación con nuestra sede diplomática, me imagino que los demás las tengan con las suyas, y estoy seguro de que lo que conversamos lo captan. Por ello uno tiene que saber lo que conversa cuando se usa un teléfono abierto.

Desconfío, incluso, de las claves cifradas, porque han pasado muchas cosas, cuando el derrumbe, etcétera, etcétera, y es mejor exceso de cautela que exceso de ingenuidad. Por mi parte, solo hago uso de él en algunas circunstancias, porque usted puede preguntar: "¿Cómo están? ¿Están cayendo las bombas? ¿A qué distancia cayeron?" Y aun así en esas conversaciones el que habla tiene que tener mucha responsabilidad, porque se necesita saber su situación; pero usted tiene la responsabilidad de no estar divulgando información, en medio de una situación de guerra. Y lo primero que le advierto: "Cada palabra que digas, piénsalo. Y para cualquier otra información discreta, usa la otra vía." Otra vía llamo yo a los cifrados. Tal vez se tarden más en descifrarlos. Quizás lo más importante es que son tantos millones las informaciones que recogen que, por muchos sistemas que tengan para recoger informaciones, el problema está en que a los que toman decisiones no les alcanza el tiempo para asimilarlas. Si las nuestras, que son muy pocas, muchas veces no existe tiempo para analizarlas todas. A veces se vuelven fiambres. Quiero decirles como son las cosas en la realidad dentro del Estado, cuando hay que tomar decisiones.

De modo que en las comunicaciones, las cosas fundamentales suelen llegar cifradas; no sé cuánto tardarán, pero seguro llega el día en que las descifren, por lo que hoy, realmente, para mucha gente, y sobre todo para los que tienen el poder de captar todas las comunicaciones, no hay secreto. Lo que no deben tener es tiempo de procesarlas, ni analizarlas, ni siquiera por parte de aquellos que trabajen 20 horas, y no todos los dirigentes trabajan 20 horas, en un país o en otro. Aquí la gente trabaja bastante.

Por eso ayer pudimos informar a nuestra población la situación a esa hora, y la tarea era enloquecedora, porque llegaba a las 3:00 de la tarde un dato, a las 4:30 llegaba otro que era diferente, y después otro. Cuando se estaba elaborando esta, llega una información que envía Dagoberto, creo que le dicen en Washington que estaban cambiados casi todos los datos anteriores, no quedó más remedio que reelaborar la nota informativa.

En la nota informativa de anoche decíamos: "Con relación a los secuestradores se le ha informado al Gobierno de Cuba que serán sometidos a juicio por piratería aérea y juzgados en Estados Unidos." Ya era una decisión tomada, los van a juzgar en Estados Unidos.

Al final de esta nota, lo más esencial:

"La decisión de someterlos a juicio bajo acusación de piratería, aunque debiera incluirse concretamente el concepto de terrorismo, tal como establecen los convenios vigentes, constituye, sin duda, un modesto paso de avance." Me habría gustado decir "un paso de avance", sin el "modesto"; pero es una ilusión decir que es eso, con toda la experiencia que tenemos, con todos los años que hemos vivido, con la impresión de caos, confusión, falta de coordinación, que se puede apreciar cuando una cosa decide la policía, otra decide un juez por allá; esto lo deciden en un nivel determinado. Nosotros les prestábamos atención a las conversaciones del Buró Cuba porque es el nivel más alto, realmente, con el cual se tuvieron contactos.

En dicha declaración cubana se añadía:

"Veremos ahora, sin embargo, qué sale de todo esto. Bien conocida es la complicidad de la inmensa mayoría de las autoridades judiciales con la mafia terrorista de Miami y las arbitrariedades cometidas en el monstruoso proceso en que los cinco heroicos compatriotas fueron condenados a extremas sanciones de prisión, y uno de ellos nada menos que a dos cadenas perpetuas."

Nuestro pueblo y el mundo lo está viendo todos los días. Ya se están creando comités en todas partes, hay una batalla universal que se está librando contra un proceso monstruoso, repugnante, y eso lo decimos también públicamente. Lo que decimos públicamente también ellos lo leen, sabemos que lo leen, como es lógico, igual que nosotros leemos lo que ellos dicen públicamente.

Viene después un punto esencial:

"El gobierno de Estados Unidos sabe perfectamente bien cómo puede ponerse fin a los secuestros de aviones cubanos.

"Cuba lo demostró de manera irrebatible, el 18 de septiembre de 1980, con la devolución de dos secuestradores" —lo habíamos advertido previamente; desgraciadamente, hay gente que no lee el periódico e ignoran casi todo. Eran personas, incluso, que se habían ido ilegalmente; estábamos devolviendo, por tanto, a dos que eran ciudadanos cubanos, y los hemos devuelto. Había que ponerle fin a eso, se advirtió y se tomó la decisión y estamos reclamando, en este caso del DC-3, la devolución de unos ciudadanos cubanos que han cometido un terrible acto de terrorismo, son cubanos, no son de nacionalidad norteamericana—, "en virtud de lo cual en más de 20 años no ha vuelto a producirse el secuestro y desvío a Cuba de un avión de pasajeros norteamericano". Han pasado 23 años casi y no hay un caso. Nosotros habíamos tomado medidas duras con los secuestradores de aviones norteamericanos, sanciones de hasta 20 años de cárcel. ¡Ah!, sí, hay principios jurídicos, principios penales; nunca a nadie se había castigado con tanto rigor.

En medio de su bloqueo y su constante hostilidad, nosotros, por sentido de responsabilidad, porque más de una vez hubo riesgos grandes de que aviones con 200 ó casi 300 pasajeros se estrellaran... Yo vi aterrizar en Boyeros un avión en que el Ministerio del Interior tuvo que llenar de espuma la pista, porque venía sin gomas, ya que la policía norteamericana disparó contra las gomas, y era un avión grande, un Jumbo de esos, tenía que aterrizar con esa cantidad de pasajeros a bordo. Subí a la torre de control y vi cómo aterrizó, vi chispas, incluso, pero mínimas; la espuma, casi toda la espuma que había se empleó allí.

