Scroll
atras
La India
La India es una república compuesta por 28 estados y siete territorios de la unión, con un sistema de democracia parlamentaria. Cuenta con la 11.na economía más grande del mundo en términos nominales, además de tener el cuarto PIB mundial en términos de paridad de poder adquisitivo.
Las actuales reformas que lleva a cabo la han transformado en una de las economías de más rápido crecimiento, aumentando su influencia global. Miembro fundador del Movimiento de Países No Alineados, mantiene relaciones diplomáticas con Cuba desde 1960, las cuales se basan en el respeto mutuo, con un positivo nivel de cooperación bilateral en diferentes organismos internacionales, como la ONU, donde ha apoyado el legítimo reclamo de Cuba de que se ponga fin al inhumano e ilegal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos desde hace más de medio siglo.
Su literatura, una de las más antiguas y fecundas del mundo, se distingue por poseer un conjunto de personalidades que aportaron una valiosa riqueza doctrinal y moral, entre los que se cuentan el pensador y político pacifista Mahatma Gandhi y Rabindranath Tagore, Premio Nobel de Literatura y máximo exponente de sus letras. En la actualidad su producción editorial anual sobrepasa los treinta mil títulos, ubicándose entre los primeros cinco países del mundo en ese renglón.
Literatura india
La tradición literaria india es principalmente poética y esencialmente oral. Las primeras obras se concibieron para ser cantadas o recitadas y de ese modo se transmitieron de generación en generación antes de ser escritas.
Así, los textos conservados pueden ser varios siglos posteriores a su fecha de composición. Por otro lado, gran parte de la literatura es de carácter religioso, o se trata de una recreación de historias extraídas de las dos grandes epopeyas escritas en sánscrito el Ramayana y el Mahabharata y los textos mitológicos conocidos como Puranas, sus autores son a menudo desconocidos.
Los detalles biográficos de las vías de los primeros autores indios sólo aparecen en historias y leyendas muy posteriores, por lo que cualquier intento de establecer una historia de la literatura india suscita más preguntas que respuestas. Por lo general se sabe mucho menos de un poeta indio que murió a principios del siglo XIX que del poeta medieval español Jorge Manrique o el poeta latino Virgilio.
India: Cultura y tradiciones
La cultura india constituye un conjunto de religiones, creencias, costumbres, tradiciones, idiomas, ceremonias, artes, valores y formas de vida que identifica a su gente.
La identidad cultural de la India es etiquetada a menudo como una fusión de diversas sub-culturas que se extienden por todo el subcontinente, debido no solo a sus tradiciones milenarias, sino a elementos específicos como la música, la arquitectura y la actividad culinaria que la hacen una nación peculiar.
Los indios, a pesar de sus diferencias en el idioma, el arte, la música y el cine, están muy conectados al concepto de nación y expresan un profundo respeto por sus antepasados, lo cual hace de la India una sociedad muy tradicional, al tiempo que sus características inconfundibles han tenido un profundo impacto en todo el mundo.
De acuerdo con los censos de 1961 y 1971, existen en La India 1652 lenguas vernáculas en la India (sin agregación de los extranjerismos) y 67 idiomas de enseñanza escolar en los distintos niveles.
La Constitución de 1950 convirtió al Hindi en el idioma oficial del país y enumero una lista de 15 lenguas oficiales regionales: asamés, bengalí, gujarati (o Gujerat), el hindi, Kanara, cachemira, malayalam, marathi, oriya, pendjabi, sánscrito, sindhi, tamil, telugu, el urdu.
Sin embargo, el idioma Hindú encontró cierta resistencia, sobre todo en los estados del Sur y en Bengala, lo que llevó al mantenimiento de Inglés como segundo idioma en el país, lo que permite los contactos internacionales y la obtención de mejores puestos de trabajo.
Saludos
Es costumbre entre los indios saludarse diciendo namaste y uniendo las manos frente al pecho, bajo las mejillas, otras muestras de afecto como darse las manos o abrazarse son consideras impropias entre un hombre y una mujer, no ocurre lo mismo en el caso de las del mismo sexo, por ejemplo es habitual ver a dos hombres darse la mano e incluso caminar de la mano.
