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28vo. Congreso Internacional de Música por Computadora
La Habana en el vórtice de la aventura

Pedro de la Hoz

La inminente realización en La Habana del XXVIII Congreso Internacional de Música por Computadora, que reunirá a la elite mundial en la especialidad, reconocerá los aportes de los autores de la Isla en este campo de la creación artística de vanguardia y, de manera muy especial, la contribución del maestro Juan Blanco, pionero de la música electroacústica cubana.

Andrew Schloss entre los promotores del Congreso.

Enmarcado entre el 17 y el 22 de este septiembre, por primera vez, desde su edición inicial en 1974, el Congreso se instalará en un país del Tercer Mundo, hecho inusual si se tiene en cuenta que los países altamente industrializados son los que cuentan con mayores facilidades tecnológicas y formativas para el desarrollo y la investigación de las aplicaciones electrónicas a la música.

Desde hace cuatro décadas, sin embargo, varios compositores cubanos, encabezados por Juan Blanco y estimulados por Alejo Carpentier, comenzaron a producir música de concierto por medios electrónicos, y muy pronto contaron con el Laboratorio Nacional de Música Electroacústica (LNME), que auspiciado primero por el ICAP y luego por el Ministerio de Cultura, ha devenido taller incesante para la creación.

El LNME, con el apoyo del Instituto Cubano de la Música y bajo la dirección general de Juan Blanco y la ejecutiva de Enmanuel Blanco, promueve y ha mantenido vivo el Festival Primavera de Varadero (ahora de La Habana), el cual forma parte del más exigente circuito internacional de eventos de música electroacústica, y aunque sin los recursos científicos y tecnológicos de los estudios de la WDR, en Colonia; el Centro Tempo Reale, de Florencia, o los de las universidades norteamericanas de Michigan y Stanford, por citar ejemplos notorios, ha logrado interesar a varias promociones de muy talentosos músicos cubanos en la composición de sonidos, por medios computadorizados.

A este esfuerzo se ha sumado, tanto por el costado creativo como por el docente, el Estudio de Música Electrónica y por Computación (EMEC), de la Facultad de Música del Instituto Superior de Arte, fundado por el maestro Carlos Fariñas.

Dos buenos amigos de Cuba, y excelentes compositores, han coordinado a escala internacional los empeños para que el Congreso tenga la amplia convocatoria que está concitando: el norteamericano-canadiense Andrew Schloss y el italiano Marco Trevisani.

Schloss, que ha desarrollado una labor promocional y docente a favor de la música en La Universidad de Banff (Canadá), es conocido en Cuba por sus destacadas participaciones en los Festivales Primavera de Varadero y de La Habana y en el de Música Contemporánea de la UNEAC. Su interés por la música popular cubana y el jazz lo ha llevado a colaborar con Chucho Valdés y otros intérpretes de la Isla.

Trevisani (Verona, 1963), pianista y arquitecto además de compositor, fue profesor visitante durante seis años en los estudios de la Universidad de Stanford y en 1998 dedicó una obra, Apagón, a la resistencia del pueblo cubano frente al bloqueo.

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