Aquello era por tandas, fenómenos psicológicos, podían pasar semanas y varios meses sin un secuestro; pero se producía uno y casi automáticamente tres o cuatro. Es como si las neuronas se les revolvieran a gente trastornada o loca, de todo hay.

Sin embargo, no volvió aquí ni un avión secuestrado. Eso lo supo todo el mundo, de una forma u otra, y saben que no pueden volver.

Estos señores no cumplen. Nada hicieron, nada, en fechas recientes, con los secuestradores de aviones que asaltaron usando armas y llevando incluso niños, incluidos los de la avioneta que se cayó en el mar. Podían haber sancionado a prisión a alguna de esa gente por secuestro de aviones y de naves, nunca lo hicieron; pero hay que decir que en este momento ellos están en una situación realmente complicada, usted no puede separar esto de las cosas que están sucediendo en el mundo.

Así que por eso es irrebatible la argumentación cubana para reclamar la devolución de los secuestradores. Hablamos en nombre de 23 años de una medida que puso fin de una vez por todas a los secuestros de aviones norteamericanos. ¿Dónde está el reconocimiento al esfuerzo de Cuba, a la honestidad de Cuba, a la valentía de Cuba?

Voy a contar algo más: Nos interesábamos por saber qué había ocurrido con aquellos que fueron devueltos, queríamos informarle a la familia. Los habían condenado, recuerdo, a 40 años, y jamás dieron una noticia. Vean qué prepotencia, autosuficiencia y falta de equidad, de concepto y decencia en la política seguida con relación a nuestro país. Ni las gracias han dado nunca al país que puso fin a los secuestros de sus aviones.

Y el mal ha disminuido mucho, pero todavía se dan casos en el mundo. Eso fue creado contra Cuba, hay que repetirlo una vez más.

Por último, en nuestra nota se preguntaba: "¿Por qué, en un acto de elemental sensatez y sentido común, no derogan la Ley de Ajuste Cubano, que implica una patente de corso para quienes violan descaradamente sus leyes migratorias y ponen en peligro la vida y la seguridad de sus ciudadanos? Esa ley ha costado ya demasiadas vidas y ha ocasionado demasiados problemas, para que alguien, a estas horas y en las actuales circunstancias del mundo, pueda justificar su vigencia."

Como ustedes ven, son pronunciamientos que se hacen en términos constructivos.

Pero había que esperar lo de hoy, los distintos datos, que si llegan 22, en un momento dado se habló de 30, de 31; si llegan no sé cuántos; si son menos de 22, eso fue todo el día, ya no se les podía hacer caso, lo único que había es que elaborar una nota informativa y esperar por la mañana; esperar, incluso, a disponer de un poco más de información, aunque se anunció por la radio que llegaban, no se sabía la hora exacta, porque estaban pendientes de un montón de cosas: el avión, qué pasaba con el avión, cuántos venían o no venían, porque habían ido apareciendo otros datos.

Por ejemplo, en un momento dado se dice —y datos que había que interpretarlos, además— que los secuestradores eran seis y que nueve personas más tenían vínculos familiares con los secuestradores, dan ese dato. Bueno, cuántos son, qué avión se necesita. Cuándo vienen, era, en primer lugar, lo que nos interesaba.

También estábamos discutiendo que quieren dejar al piloto, porque a un juez le da la gana que espere, porque tiene que declarar ante abogados de los secuestradores y no hay abogado designado.

Randy Alonso.- Creo que el sobrecargo.

Cmdte.- Bueno, se planteó que se idearan fórmulas, que vengan y nosotros los enviamos oportunamente a declarar. ¡Ah!, pues no. Aceptaron finalmente que fueran para nuestra Oficina de Intereses y están allí en espera de que aquellos tengan abogados y se pueda hacer una declaración. Eso es injusto.

Para nosotros el piloto y el sobrecargo son gente secuestrada, porque están allí contra su voluntad, con la promesa, desde luego, de que tan pronto se cumpla el trámite exigido podrán regresar. Eso no estaba seguro, porque hasta se dijo que venían con los demás y después no.

Sobre algunos pasajeros sin vínculo familiar con los secuestradores, se dijo que dos optarían por permanecer en Estados Unidos, donde se les ofrecía residencia, poco después se informó que eran tres, porque allí residían familiares muy cercanos, luego que había uno más y casi de inmediato que uno menos. Así ha sido todo, caótico.

Voy a analizar algunos datos, antes de decir otras cosas. Lo que se sabe hasta ahora:

Del secuestro, esta noche, por el testimonio de los que fueron víctimas, acabamos de conocer en detalles cómo lo hicieron. El copiloto preguntaba cómo podían tener tales armas. Fue una acción premeditada, elaborada quizás durante semanas, lo que hace más grave cualquier delito, no se trata de un hecho improvisado.

Hicieron viajes de Nueva Gerona a La Habana. Ellos conocen el lugar, yo estuve preguntando datos, y cómo ellos se las arreglaron mañosamente para introducir en un punto, y con tiempo de anticipación, los cuchillos, en un área que es precisamente de controles de los viajeros, cómo después los sacaron; se conocen algunos datos, cómo crearon las condiciones, fue una cosa preparada esmeradamente por los seis secuestradores.

En un momento dado, se nos informa por la parte norteamericana que hay nueve pasajeros que tienen vínculos familiares con aquellos. Bien, descontando dos niños, quedan siete adultos asociados también al secuestro.

Son siete personas adultas más que no trajeron maletín, en una operación que se prepara durante meses o semanas, quién va a creer que no sabían del plan ni cooperaron en absoluto con el mismo. La señora secuestrada con un niño de meses que habló aquí, llevaba el biberón o la tetera o algo para atenderlo; aquellos no llevan nada, quizás hasta para engañar mejor todavía. No llevan equipaje.

