ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Fidel Castro ha estado presente en cada palabra, en cada debate, en cada idea propuesta o aprobada, en cada saludo y sonrisa, en cada imagen de este XXIV Encuentro Anual del Foro de Sao Paulo (FSP) en La Habana.

Y en la jornada final estuvo también sentado junto a los delegados e invitados, y en la voz de quienes desde muchas partes de la región y del mundo, le rindieron tributo, recordando sus enseñanzas y la forma en que forjó un camino, una luz que hoy acompaña y guía a millones.

Foto: Jose M. Correa

SÍ ES POSIBLE ESE MUNDO MEJOR

En palabras de Salvador Sánchez Cerén, presidente de El Salvador y uno de los mandatarios presentes en la plenaria especial dedicada al líder de la Revolución Cubana, hay que sacar las experiencias necesarias y unirnos más para transformar las esperanzas de nuestros pueblos y en este sentido, el FSP se reafirma como un espacio principal para fortalecer nuestras ideas y compartir la lucha para nuevas victorias.

«Sí es posible ese mundo mejor por el cual trabajamos», afirmó Sánchez Cerén, recordando ser esa una de las enseñanzas principales de Fidel.

Precisó que luchamos por una América Latina próspera y digna con que soñamos todos y que el pueblo salvadoreño seguirá los pensamientos y la marcha, de quienes nos han traído hasta aquí, a pesar de los retos y tropiezos que se ciernen todos los días contra nuestros pueblos.

EL MÁS GRANDE EJEMPLO DE SOLIDARIDAD

Por su parte, el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, afirmó que cuando uno se lo propone, es posible estar más arriba, al servicio de los pueblos del mundo.

Relató que a principios de los años 90, aún sin ser presidente, asistía a la capital cubana a encuentros de diálogo, de intelectuales o movimientos sociales y al reunirse con Fidel insistía en saber  cómo se podía hacer una Revolución en su país, a lo que el histórico líder respondía: «Ahora la Revolución no es con balas, ahora no es con armas. Con el pueblo se hace la Revolución».

Morales dijo que la madre de las revoluciones, de las liberaciones, es Cuba, y que Fidel decía que no había que tener miedo al imperio, sino ser optimistas y seguir luchando sin importar las adversidades y las circunstancias, por difíciles que fuesen.

El Presidente boliviano aseguró que Fidel constituye el primer y más grande hombre solidario con los pueblos del mundo y que la principal enseñanza que nos legó es que hay que compartir lo que tenemos y no las sobras.

Señaló que donde vuelve la derecha, vuelven las transnacionales y lo único que pretenden imponer, su único programa es la mentira, la amenaza y el descrédito.

Al referirse a las pretensiones de algunos gobiernos oligarcas de la región de adherirse a pactos con organizaciones como la OTAN, Evo Morales afirmó que solo se puede garantizar la paz con justicia social, no con intervenciones ni cercos militares, como quiere imponer el imperialismo norteamericano.

Dijo que Fidel nos enseñó que en la lucha ni se claudica ni se cede en los principios.

«El mejor homenaje a Fidel es la unidad de los pueblos de América Latina y el Caribe», aseveró.

«MIENTRAS HAYA IMPERIALISMO HABRÁ LUCHA»

Foto: Jose M. Correa

También el presidente de la hermana República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros –quien fuera recibido con una fuerte ovación en la plenaria dedicada al líder de la Revolución Cubana en este Encuentro de La Habana–, pronunció unas emotivas palabras destacando que la mayor fortaleza del FSP es su diversidad, sin hegemonías, y que sobre esa base haya logrado recoger y beber de la cuna revolucionaria latinoamericana y caribeña del siglo XX, que es Cuba, y que tuvo en Fidel esa fuerza regeneradora permanente.

Maduro afirmó no creer en el fin del ciclo de la historia, sino en la lucha, en el combate permanente en que no hay tiempo para lamentarse de las heridas ni de las consecuencias naturales de los combates, porque los pueblos de América Latina y el Caribe han sacado de lo más hermoso de su estirpe, la fuerza para buscarse y reencontrarse.

«Hoy estamos en mejores condiciones que nunca antes para avanzar en la unión y en la defensa de nuestras luchas», precisó. «Estamos en la primera línea de combate y recibimos los golpes directos. Pero no nos quejamos. Se trata de plantarse y seguir adelante en la riqueza de la diversidad que significan nuestros países».

El mandatario venezolano recordó que su país ha enfrentado una guerra de carácter no convencional, de desgaste por parte del imperio y que les ha tocado verle la cara a todas las formas de esta agresión, el mismo guion que están aplicando ahora contra Nicaragua, y aseguró que tal como ellos lo han hecho, los hijos de la tierra de Sandino vencerán.

Reiteró que el pueblo de Venezuela jamás se va a entregar, que la Revolución Bolivariana va a un nuevo comienzo y sabrá remontar los obstáculos, las dificultades que tienen y seguir su camino hacia la construcción de una región potencia.

«No es fácil ser amigo de Venezuela, hay que ser valientes y tener un corazón grande. Es fácil pronunciarse contra Venezuela y decir cualquier cosa, pero ser amigo no», reflexionó Maduro. «Somos los hijos de Bolívar, de Chávez, y no tememos enfrentar ninguna amenaza. Queremos paz y paz hemos tenido y vamos a seguir teniéndola, pues es la misma conciencia latinoamericana y caribeña la que permite disipar las amenazas antes de que se activen».

Al hacer referencia a este encuentro del FSP, Nicolás Maduro parafraseó al Libertador cuando dijo que somos hijos de los obstáculos, de las dificultades y a partir de ahí hemos construido este hermoso proyecto que es hoy nuestro continente.

Puntualizó que en política no hay verdades eternas ni dogmas, que hay que creer en las dialécticas, en los cambios permanentes, ir al debate, la reflexión, el estudio y definir estrategias para la construcción del poder político.

«Mientras haya imperialismo habrá lucha, porque habrá conspiración, intriga», reiteró Maduro.

Exhortó a buscar nuevas formas de acción y de lucha, denunciar, aislar y derrotar a la derecha que ha pretendido destruir procesos integracionistas como Unasur y la Celac, y mantener las banderas de la unión.

«Hasta en las peores circunstancias, cuando se cree que no hay esperanzas, hay que luchar y luchar. Y es necesario, Fidel, seguir viviendo para seguir luchando», acotó.

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