NACIONALES

Versión de las palabras del Comandante en Jefe con la prensa durante su visita a la Feria Internacional del Libro

Sin conocer la reconcentración no se conoce la historia de Cuba


Toni Piñera

La reconcentración que aplicó Weyler en la población campesina a finales del siglo pasado fue la antecesora, la idea que antecedió a los campos de concentración nazis, aproximadamente 45 años después, expresó el Comandante en Jefe Fidel Castro al dialogar ayer con la prensa en la jornada final de la 8va. Feria Internacional del Libro en PABEXPO.
Esa es una idea que me llamó la atención y se hizo más clara para mí -dijo-, después de leer el libro La reconcentración 1896-1897, del coronel Raúl Izquierdo Canosa.
El Comandante en Jefe, luego de asistir a la presentación de la obra, señaló los valores que este estudio encierra para profundizar en un aspecto de la historia patria muy poco conocida. Explicó cómo el método de la reconcentración fue también empleado por Estados Unidos en su sucia guerra contra Viet Nam mediante las aldeas estratégicas. Estas aldeas -aseveró- son exactamente la copia de los campos de concentración de Cuba. De ahí que dos de los más grandes genocidios de esta época, tienen sus antecedentes en estos campos de concentración. Aquella fue una escuela para el nazismo y para el imperialismo.
El Viet Nam del siglo pasado fue Cuba, en ejemplo de heroísmo contra la potencia militar más fuerte de Europa, y contra soldados españoles aguerridos y valientes, algo que reconocía Máximo Gómez. A ello se suma la complicidad de los voluntarios y de gente apátrida, indicó.
Fidel se refirió en el diálogo, a la importancia histórica y moral de recordar ese acontecimiento: la reconcentración, y consideró este estudio como el prólogo de una historia que no solo está llena de batallas. El mérito que tiene el coronel Raúl Izquierdo Canosa es que ha sugerido muchas cosas y ha abordado un tema de una importancia y trascendencia enormes. Sin conocerse la reconcentración, no se conoce la historia de Cuba.
Los datos que saca a la luz tienen un espíritu conservador -indicó Fidel-, que es lo correcto en un historiador, quedarse por debajo y no por encima. Los otros hablan de 400 o 500 mil los que murieron. Una población civil integrada por niños, mujeres y ancianos.
Este es un capítulo que faltaba -señaló-, y sobre todo poder comprender su trascendencia, en un país al que se le quiere hacer lo mismo en estos momentos. Destacó la enorme importancia de la publicación del libro cuando el imperialismo repite la criminal acción con un bloqueo que ya dura 40 años. Qué momento tan oportuno. Pero las circunstancias no podrán ser como aquellas que vivió nuestro país bajo las condiciones de la reconcentración de Weyler, puntualizó.
Eso es lo que quiere repetir el imperialismo: tratar de rendir por hambre y por enfermedad a nuestro pueblo. Pero no hay un pueblo que pueda ser rendido si está decidido a vencer, si está decidido a luchar. De ahí -añadió- la importancia histórica, y no solo histórica, sino moral e ideológica de recordar, de recoger todo esto, y de hacer el monumento a las víctimas de ese holocausto. Y consideró muy interesante el hecho que se describe aquí, de cómo influyó el bloqueo naval norteamericano en el número de muertos que se producen en el 98, cuando ya Weyler se había retirado, pero aquella gente había sufrido dos años de hambre y de destrucción de los medios de vida, los árboles, todo lo acabaron.
Fidel relató entonces cómo se produjo el proceso de frustración de la independencia nacional a consecuencia de la intervención norteamericana. En el Tratado de París, Cuba no participa y es ocupada durante cuatro años. Todo eso es muy muy triste. Desaparece el Ejército Mambí, después disuelven el Partido de Martí, lo dividen, fragmentan, y luego añaden la Enmienda Platt, las bases de carboneras que terminan en base naval ilegal, que es algo por tiempo indefinido. En ningún país del mundo -destacó- existe eso. Todo país soberano tiene derecho a reclamar. Eso es consustancial del principio de la soberanía de una nación. El derecho a tener o no, una base extranjera, ese es otro derecho arrebatado. Contra la voluntad del pueblo cubano se mantiene esa base.
La resistencia y el heroísmo hicieron posible la victoria
Más adelante, el Comandante en Jefe habló de cómo influyeron las enseñanzas de nuestros antecesores en el espíritu de la conciencia y la resistencia nacional que llevó a la victoria de Enero de 1959, y a mantener la Revolución después de la desaparición del campo socialista. Ese espíritu de resistencia y de heroísmo fue lo que hizo posible la victoria. No en balde nosotros estudiamos las experiencias de nuestras guerras de independencia, señaló. Sabíamos que enfrentaríamos un ejército moderno, con tanques y aviones. Teníamos que buscar las tácticas para luchar contra él. Hasta entonces, prevalecía la teoría de que las revoluciones se podían hacer con el ejército o sin el ejército, pero nunca contra él. La Revolución victoriosa en el 59 demuestra que se podía ganar la guerra, alcanzar el poder revolucionario en una lucha por la independencia definitiva en las condiciones existentes, luchando contra un enemigo que le aventajaba varias veces en hombres y armas.