Pero ni siquiera se habla de investigar a fondo la responsabilidad que pueden tener estos siete adultos, con vínculos familiares, que participaron en la conspiración para secuestrar el avión. A quién le van a hacer creer el cuento de que no sabían nada cuando es evidente que se trata de una conspiración colectiva. Es lo que se sabe hasta ahora.

De las personas que llegaron hoy, hay dos niños y 14 adultos. Por cierto que, de los adultos, tres son graduados de noveno grado, dos graduados de doce grados, cinco graduados de técnicos medios y cuatro son universitarios. Son los 14 adultos y dos niños. Quedan allá el piloto del avión y el sobrecargo, aparte de un pasajero extranjero que regresó por otra vía. No sé qué títulos tendrán los dos primeros.

Gustavo A. Salas.- El capitán y el sobrecargo.

Cmdte.- ¿El capitán qué título tiene?

Gustavo A. Salas.- Es técnico medio.

Cmdte.- ¿Ese es el título que les dan a ustedes cuando ya vuelan aviones de mediano porte?

Gustavo A. Salas.- Cuando nos graduamos en la escuela...

Cmdte.- ¿Cuánto dura el curso?

Gustavo A. Salas.- En aquella época, cuando estudiábamos, eran dos años porque había que entrar con doce grados.

Cmdte.- Tú entraste en esa época.

Gustavo A. Salas.- Sí.

Cmdte.- Pero tú no eres un técnico tan medio.

Has entrado con doce grados y, además, has estudiado dos.

Gustavo A. Salas.- Intentamos estudiar en la Unión Soviética también pero la perestroika nos tronchó.

Cmdte.- Y el responsable técnico es ingeniero, él está entre los cuatro.

Randy Alonso.- Ingeniero radioelectrónico.

Cmdte.- Esto demuestra el nivel, la calidad de las personas que actuaron para evitar la catástrofe, y que no se equivocaron, les funcionó la inteligencia y les funcionó el valor, todo, porque es un pueblo que tiene educación.

Vaya usted a ver, ahora hay que estudiar qué son los seis secuestradores. Hay que buscar la historia, si hay antecedentes delictivos, si no hay; lo que se sabe es que han realizado un hecho brutal.

Ahora, ¿qué nivel de culpa tienen? ¿Quiénes son los principales culpables? En primer lugar, aquellos que inventaron el secuestro de los aviones, la política de los secuestros de aviones, ocasionándole un daño terrible a la humanidad y la pérdida ni se sabe de cuántas vidas en el mundo; aquellos que durante 44 años no han sancionado a un solo secuestrador de avión o de barco cubano, pese a nuestra ejemplar conducta en eso. Ya les dije a cuántos hemos sancionado, quedan libres solo al cumplir la sanción, ese es un principio jurídico. Les iba a decir que un hombre no puede ser sancionado dos veces por un delito, es antijurídico juzgar de nuevo a ese hombre después de cumplir una sanción de 20 años, 15 años, sanciones elevadísimas para la época. ¡Ah!, después dicen: "¡Devuélvamelo!" Tienen miles de bandidos de origen cubano allí y no han devuelto nunca uno, y de vez en cuando se les ocurre decir: "Devuélvannos estos que han cumplido duras sanciones para sancionarlos de nuevo." Eso no tiene fundamento moral, ni jurídico, ni legal, ni algo parecido y mucho menos por parte de quienes jamás han devuelto uno solo, y albergaron allí y les dieron todas las facilidades del mundo a los peores criminales de guerra de este país, que además se llevaron cientos de millones de dólares. ¿Dónde está la moral para discutir, incluso, con Cuba o venir a hacer una reclamación? Porque sobre la base de amenazarnos y tratar de intimidarnos, ni hablar, hay que reírse de eso. No me explico cómo no lo han aprendido todavía. Y de vez en cuando usan alguna palabrita, un tono, y hasta hemos visto el hecho increíble del intento de convertir la Oficina de Intereses en cuartel general y puesto de mando para organizar y dirigir a mercenarios que traicionan a su patria al servicio de una potencia extranjera, poderosa y hegemónica. ¿Dónde está la moral, realmente?

Les hemos propuesto convenios, los que quieran: convenios contra el tráfico de drogas, que no se sabe a cuánta gente ha matado en Estados Unidos y que de carambola ha servido para que recalen en nuestras costas las que son lanzadas al mar por barcos y aviones en operaciones de tráfico, propiciando un brote de consumo. Cuba es el país que menos droga consume en el mundo, pero no vacilamos en decirlo. Estudiándolo bien, creo que somos, además, el único que está en condiciones de combatirlo. Sabemos cómo se debe hacer, apoyándonos en los grandiosos programas sociales que estamos realizando. No han querido, ah, porque no pueden, porque tienen la presión de la gusanera y los terroristas de Miami.

Les hemos propuesto convenio contra el tráfico de inmigrantes, cooperación plena y luchamos fuertemente contra el mismo. Ellos solo han realizado esfuerzos mínimos. De vez en cuando capturan algunos de los traficantes y los absuelven o les imponen sanciones ridículas.

Ahora debieran estar más interesados, porque han tomado infinidad de medidas por invocadas razones de seguridad que le crean dolores de cabeza ante su propia opinión pública. No se explica que no quieran adoptar un acuerdo sobre el tema, lo que constituye una prueba de hipocresía y cobardía política, temor a la mafia, que tiene influencia y, sobre todo, que influye en un estado que decide elecciones, aun mediante fraude, por ser expertos en fraudes electorales y terrorismo, en los cuales demostraron tener habilidades, porque se sabe bien quiénes fueron sus maestros en la Cuba del pasado y en Estados Unidos, y quiénes los han sostenido y apoyado a lo largo de 44 años.