Algunos gestos tienen aquí un significado distinto que en occidente. Para decir "si" a menudo sonríen y mueven la cabeza de lado de forma similar a como en occidente decimos "no". Mover la cabeza rápidamente de lado a lado (lo cual en occidente es símbolo de desacuerdo), significa que la persona comprende lo que se le está diciendo.
Casamiento
La mayoría de los casamientos son arreglados por las familias de los novios, entre personas de la misma casta, y de similar nivel social y económico, se acostumbra que la familia de la novia de una dote a la del novio. Consideran que el amor surge después del matrimonio, cuando la pareja ha sido bien seleccionada. En los periódicos, e incluso en Internet hay gran cantidad de anuncios de personas de ambos sexos que buscan pareja para contraer matrimonio.
El matrimonio es una ceremonia tradicional en el que las novias se visten bellamente ataviadas con adornos de oro y plata, un sacerdote formaliza la unión, se realizan ritos tradicionales, se disparan fuegos artificiales, se escucha música, se canta, se sirven comidas tradicionales, los novios intercambian anillos y la familia del novio da la bienvenida a la novia a la que será a partir de ese momento su nueva familia.
Los indios son mayormente vegetarianos, por supuesto no comen carne de vaca, pues es sagrada, lo que si come una minoría es búfalo, puerco y pollo, en general son pacíficos, no se aprecia violencia en las calles y son muy poco frecuentes los asaltos y los robos. A sus muertos los incineran y las cenizas las echan en el río.
Tradicionalmente la mano derecha es considerada "limpia" y la izquierda "no limpia", por lo que para comer y saludar utiliza la mano derecha, también en ocasiones en el momento de pagar algo, se prefiere que se entregue el dinero con la mano derecha.
Saris
La mayoría de las mujeres de la India lleva una prenda llamada sari, que es la ropa típica nacional y se coloca envolviendo un extremo de la tela alrededor de la cintura y pasando el otro encima de los hombros o de la cabeza. El sari es de seda o de un algodón muy fino, con colores brillantes y hermosos bordados, puede ser de color entero, o adornado con flores, o bordado con hilo dorado y puede terminar en bordes adornados con borlas y encajes.
Desde hace cinco milenios las mujeres indias han seducido a visitantes de reinos lejanos usando estos vestidos, su éxito durante todo este tiempo se atribuye a su total simplicidad, su confort, combinado con el sentido del lujo que la mujer experimenta, y a que a pesar de que lo cubre todo. Sin embargo lo revela todo, la alegría, la riqueza, el romanticismo, la sobriedad, la sofisticación o la inocencia.
Tika
La tika o bindi es un adorno tradicional de las mujeres indias, originalmente era un pequeño punto rojo en la frente, según la leyenda el rojo es el color de la sangre, fuente de vida y energía. También se cree que el centro de la frente es el legendario tercer ojo, la fuente metafísica de la concentración, la intuición, el conocimiento, la fuerza y la sabiduría de Lord Shiva.
Hoy día se usa como símbolo de que la mujer es casada o comprometida, o simplemente como un adorno. Puede tener muchas formas y colores en dependencia de la imaginación de quien lo lleva, puede ser del color del sari o del vestido, en forma de lágrima, de diamante o de círculo.
Turbantes
Es muy común ver entre la muchedumbre algunos hombres que usan barba y un gran turbante. Quienes así se visten son los Sikhs, que es una de las religiones de la India, que profesa aproximadamente el 4 % de la población. Aun siendo una minoría estas personas tienen un gran impacto en la vida cultural de la India.
Mosaico de una cultura milenaria
La cultura india que destaca por su singularidad y colorido, atesora siglos de tradiciones y costumbres populares en pos de la paz y el respeto a la naturaleza
Entre las culturas orientales más reconocidas en todo el mundo, por su singularidad y colorido, destaca la India. Hindúes, musulmanes, sijs, budistas, cristianos… casi 1 200 millo¬nes de personas de todos los credos y filosofías que coexisten al sur de Asia.
