ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Fue el doctor José Ramón Machado Ventura, en ese momento ministro de Salud Pública de Cuba, quien condujo esa primera brigada a cumplir su misión internacionalista. Foto: Calvito

«Los médicos cubanos miran a los ojos de las personas, tocan su cuerpo, escuchan lo que tengan que decir, las tratan con dignidad…».

Esa frase –que escuché decir hace tres años al entonces ministro de Salud de Brasil, Arthur Chioro, en la Convención Cuba-Salud 2015, cuando hablaba a los presentes sobre lo que ha significado para el gigante sudamericano el programa Mais Médicos–, sintetiza, de algún modo, una historia que no debe esperar a ser escrita, porque sus páginas las han ido tejiendo en la marcha, y a fuerza de voluntad, hombres y mujeres que saben del valor de compartir aquello que se tiene.

Hay 55 años de vivencias, anécdotas, victorias, aprendizajes, apoyo, solidaridad…; 55 años desandando montes, ríos, selvas, ciudades, siendo el alivio que cura y calma cuando la tierra tiembla, estallan volcanes, llueve demasiado o se ensañan los vientos. Hay más de medio siglo de memorias, que se renuevan a sí mismas con el amor de aquel primer día de mayo de 1963, cuando partió a Argelia la primera brigada médica cubana, conformada por 56 profesionales de la salud.

Entonces era reciente la independencia de esa nación del colonialismo francés, y apenas contaba con unos 200 médicos que debían atender a cuatro millones de personas. «Sus líderes veían en Cuba un faro de solidaridad y se acercaron a los cubanos y a nuestro líder histórico, Fidel», recuenta a Granma, el doctor Jorge Juan Delgado Bustillo, director de la Unidad Central de Cooperación Médica (UCCM).

Fue el doctor José Ramón Machado Ventura, en ese momento ministro de Salud Pública de Cuba, quien condujo esa primera brigada a cumplir su misión internacionalista. «En más de una ocasión el propio doctor Machado ha subrayado lo que significó contar con la disposición de muchos candidatos, teniendo en cuenta la cifra de médicos disponible en el país, luego del éxodo que se produjo de estos profesionales al triunfo de la Revolución. De 6 000, quedaron en la Isla apenas 3 000», comentó Delgado Bustillo.   

Un año antes, el 17 de octubre de 1962, Fidel había dejado inaugurado el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón, y en ese acto fundacional había manifestado la convicción, refiriéndose a Argelia, de que los voluntarios para ayudar a sanar en otros pueblos no faltarían. «Preclara visión –sostuvo el entrevistado– porque a 55 años de esta primera brigada, más de 407 000 profesionales de la salud han cumplido misión solidaria en 164 países del mundo, con más de 600 000 misiones».

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«(…) Ser una nación grande y civilizada, para tender un brazo amigo y un corazón fraternal a todos los demás pueblos…», dijo el 10 de octubre de 1868 en la Demajagua, Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria. La solidaridad de nuestro pueblo tiene sus raíces en esta declaración, apuntó el director de la UCCM; y es una meta cumplida luego del Primero de Enero.

Si bien Argelia constituyó la misión médica oficial; tres años antes, mayo de 1960, marca un hito sobre el que debe volverse.
Víctima de un terremoto, la República de Chile tuvo a su disposición con inmediatez, médicos y profesionales de la salud cubanos y unas diez toneladas de recursos para asistir a los damnificados. «Hacía apenas un año que había triunfado la Revolución. Estaba en Cuba el senador, después presidente, Salvador Allende, quien fue el que acompañó la brigada desde Cuba hasta Santiago de Chile y la presentó en ese hermano país. Fue una misión corta y emergente, pero de gran importancia», explicó Delgado Bustillo.

Después de Argelia, la colaboración se incrementó en África, América, Medio Oriente y Asia, y este hecho no solo supuso el envío de brigadas médicas, sino la formación de recursos humanos en el exterior y en Cuba, así como la ayuda de emergencia ante situaciones de desastres.

Según refirió el entrevistado, «es en los años 70 que, con mayor número de recursos humanos, se empieza a colaborar en África, en países como Angola, Mozambique, Etiopía… Triunfa la revolución sandinista e inmediatamente, apenas dos días después, se crea una brigada médica que viajó a ese hermano país. Hasta este momento los médicos cubanos continúan presentes en Nicaragua».

Poco a poco –comentó– se incorporaron otros países africanos como Guinea Bissau, Cabo Verde, Guinea Ecuatorial, y se fue expandiendo la colaboración a Asia, en naciones como Laos y Vietnam, en tiempos incluso de guerra. Con los años, nuestros médicos llegaron también al Caribe, y de ello fueron testigos, por ejemplo, países como Jamaica, dijo Delgado Bustillo.

No alcanzan las palabras para describir, además, lo que han representado misiones como Barrio Adentro, en Venezuela, y la Operación Milagro, esta última próxima a llegar a los tres millones de operados en 35 países, significó.