¿No quieren ahora hablar de terrorismo en relación con el DC-3 secuestrado? Claro que no quieren usar la palabra terrorismo, es mejor decir piratería, aunque sea bien grosera la palabra, porque decir terrorismo es admitir que se está practicando desde Estados Unidos contra Cuba, ahora, en este momento en que una guerra terrible se está desarrollando en una nación árabe de la región explosiva del Medio Oriente, guerra que tiene conmovido al mundo.

No, no pueden decir que van a juzgar a los secuestradores por terrorismo, porque es reconocer la verdad. ¿Por qué se van esos tipos? Porque están absolutamente seguros de su impunidad. ¿Por qué se van esos tipos, además de la seguridad de la impunidad? Porque son recibidos allí inmediatamente como héroes y sirven de materia prima para la propaganda contra Cuba.

Se van, porque existe una ley, hace 37 años, que se llama Ley de Ajuste Cubano, ley asesina —como la hemos denominado— que ha costado miles de vidas y ha creado incontables problemas.

¿Acaso no fue un gran problema el secuestro del niño Elián?, un caso en que la opinión absolutamente mayoritaria de Estados Unidos le dio la razón a Cuba. Ellos lo saben, pero no la derogan.

Muy recientemente han llegado con barcos tomados a la fuerza, con aviones tomados a la fuerza y andan libres y paseando por las calles de Miami. La seguridad total de la impunidad y los privilegios y ventajas que les ofrece esa ley es un poderoso estímulo al terrorismo.

¿Quién tiene la culpa de eso? Los gobiernos de Estados Unidos son los culpables fundamentales, más que los propios terroristas, con una ley que se aplica únicamente a los ciudadanos de este país.

Han venido gente hasta de la India y de Paquistán a Cuba, oyendo hablar de esa Ley de Ajuste, creyendo que pueden beneficiarse de la misma; han golpeado casi hasta matar y han estado dispuestos a asesinar trabajadores del turismo, a los que les han quitado la embarcación para llegar allá, ¡felices cuando llegan! Hasta ahora no sabemos nada, qué han hecho con ellos, si alguno está sancionado, si lo han enviado a alguna prisión, y gente que han dado brutales golpes a los compañeros, algunos de los cuales quedaron inconscientes, y no los echaron al mar a todos porque necesitaban a alguien que manejara aquella nave para llegar a la Florida. Eso lo saben bien las autoridades norteamericanas.

Saben también de las amenazas, los intentos de amedrentar, las teorías belicosas contra Cuba de la actual administración, y estos secuestradores se creen, como lo creen algunos mercenarios, que eso va a intimidar a nuestro pueblo. Sienten que les están haciendo un favor a los que elaboran y practican tales teorías, como la del ataque sorpresivo y preventivo. No voy a hablar de ese tema en este programa especial, porque tendría muchas cosas que decir y no quiero apartarme de lo fundamental del tema que nos reúne en este programa especial, pero debe quedar bien claro que nuestro país no puede ser amedrentado por nada ni por nadie, porque es un país que sin renunciar al combate en cualquier terreno sabe luchar y lucha, en primer lugar, con las ideas, con una moral altísima, muy por encima del diluvio de calumnias con que han pretendido sepultar su ejemplar obra revolucionaria, que sabe lo que hace y sabe que su conducta es limpia; no solo limpia, es intachable, es ejemplar, y ha sido capaz de resistir y demostrar al mundo su capacidad política, su conciencia, su cultura. No quiero advertir, pero tampoco vaya alguien a imaginarse que este es un país de tontos y de idiotas.

Los terroristas y mercenarios se sienten posiblemente estimulados por el ultimátum lanzado y los planes de guerra contra la mencionada nación del Oriente Medio, desconociendo y prácticamente destruyendo las Naciones Unidas, en un mundo que se está sumiendo en el desorden, el caos y el imperio de la fuerza y la violencia.

Volviendo al tema del DC-3 secuestrado, ¿dónde están los culpables? Es lo que hay que preguntarse una vez más. ¿Y por qué demonios no se tiene ni siquiera la elegancia de devolver ese avión? En esa nota que yo dije que era constructiva, expresaba el deseo de que el avión pudiera devolverse y vemos que resulta impotente el país para impedir que se queden allí con el avión, cuando a Cuba llegaron decenas y decenas de aviones y jamás en este país se retuvo un avión; solo minutos para reabastecer y regresar de inmediato. Se trataba con amabilidad a todas las personas secuestradas, no les enviaban una bazofia a la 1:00 de la mañana; se les atendía en todos los sentidos, en todos los problemas, aparte de que se hacía lo posible —como en el caso de aquel avión— para que no hubiera un accidente. Sin embargo, ya es un hábito que cualquier avión de Cuba secuestrado es confiscado: estímulo para los potenciales secuestradores y los locos.

Hay más, ¿cómo puede decir un gobierno que no puede devolver parte de la tripulación de la nave secuestrada y no aceptar otra fórmula que la humillante e injusta fórmula de mantenerlos allí por la fuerza? De hecho están secuestrados, se los llevaron unos bandidos terroristas, que arriesgaron la vida de mujeres, niños y otros pasajeros. ¡Ah!, tienen que quedarse allí porque le da la gana a un juez, de la Florida nada menos.

Hay otra cosa más grave: a los talibanes los envían a la base de Guantánamo para ser juzgados, y en condiciones duras están allí, según informan los medios de prensa. ¿Y a estos señores, qué, por piratas, o por terroristas, que es una clasificación que no pueden eludir, los van a mandar para la base de Guantánamo a juzgarlos, o los van a poner en una jaulita de oro en Miami? ¿Y los cómplices, que tienen que haber participado, no es elemental, por lo menos, que se les investigue?

¿Cómo pueden ignorar la gravedad del hecho de realizar el secuestro con grandes cuchillos en el cuello de los pilotos?