India, considerada en la actualidad entre las naciones emergentes más influyentes y una de las economías más dinámicas a nivel internacional, atesora siglos de tradiciones y costumbres populares en pos de la paz y el respeto a la naturaleza. No obstante, resulta insuficiente —y en ocasiones prejuiciado— el co¬nocimiento que sobre la pluralidad de estas expresiones se tiene en este lado del mundo.
Para que el lector tenga la oportunidad de acercarse un poco más a la cultura de este país amigo, invitado de honor de la próxima Feria Internacional del Libro de La Habana, Granma recuerda algunas de sus fiestas más populares.
Festival de Bikaner
El Festival de Bikaner se celebra cada mes de enero en Rajastán (noroeste) y tiene al camello como estrella indiscutible. Este animal, cuidadosamente adornado para la ocasión, participa en carreras y espectáculos mu¬sicales y de danza. La fiesta también se aprovecha para la compra y venta de animales de granja.
Día de la República
Cada 26 de enero se celebra el Día de la República, coincidiendo con la fecha en la que entró en vigor la Constitución india (1950). Entre los actos conmemorativos, destaca el desfile militar que tiene lugar en la capital, Nueva Delhi, y que discurre entre Raisina Hill (situada cerca del palacio presidencial) y el Fuerte Rojo.
Festival de Beneshwar
Hacia mediados de febrero, los estados de Madhya Pradesh, Rajastán y Gujarat (centro-noroeste) celebran el Festival de Beneshwar, en honor al dios Shiva, uno de los más adorados en esta nación multirreligiosa. Además de las tradicionales ofrendas a esta deidad, durante cuatro días se realizan espectáculos musicales, folklóricos y de magia.
Holi
El Festival de los Colores o Holi sirve para despedir el invierno y dar la bienvenida a la primavera. Es una costumbre arraigada en la mitad septentrional de la India, y muy especialmente en la ciudad de Mathura (Uttar Pra¬desh, norte). En la víspera del Holi, las familias se reúnen en torno a una hoguera y se preparan para la jornada festiva. A lo largo de la misma los organizadores, desde una camioneta, arrojan polvos de colores estridentes y agua sobre los transeúntes. El Holi atrae a turistas de todo el mundo.
Gangur
Típico del Estado de Rajastán, el Festival Gangur rinde culto a las divinidades hindúes Shiva y Parvathi, protectoras del matrimonio. Se inicia al día siguiente del Holi y tiene una duración aproximada de dos semanas. Uno de sus platos fuertes es un acto ritual consistente en la siembra de semillas, símbolo de la fertilidad. Hacia el séptimo día de los festejos tiene lu¬gar una procesión secundada por muchachas solteras, en la que participan diversos ca¬rruajes decorados y animales.
Buddha Purnima
El Buddha Purnima o Buddha Jayanti se realiza en el mes de Vaishakha del calendario hindú (entre abril y mayo), y conmemora el nacimiento del príncipe Siddhartha Gautama, iniciador de la religión budista. El escenario de esta celebración es la ciudad de Bodh Gaya, a 96 kilómetros de Patna, en el estado de Bihar (este). Hasta allí llegan miles de peregrinos para participar en rezos colectivos y multitudinarias procesiones presididas por una estatua de Buda.
Naga Panchami
La festividad Naga Panchami, dedicada al dios Ananta (la cobra, una de las encarnaciones de Vishnú) se celebra en buena parte del país durante el Shraavana, décimo mes del calendario hindú (entre julio y agosto). Los devotos realizan ofrendas y dedican horas de rezos en su honor.
Teej
El Festival de Teej tiene lugar entre los meses de julio y agosto (en función del calendario lunar) y se celebra fundamentalmente al norte del país, en la región de Punjab, los estados de Haryana y Rajastán y algunas áreas de Uttar Pradesh y Bihar. Está dedicado a la unión de la diosa Parvathi con Shiva, por lo que las que participan son las mujeres. Mediante di¬versas procesiones religiosas y espectáculos de danza, las féminas rinden homenaje a la lon¬gevidad y al bienestar del marido y los hijos.
Día de la Independencia
El Día de la Independencia de la India se celebra el 15 de agosto y sirve para recordar que en esa misma fecha, en 1947, el pueblo indio se declaró independiente de Gran Bretaña al grito de Jai Hind (‘Victoria para la India’).