Después vendrían algunas cosas más por primera vez en la historia de América: guerras sucias, Girón, casi hasta la Guerra Mundial como consecuencia de los planes ulteriores, atentados, etcétera... Fidel se refirió a la necesidad de estudiar estos hechos, y recoger, sin chovinismo, todos los materiales de la época de la CIA que ya se publicaron, de los planes del Pentágono. Hasta lo del Maine hay que revisarlo. Porque ahora ellos tenían planeado explotar barcos, y acusar a Cuba de derribar aviones y otros actos terroristas para desencadenar agresiones contra el país. En Estados Unidos hicieron todo tipo de planes.
Empezó luego el Período Especial y arreciaron, ya no podíamos recibir ayuda exterior, ninguna, nos quedamos prácticamente bajo un doble bloqueo, no había piezas de repuesto para las fábricas, ni el transporte.
El Comandante en Jefe recordó la necesidad de que la historia se conozca, y no solo las historietas que escriba el imperialismo, para que con las verdades de los hechos ocurridos los pueblos aprendan. Creando una conciencia universal se puede evitar que estos problemas se repitan.
Mérito de La reconcentración... es que despierta interés en conocer esa historia. Los periodistas están recogiendo las memorias, escribiendo de estas cosas. Yo diría que la reconcentración es la introducción a una historia, un prólogo.
Contestando a una pregunta sobre las semejanzas y diferencias esenciales, además del bloqueo, que se aprecian entre el 98 del pasado siglo y este, Fidel respondió que ahora vivimos una época global, con comunicaciones instantáneas en toda la Tierra. Es menos justificable, en esta época, lo que intentan hacer contra Cuba. Y la jugada pérfida de Helms y los mafiosos que ha sido denunciada de venir a ofrecer ayuda humanitaria, que viene a ser un reconocimiento del daño que ocasionan a nuestro país. No ha sido mayor -añadió- por el heroísmo y el esfuerzo del pueblo, y citó como ejemplo la abnegada labor de los trabajadores de la salud. Tenemos 60 mil médicos formados prácticamente por la Revolución, 20 escuelas de medicina, centros de investigación, laboratorios científicos, medicamentos que previenen enfermedades. Una prueba de ello es que a pesar de las duras condiciones del bloqueo se han alcanzado éxitos extraordinarios en esta rama y en otros sectores del desarrollo social, remarcó.
El pueblo cubano es culto
Acerca de la 8va. Feria Internacional del Libro de La Habana comentó que todo el mundo ha hablado muy bien del encuentro, y que se observa un gran interés del público. El pueblo cubano es culto, pide y tiene sed de libros, aunque en las condiciones actuales no se pueden satisfacer plenamente esas demandas. Esta Feria -señaló- es un esfuerzo extraordinario en medio de tantas dificultades económicas.
De sus gustos literarios confesó que la Historia siempre le ha gustado. Cuando la Guerra Civil Española -puntualizó-, tenía diez años y leía todo lo que salía en la prensa de los combates en los distintos frentes. Explicó que cuando niño tuvo un álbum de las guerras napoleónicas, que fue uno de sus preferidos, y por supuesto, los libros relacionados con las campañas del 68 y el 95 en Cuba. Con el tiempo -contó- cambian los gustos, es algo dialéctico. Hay épocas en las que se leen novelas románticas. Me gustaría volver a leerlas para ver qué sensación me causan ahora.
Señaló que hay novelas que en estos tiempos le gustan mucho, por ejemplo las de Gabriel García Márquez, y citó El amor en los tiempos del cólera, aunque existen otras obras de él muy buenas como Noticias de un secuestro, que trata de una historia real, manifestó.
Sobre la posibilidad de que el libro pudiera desaparecer con las nuevas tecnologías aseveró que lo último que quedará será el libro. Todavía se leen La Ilíada y La Odisea.
Un periodista extranjero le preguntó que cuáles libros eran prohibidos en la Isla a lo que el Comandante en Jefe respondió: los que no se pueden comprar y los que no compramos. Unos, por el precio y otros, porque actualmente en el mundo se edita cualquier tipo de cosas.
A preguntas de los periodistas Fidel comentó otros temas de actualidad, entre ellos, la perspectiva de una visita a Cuba del Rey de España y su apreciación sobre el desarrollo de la situación en Iraq.

 


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