¿Cómo pueden olvidar que fue de esa forma en que secuestraron aviones de pasajeros los que después lanzaron contra las Torres Gemelas de Nueva York y contra el Pentágono, y hasta el intento de lanzar uno contra la Casa Blanca? ¿Es que acaso resulta una broma o una cosa insignificante en ese país que vio morir a miles de norteamericanos? Con métodos exactamente iguales: secuestrar aviones con cuchillos en la garganta de los pilotos y luego lanzarlos contra un objetivo.

Si hay un país del mundo donde el secuestro con un cuchillo en la garganta del piloto debe causar indignación y horror, ese país es Estados Unidos. Y ahora, cuando se produce ese acto en Cuba, con niños, con mujeres, con personas de cierta edad, personas que se han retirado, gente honesta como las que han hablado aquí, estas son maltratadas, son encerradas y hacen con ellas todo lo que han contado aquí.

Randy Alonso.- Los presionan.

Cmdte.- Pero hay algo moralmente peor, se han pasado dos días —porque yo he conversado y les he preguntado— y no hay uno solo, como el copiloto decía —a mí me lo dijo y lo dijo aquí—, que no hayan tratado de darle el tratamiento psicológico dirigido a que se quedaran en Estados Unidos, para ver si de esa forma alivian el embarazo; porque es un embarazo de trillizos, o un embarazo de 10 ó 12 en el vientre con lo ocurrido.

¡Ah!, pero si en vez de quedarse los secuestradores y cómplices se queda el piloto, el otro, el técnico y todas estas personas cuya calificación, cuyos títulos mencioné, sería, a juicio de ellos, maravilloso. Que regresen solo 10, que regresen 5. "¿Cómo se va a sancionar a los secuestradores que son libertadores?" Todo eso es materia prima política, lo usan con ese objetivo.

Si en Estados Unidos se han adoptado montones de medidas y de leyes que han costado a su economía no se sabe cuántos cientos de miles de millones y han retrasado la lucha contra la crisis económica, ¿cómo pueden sus autoridades aprovechar ese vehículo, asaltado de la misma forma que los que secuestraron y estrellaron allí, para ofrecer residir y trabajar en Estados Unidos a los que viajaban en él?

¿Cómo puede explicarse que mientras en la frontera con México están muriendo ya más de 500 personas todos los años para impedir que gente pobre y desesperada cruce la frontera, donde van a recibir después un salario diez o quince veces mayor, o algunos que llevando años allí como ilegales tienen que ir y venir a ver a sus familias y están muriendo por centenares, aun antes de los hechos ocurridos el 11 de septiembre; si se anuncia que ahora había no sé cuantos nuevos dispositivos, con no sé qué excepcionales equipos, los más sofisticados del mundo, para impedir que inmigrantes mexicanos crucen y desalentar todo intento allí donde se pierden tantas vidas, se queden con el avión secuestrado y tomen eso de pretexto para conceder todos esos privilegios a un número de adultos —por lo menos son siete— que participaron como cómplices de una u otra forma en ese secuestro, sin investigarlos?

Podían, incluso, devolverlos, recibir todas las garantías, porque nosotros sabemos dar una garantía y siempre que la damos la cumplimos; pero al menos devolverlos y no sentar el precedente de que se puede secuestrar un avión y los cómplices se queden allí, y a todo el que viaje ofrecerle, sin excepción, que se quede en el país. ¿Dónde está el decoro? ¿Dónde está la vergüenza? ¿Dónde está la moral de los que aplican semejante política? Eso se llama estímulo a los secuestros de aviones.

Como dijo Taladrid, y estaba en la nota de ayer, está por ver lo que pasa ahora. Conocemos demasiado bien las trampas y los trucos que han utilizado. Bueno, ya empieza el gran escándalo de la mafia terrorista en favor de los secuestradores.

Randy Alonso.- El propio hecho del avión.

Cmdte.- Eso es repugnante, la incautación del avión, es lo menos que puedo decir.

Bueno, ya han estado hablando del caso en algunos países. Vimos ahí un cable de la AP, sobre las variantes que pueden aplicarse en favor de los secuestradores, qué puede hacerse, qué puede ocurrir en ese proceso.

En este cable se dice: "La Fundación Nacional Cubano estadounidense sigue el caso para determinar si los presuntos secuestradores necesitan ayuda, afirmó el vocero de la Fundación, Joe García".

Esa Fundación terrorista creada por ellos; esa que decidió el resultado final de las elecciones en la Florida, y añade:

"Podemos ofrecerles asistencia legal básica. No lo hemos decidido aún."

Ya apareció la Fundación, ustedes verán, con su historia archiconocida de lo que ha pasado siempre; no tienen en el gobierno ni siquiera la capacidad de cumplir la afirmación de que serán sometidos a los tribunales de justicia, y no pueden impedir que el avión sea incautado. Suponiendo que se habló con seriedad, en horas de la tarde, aquel 20 de marzo, hemos partido de ese supuesto, no pueden, no pueden garantizar que el avión regrese.

Ahora van a juzgar a esos señores, primero, en virtud de investigaciones que va a hacer una policía, cuyo jefe es nada menos que el famosísimo Pesquera, de triste historia, el oficial superior de la Florida que dirige las investigaciones.

Randy Alonso.- Jefe del FBI.

Cmdte.- Vean. En ese territorio donde hicieron lo indecible y cometieron todo tipo de arbitrariedades para mantener secuestrado al niño Elián González durante siete meses; en ese territorio donde se incubó y se llevó a cabo uno de los más groseros procesos judiciales que se han hecho nunca. ¿A quién pueden engañar? ¿A quién pueden tranquilizar? ¿A quién pueden prometer que van a ser juzgados y sancionados por actos de piratería?

No tardaremos en ver a la Fundación y a toda la mafia completa, moviéndose en todas direcciones, a pesar del embarazo de muchas crías en el vientre... ¿Cómo lo llamarías tú, Taladrid?