Ganesh Chaturthi
Durante el mes de Bhaadrapada (entre agosto y septiembre), el estado de Maha¬ra¬shtra conmemora el nacimiento del dios Ghanesa, la deidad con cabeza de elefante surgida de la unión de Shiva y de Parvathi. El festival se prolonga durante unos diez días, durante los cuales resulta obligado degustar el tradicional modak, un dulce realizado con arroz, trigo y coco. En marzo, la ciudad de Jaipur (Rajastán, noroeste) también acoge un festival en el que grandes protagonistas son los paquidermos, que engalanados con cintas y joyas de colores llamativos, protagonizan desfiles, carreras y torneos de polo. Los elefantes son animales sagrados en este país.
Aniversario del nacimiento de Gandhi
Cada 2 de octubre, el país rinde homenaje al principal artífice de la independencia de la India, el líder pacifista Mahatma Gandhi, mediante oficios religiosos y ofrendas florales en su tumba, en Nueva Delhi. En reconocimiento a su figura, la ONU declaró esta jornada como el Día Internacional de la No Vio¬lencia.
Dwali
La fiesta de las Luces o Dwali, la más importante del país, se celebra en todo el territorio indio el decimoquinto día de la quincena oscura del mes de karttika (entre octubre y noviembre). En ella se rinde culto a las diosas Lakshmí (amigo del dios Visnú y protectora de la fortuna) y Kali, así como al rey Bali. Durante el Dwali, las calles de las ciudades se llenan de luces y acogen espectaculares demostraciones pirotécnicas. Es el festival que celebra la alegría y el brillo en la vida de una persona y el logro de la felicidad en lugar de la ignorancia y la difusión del amor en medio del odio y la violencia.
Biografía de Rabindranath Tagore (1861 - 1941)

Poeta y filósofo indio:
“Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas”
Nació el 6 de mayo de 1861 en Calcuta (India) en el seno de una familia de brahmanes rica e instruida, Tagore fue el menor de catorce hermanos.
Con 17 años publicó su primer libro de poemas. Pasó algún tiempo en Inglaterra (1878) donde cursó estudios de Derecho. Regresó a su país y no tardó mucho en convertirse en el autor más importante y famoso de la época colonial.
En 1883, se casó con una niña de diez años, con la que tuvo cinco hijos, varios de los cuales murieron pronto; ella falleció en 1902. Tagore no se volvió a casar. Escribió en lengua bengalí. Su obra, muy imaginativa y profundamente religiosa, está impregnada por su amor a la naturaleza y a su tierra. Autor de poesía, cuentos, novelas y obras de teatro, además de componer centenares de canciones populares. En 1929 se inició en la pintura.
Regresó a la India para hacerse cargo de la hacienda familiar y se sintió indignado por la extrema pobreza en la que vivían los campesinos en su país. Pensaba que sólo a través de la educación podían erigirse como fuerza de cambio las clases populares. Para Tagore, el sistema educativo colonial británico resultaba insuficiente porque estaba dirigido fundamentalmente a crear administrativos del gobierno y de las empresas inglesas. Para luchar contra esta situación, en 1901 el centro de meditación de Santiniketan fundado por su padre en la hacienda familiar se constituyó en escuela. Durante este tiempo compaginó la escritura de sus poemas con los proyectos educativos y de revitalización de aldeas a través de cooperativas.
Devoto de la paz, denunció el nacionalismo en cualquier país, en cuya manifestación detectó uno de los peores males de su tiempo, opuesto al universalismo al que aspiraba. Intentó inspirar a los seres humanos un sentimiento de que había muchas cosas que los unían. Al igual que Gandhi, se opuso al determinismo de las castas; pero, a diferencia del gran líder hindú, estuvo lejos de profesar desdén por la cultura occidental. Internacionalista decidido y educador, en 1901 fundó en su propiedad bengalí la escuela Santiniketan, para la enseñanza de una mezcla de filosofías orientales y occidentales, que en 1921 se convertiría en la Universidad Internacional Visva-Bharati. Muchas opiniones de Tagore sobre nacionalismo, educación y diálogo entre culturas tienen aún validez intelectual, y algunas de sus ideas han atraído e influido a pensadores contemporáneos tanto en India como en otros países.