Como un hito de la cooperación médica internacional, el especialista mencionó la creación de la UCCM en 1984, institución encargada de la preparación y conformación de las brigadas, y de la preparación integral de los cooperantes. «Hoy tenemos 36 000 colaboradores en 66 países, de todas las regiones del orbe. Desde Portugal, África del Norte, subsahariana, Medio Oriente, Asia y Oceanía, hasta las remotas islas del Pacífico: Nauru y Kiribati, al otro lado del mundo, a 14 horas de diferencia con nuestro país.

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Dicen que de todo lo malo surge siempre algo bueno; 1998 quizá sea la prueba, porque al tiempo que Centroamérica vivía momentos difíciles de olvidar, la historia de la cooperación médica cubana daba un vuelco.

Un año de infortunio. Mitch pasaba por América Central, de categoría 5, el más alto nivel posible en la escala de huracanes Zaffir-Simpson, con 290 kilómetros por hora de velocidad máxima de vientos sostenidos. El ojo del huracán se movió paralelamente a la costa de Honduras y Nicaragua, y los golpeó con precipitaciones desmedidas que le ganarían, luego de las catastróficas inundaciones, el apelativo de segundo huracán más mortífero del Atlántico.

Entre muertos y desaparecidos sumaron alrededor de 30 000 víctimas, reportaron entonces los medios de comunicación, a lo que se sumaban los millones de damnificados. Antes de Mitch, ya había hecho su entrada el poderoso Georges, que tocó tierra en siete ocasiones, en países diferentes, durante su largo trayecto entre el mar Caribe y el Golfo de México, convirtiéndose en la segunda tormenta más nefasta de la temporada. Su saldo destructivo: más de 600 muertos.

Sin embargo, la catástrofe pariría con el dolor una esperanza. «Las brigadas médicas cubanas se alistaron de inmediato: el 3 de noviembre de 1998 llegó la primera a Honduras y el día 5 de noviembre arribaron los médicos cubanos a Guatemala; unos días después, a Nicaragua y el 5 de diciembre, a Haití.

Pero la idea de Fidel –quien supervisó personalmente la preparación de cada una de las brigadas– iba más lejos de enviar profesionales de la salud a Centroamérica, y propuso comenzar la formación de médicos de estos países en Cuba. Surgió entonces el Programa Integral de Salud (PIS): a la par del envío de recursos humanos de la salud, se traían jóvenes a estudiar Medicina en Cuba, lo cual posteriormente se ampliaría a otros muchos países», destacó el doctor Delgado Bustillo.

Y así fue. Los primeros estudiantes llegaron desde El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Honduras y México. Apenas unos meses después se inauguraba la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), en cuyas aulas hoy aprenden el arte de curar jóvenes de las Américas, Oceanía, Eurasia y África. Fruto del proyecto: más de 29 000 médicos egresados de unos 105 países, en 14 graduaciones.

«Esta ha sido una solidaridad humanitaria por encima de todo. Como principio, nuestros colaboradores mantienen la convicción y práctica de ir a los lugares remotos y de difícil acceso, donde no van los profesionales de la salud de esos países; lugares con situaciones adversas, aunque siempre se trata de que tengan las mejores condiciones de vida.

«Lo cierto es que hay población que atender, y en ello no entra en juego ni lugar, ni género, ni raza, religiones o cultura… Porque algo que distingue a nuestros cooperantes, además de su preparación y calidad humana, es el respeto por las tradiciones y costumbres de las naciones a donde vamos a laborar; y constituyen también bases por las cuales la colaboración médica cubana ha ganado prestigio internacional», apuntó el doctor Delgado Bustillo.

Las páginas de esta historia, por supuesto, no acaban aquí.

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Teresa dijo:

1

15 de noviembre de 2018

10:10:29


Viva nuestra MEDICINA CUBANA. Hay que ver el serial Chicago Med, por Multivisión, ese es un hospital de urgencias; pero si no te cubre el seguro lo tienes que pagar, hay personas que prefieren morir y no quedarse con la deuda del mismo, que por una resonancia y estudios te hablan de miles de pesos, como si fueran granos de arroz y se pagara en un año, qué pena, que se juegue con la salud del ser humano, eso es una enseñanza para nuestro pueblo, para que no crean todo lo que dicen bueno del capitalismo, bueno no tiene nada. No podemos perder lo que nos dieron los que lucharon por esta Revolución y los logros del Comandante, hay que cuidarlos a toda costa.

Jenny Krstulovic Di Liberto dijo:

2

15 de noviembre de 2018

10:22:57


Quiero expresar mi profundo agradecimiento a todos estos esfuerzos que hizo el Estado Cubano, apoyando la salud de tantos pueblos en el orbe. También aprovecho esta ocasión para pedir información de cómo acceder a un diagnóstico y tratamiento de un joven peruano con discapacidad auditiva que además tiene otros problemas de salud que no han podido ser bien tratadas en Perú. Muchas gracias