Reinaldo Taladrid.- Doce pecados que tienen en la barriga.

Cmdte.- Igual que, digamos, los cerdos tienen 12 crías en un parto, ¿cómo les llaman?, camadas; embarazados con una camada de 12 cerditos, desde el punto de vista ético, moral, legal, político, y no pueden —¿qué país?— garantizar que no los suelten. ¿Entonces qué? Hay que seguir protestando, hay que seguir denunciando y chequeando de cerca qué proceso siguen y qué hacen, seguir denunciando esa monstruosidad ante la opinión mundial, porque es el más elemental deber. Los tienen unos meses allí, los sueltan descaradamente o van a un tribunal de apelaciones y nadie se atreve a juzgarlos. Hemos visto la monstruosidad de los 5 compañeros, que después de cuatro años... Ni se sabe cuántos años ya exactamente llevan sometidos a terrible arbitrariedad, crueldad e injusticia.

Randy Alonso.- Cuatro años.

Cmdte.- De un juicio escandaloso que ante la historia quedará como ejemplo de corrupción y de arbitrariedad.

De esa forma condenaron a dobles cadenas perpetuas a unos compañeros que ahora, sin que nadie sepa por qué, de una forma brutal, inconcebible, inédita, encierran vivos en unos sarcófagos, para que no puedan hablar con los familiares, ni con los abogados, ni con nadie. ¿Hasta dónde se puede sostener esa barbarie ante la opinión mundial?, una opinión mundial que nunca ha estado tan irritada y tan indignada, como lo está hoy, y cada día más, especialmente después que durante un montón de horas presenció por la televisión bombardeos —son las propias palabras de los autores— que duraron horas en el centro de una ciudad de más de 4 millones de habitantes; bombardeos sin precedentes en la historia.

No se puede ignorar que el mundo está viendo eso, son cosas nunca vistas, las guerras convertidas en espectáculo televisivo, con empleo de fabulosas fuerzas. Yo también los vi ayer, un buen número de horas dediqué a ver los bombardeos y también las explicaciones que intentaban dar líderes gubernamentales y especialistas militares, preocupados por la impresión que podía dar ante la opinión mundial aquel colosal e increíble espectáculo, ocasionado por bombas potentísimas, de las cuales, según afirmaron ellos mismos, emplearon alrededor de 1 500.

A mí me llamaba la atención, observaba los argumentos empleados para explicar por qué aquellas eran unas armas que se dirigían todas a objetivos militares y no ocasionaban el menor daño a la población civil, debido a una precisión micrométrica.

Cualquiera ha leído un poco de historia, un poco de materiales sobre historia y sobre guerras. Me asombro de que se pretendan utilizar esos argumentos que no pueden realmente sostenerse, porque en esa ciudad de tantos millones de habitantes y en el resto del país, donde cayeron las 1 500 bombas que se anuncian como un preludio de ataques aún más masivos, cómo se puede afirmar que no afecten a la población civil, cuando en esas ciudades hay millones de niños de todas las edades, de un año, dos, 10, 12, 15; millones de madres criando a sus hijos, o cientos de miles embarazadas; millones y millones de personas que tienen nervios, tienen ojos y tienen oídos, en las que tal tipo de acción dejará huellas para toda la vida. Eso lo saben bien los psicólogos, lo saben los médicos, lo sabe todo el mundo.

Cómo tú puedes decir y explicar que son inofensivas, esto sin hablar del número de heridos o muertos civiles, que no tengan relación alguna con actividades de tipo militar.

Los que puedan sentarse tranquilamente a meditar y a pensar, se dan cuenta de algo muy doloroso, y es que esos ataques, desde el punto de vista militar, son absolutamente innecesarios. Uno tiene esa convicción y la tiene a partir de profundas meditaciones y algunas experiencias vividas. Reitero que son contraproducentes, desde ese punto de vista, en las condiciones peculiares de esa guerra.

Desde luego, no voy a elaborar aquí teorías sobre el tema. Afirmo simplemente que desde el punto de vista militar constituyen un enorme error, y son absolutamente innecesarios.

La guerra misma era innecesaria, porque realmente el problema avanzaba hacia una solución. También uno medita mucho qué fuerzas tienen unos y qué fuerzas tienen otros, qué capacidad de acción y de resistencia se puede desarrollar.

Pienso que si las Naciones Unidas había tomado una resolución estableciendo determinadas medidas y estableciendo un desarme que está bien definido en todos los documentos, no existía para el gobierno de Iraq la menor posibilidad de impedir que en ese país registraran hasta el último rincón. La más elemental lógica indicaba eso.

Yo lo sé, porque estuve en la reunión de los No Alineados en Malasia, conversé con muchos dirigentes políticos y escuché muchos discursos. Como ya dijimos una vez, había dos criterios casi unánimes: que no se debía atacar sin la autorización de la ONU, y, por otro lado, que el gobierno de Iraq debía cumplir con las resoluciones establecidas por esta institución.

Incluso cuando hablé a mi regreso, el día 6 de marzo, dije que apoyábamos la decisión de Iraq de destruir los cohetes cuyo alcance se discutía que rebasaban en algunos kilómetros los límites establecidos. Entre la gente que me pidió conversar durante la Cumbre de Malasia, estaba el representante de Iraq, un vicepresidente que me solicitó una reunión; me solicitaron reunión otros que apoyaban a Iraq y les expliqué con sincero realismo mis puntos de vista.

Ninguna de las armas incluidas en la resolución, o el alcance mayor de algunos portadores que le imputaban los partidarios de un ataque carecían de valor ni tenían posibilidad de usarse si aquel se producía. Uno sabe los medios defensivos que tiene el sistema de armamentos de Estados Unidos. En la guerra del Golfo, Iraq usó cohetes contra Israel, pero no utilizó ningún arma química ni allí ni en parte alguna. Comprendían perfectamente que era suicida hacerlo.

Por eso le dije al alto dirigente iraquí: "La situación es esta, ustedes no pueden cometer ni una sola violación de las medidas establecidas por las Naciones Unidas." Le añadí que de nada servía desde el punto de vista militar y que no debían servir para dar pretexto a una guerra. No me constaba en absoluto que fuese o no cierta la acusación, era, por tanto, cuestión delicada y abordé por ello el tema con el mayor cuidado posible. Pero consideré mi deber hacerlo. A otras influyentes personalidades les dije lo mismo.

No hablé antes de esta historia. Ahora comenzó la guerra y puedo hacerlo público. Les digo, sinceramente, que la reacción de aquellos con quienes hablé, y especialmente el iraquí, fue de satisfacción. El iraquí me dio las gracias, en nada impugnó mis argumentos. No me dejó la menor duda de que era algo que habían meditado y tal vez decidido en un momento determinado, sobre el cual no me atrevo ni debo hacer conjetura alguna.

Tengo la convicción de que Iraq, desde hace rato, no tenía otra alternativa que cumplir la resolución de la ONU y deshacerse de esas armas que no podría usar.

Para mí es una cosa muy clara que no se debía lanzar esa guerra, era innecesaria. No podía haber justificación para no ofrecerles oportunidad plena a los inspectores de la ONU. Estos estaban obligados, las Naciones Unidas estaba obligada, el Consejo de Seguridad estaba obligado, todo el mundo estaba obligado. Y no recuerdo a alguien, de los miembros del Consejo de Seguridad, que se opusiera a la eliminación de aquellas armas. No estaban pidiendo más que un requisito, entonces, ¿por qué había que hacer la guerra? Esas son las posiciones que nosotros sostenemos, era innecesaria la guerra.

Ya iniciada esta, el método que se está siguiendo, los bombardeos arrasadores, son absolutamente innecesarios, desde el punto de vista militar.

Hay que ver cuál será la reacción psicológica de millones de personas que lo están viendo. También tiene el efecto de que hay momentos en que a las personas se les quita el miedo. Nosotros conocemos esa psicología, porque vivimos el peligro de una lluvia de cohetes nucleares en Octubre de 1962 y no vi a nadie, realmente, no vi a nadie —a pesar de que hablé con mucha gente, porque andaba por todas partes, visitaba unidades militares y conversaba con muchos ciudadanos—, no vi a nadie asustado; al contrario, los vi a todos con mucha firmeza, vi cómo puede reaccionar un pueblo en situaciones de peligro extremo.

Pero no es solo por eso que se refiere a una situación psicológica. Digo, me tomo la responsabilidad de decir y reiterar que esos bombardeos, desde el punto de vista militar, eran absolutamente innecesarios. Fueron defendidos con argumentos que no pueden persuadir a nadie, argumentos débiles, insostenibles, y frente a la opinión del mundo que está en contra. A nosotros nos duele, tanto por los jóvenes iraquíes que mueran como por los soldados norteamericanos que puedan morir en esa guerra, sea 1, sean 10, sean 100.

También quedó probado que la guerra anterior en el Golfo dejó mucho trauma en decenas de miles de soldados norteamericanos, comenzaron a surgir los efectos de nuevas armas y materiales como el uranio empobrecido, fenómenos psicológicos, hasta gente que enloquecieron; no vayan ustedes a creer que en las guerras enloquecen solo los que reciben los impactos de los que lanzan cañonazos, misiles y bombas, enloquecen también muchos de los que realizan esos disparos y lanzan esas bombas, porque tienen igualmente hijos, tienen esposas, son seres humanos, no les gustaría en absoluto que bombas como esas cayeran a 200 metros de niños y familiares suyos, por mucha precisión que tengan, creando un trauma horrible para toda la vida.

Eso tiene mucho más valor que los pozos petroleros, no es cuestión de cuidar los pozos petroleros y no preocuparse en lo más mínimo por el destrozo de la mente, de la salud mental de millones y millones de personas.

No estoy utilizando una argumentación de tipo político, estoy tratando de usar la razón, y me atrevo a hablar de eso, he leído bastante sobre esos temas y hemos vivido algunas experiencias en ese terreno.

No solo aquí en 1962 estábamos en peligro de que nos cayera la lluvia de bombas nucleares, también cuando estábamos en Angola, al final de la contienda, en Cuito Cuanavale y el contragolpe subsiguiente por el suroeste rumbo a la frontera de Namibia, este país luchó, se la jugó en una guerra desde una distancia de 12 000 kilómetros. Había siete armas nucleares en manos de los racistas sudafricanos, y se sabía, todo Occidente lo sabía, y lo sabía muy bien Estados Unidos. Nunca dijo una palabra, en la esperanza de que aquellas armas nucleares pudieran ser utilizadas contra los soldados angolanos y cubanos, y nosotros lo sabíamos, no con absoluta seguridad, teníamos la casi total convicción que nos llevó a tomar medidas adecuadas a tal contingencia; después lo supimos con precisión, porque de esto hablé con Mandela y hablé con otros dirigentes de Sudáfrica ya independiente. Nadie sabía todavía dónde fueron a parar esas siete armas nucleares. Conocemos de dónde procedieron, igual que sabemos quiénes ayudaron a determinado país del Medio Oriente a adquirir cientos de armas nucleares y portadores para usarlas.

Es por eso que me atrevo a decir, y no impensadamente, sino partiendo de experiencias vividas y una cuidadosa observación de los acontecimientos, lo que dije y sostengo sobre los referidos bombardeos masivos sobre las ciudades de Iraq. Quizás un día, estoy dispuesto a discutir con académicos, incluso académicos militares norteamericanos. Más de una vez hemos conversado con algunos de ellos, han visitado el país cuando han dejado de ser jefes activos, tienen organizaciones académicas, varios se han dedicado a estudiar historia, a escribir libros y memorias relatando y analizando acontecimientos en los que, de una forma u otra, han participado. En general, los ex militares norteamericanos que he conocido son gente que estudia y tiene conocimientos, pueden comprender perfectamente lo que era necesario hacer o no.

No quiero ofrecer ahora argumentos sobre el tema, solo digo que en el momento en que se disparaban 1 500 misiles y bombas —se decía después que iban a ser 3 000 en 48 horas, en una fase que califican de presión e intimidación o algo parecido, todo con el pretexto de riesgos para la seguridad del país—, reciben en Estados Unidos a seis bandidos que con cuchillos en el cuello de los pilotos secuestran un avión cubano de pasajeros y ni siquiera son capaces de tomar con ellos las medidas adecuadas. No estamos pidiendo que los fusilen, sino que los juzguen, y he señalado que en realidad hay que responder primero a la pregunta de quiénes son los grandes culpables y dónde está la moral para sancionar a los que llevaron a cabo esos gravísimos hechos.

Reitero lo que dije: Es una oportunidad de enmendar errores graves. Creo que hay dos puntos, uno de ellos es la necesidad de castigar severamente a los secuestradores. En ese país tan poderoso, que hace leyes todos los días, me pregunto cuántos legisladores norteamericanos estarían de acuerdo en que tales hechos quedaran impunes, o se opondrían a una ley que rectificara esos disparates de tantos años y que los condujeron a esta situación vergonzosa al cabo de 44 años de inútil y estéril intento de doblegar a Cuba. En manos de ellos estaría y no se opondría nadie en el mundo, ni en el propio Estados Unidos, con excepción de una minoría mafiosa y terrorista. Pienso que es la oportunidad de hacer cosas cuerdas, de hacer cosas que impliquen alguna forma de rectificación, como la inconcebible oposición a la cooperación que Cuba ha ofrecido, y públicamente, no es cosa que se pretenda cocinar secretamente, sobre las drogas, el tráfico de emigrantes y el terrorismo. Son los problemas que más preocupan hoy a la sociedad norteamericana.

El otro punto esencial es poner fin de una vez y para siempre a la Ley asesina de Ajuste Cubano que tantas vidas ha costado.

Soñar con que van a intimidar a Cuba o que van a cambiar la Revolución es una tontería, también sin precedentes, eso no lo podrán conseguir jamás. Este es un país que puede ser exterminado físicamente, pero no puede ser doblegado, y la tranquilidad que veo en todo el pueblo y habrá siempre aquí es la serenidad que vi en aquellos días heroicos de octubre de 1962, cuando todavía no poseía nuestro pueblo los conocimientos básicos y técnicos, la cultura política, la conciencia patriótica, la historia y la gloria que posee hoy, el respeto y el reconocimiento de tantas personas en el mundo, de naciones enteras y hasta de continentes enteros, fruto de su desinterés, de su generosidad, de su espíritu de solidaridad.

Me parece que no debo añadir nada más. Quedan muchas cosas y queda tiempo. Ahora no se puede perder un minuto de observación acerca de los acontecimientos, de esa guerra, que llaman guerra yo no sé por qué. Si se toma en cuenta los sistemas de armas norteamericanas y los enormes recursos con que cuenta ese país, el poder de Estados Unidos solo, sin Gran Bretaña y otros aliados de ese país, es miles de veces, fíjense, miles de veces superior al poder militar de Iraq. No hay comparación posible, basta sacar números, hacer cálculos, no buscar siquiera una computadora, y ver lo que es el poder de 10 000 ó 15 000 armas nucleares, como mínimo, un inmenso arsenal de armas convencionales y no convencionales, miles de naves aéreas y marítimas, la tecnología más avanzada, el mayor poderío en todos los sentidos que ha poseído alguna vez una potencia.

Se habla tranquilamente de guerra como si estuvieran luchando dos fuerzas equiparables.

Es como si usted llegara con una ametralladora a matar a una persona desarmada. Un análisis objetivo de la correlación de fuerzas arrojaría esa conclusión. Ello no significa ni mucho menos que haya país alguno incapaz de defenderse, apelando al heroísmo del pueblo y su capacidad infinita de luchar frente a cualquier agresión que constituya un abuso de poder y de fuerza de una potencia extranjera. Este sería ya otro tipo de guerra y no de la que se está hablando ahora.

Este desigual combate entre la potencia más poderosa que ha existido jamás y una pequeña nación del Tercer Mundo, pudo evitarse de forma honorable y satisfactoria para todos, fortaleciéndose la paz y la lucha resuelta contra el terrorismo. No se ha podido probar que haya existido participación alguna del país atacado en los actos terroristas de Nueva York, contra Estados Unidos. Es todo teoría: "constituye un peligro". Lo que crea realmente peligro es sembrar odios y cultivar espíritu de revancha.

Casi me río cuando se pinta y se presenta lo que está ocurriendo como una guerra parecida a la Gran Guerra Patria de la Unión Soviética, en la que combatían millones de hombres y fuerzas más o menos equilibradas. No es extraña la repulsa total que ha ocasionado en la opinión mundial la forma en que se desató ese ataque, la correlación de fuerzas y la superioridad militar que asciende a miles de veces de una de las partes sobre la otra, lo que, en términos conceptuales, convierte en un ridículo utilizar la palabra guerra.

Muchas gracias por la atención y la paciencia (Aplausos).

Randy Alonso.- Gracias a usted, Comandante, por sus reflexiones, también a los periodistas que han estado con nosotros y en especial también a los compatriotas que regresaron hoy a la Patria después de haber vivido esta aventura de terrorismo cometida contra nuestro país, que —como decía nuestro Comandante en Jefe— estaremos siguiendo, informándole a nuestro pueblo y denunciando cualquier acción que se tome en este sentido, y seguiremos reclamando que sean juzgados los terroristas que cometieron este hecho contra nuestro pueblo y contra nuestra nación.

Muy buenas noches.

 

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