Tagore renovó la poesía y la prosa bengalíes, tanto La casa y el mundo como Gora, una juventud en la India son una buena muestra de su obra. Su tarea creativa fue incesante, y en 1912 despertó en Europa el interés por sus obras, especialmente en William Butler Yeats, que colaboró en la traducción de Gitanjali, cuya primera edición inglesa lleva un elogioso prólogo del gran lírico irlandés. Otro de sus admiradores fue Ezra Pound, aunque después llegó a detestarlo. Su influencia también es clara en el primer Neruda. En 1913, le otorgaron el Premio Nobel de Literatura y dos años después el rey Jorge V le nombró caballero, título al que renunció tras la matanza de Amritsar en 1919, cuando las tropas británicas mataron a 400 manifestantes indios.
En su ingente obra destacan los poemas y las narraciones cortas. En su poesía, trató de conjugar la tradicional espiritualidad de la India con el humanismo de occidente. Su prosa, sencilla y clara, transmite con profundidad los valores que el autor pretendió universalizar. El profundo amor por la naturaleza queda reflejado en toda su obra.
Sus textos fueron traducidos a otros idiomas por destacadas personalidades literarias: al español por Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez, al francés por André Gide y al ruso por Boris Pasternak.
Con la fama internacional del poeta, la escuela Santiniketan se convirtió en 1918 en Visva Bharati “Universidad del mundo”, centro desde el que se inculcó la idea de un nuevo humanismo, basado en la paz y la armonía con la naturaleza. Desde su puesto destacado de intelectual, defendió la independencia de su país desde la no violencia. Murió en Santiniketan el 7 de agosto de 1941.
Principales Obras
- Carta de un viajero en Europa (1881)
- Sandhya Sangeet (Canciones del atardecer - 1882)
- Nirjharer Swapna Bhanga (El despertar de la fuente – 1882)
- Chitra
- Gitanjali ( Ofrecimiento de canciones - 1912)
- El Jardinero (1913)
- Luna Creciente (1913)
- Sadhana (1913)
Una aventura llamada Tagore
La obra del gran Rabindranath Tagore constituye más que poesía y pensamiento, la esencia milenaria de la cultura india
Madeleine Sautié
Uno de mis más queridos libros no me pertenece “legalmente”. Un viejo amigo, sabiendo de mis amoríos líricos con Rabindranath Tagore, quiso que yo le guardara por tiempo indefinido —aunque sin renunciar a su posesión— un ejemplar casi deshecho de la Ofrenda lírica, donde duermen los versos del poeta hindú.
No podría olvidar nunca que antes de que me fascinara con estas páginas otros corrieron la misma suerte, no solo por tratarse de un título que dio fama universal a su autor, sino por las sabias palabras que a modo de dedicatoria alguien dirigió un día a mi amigo: “Cuando acabes de leerlo sentirás dentro de ti esa milenaria maravilla que es la cultura india y el glorioso placer de haber tocado algo incognoscible. Tagore es una aventura que deberíamos correr de vez en cuando”.
Yo, que por rebozo las he leído, no pierdo oportunidad de emprender el suceso y acatando el convite, abro con frecuencia el libro, y transito por un hombre cuya piel es su país. De esas certezas da fe su obra toda, desplegada no solo como poeta, aunque entre sus multifacéticas revelaciones se autodenominara esencialmente como tal.
Nacido en Calcuta —el 6 de mayo 1861 y fallecido el 8 de agosto de 1941— Tagore, merecedor en 1913 del Premio Nobel de Literatura, fue de esos seres que brillaron por igual en escenarios tan disímiles como el magisterio, la traducción, el periodismo, la pintura, la música, la investigación, y dentro de la literatura dejó unos 1 000 poemas, cerca de dos docenas de obras de teatro, ocho novelas, ocho volúmenes de noveletas y cuentos, varios libros de crónicas de viaje y miles de pinturas y dibujos. Entre las musas que inspiraron tan monumental creación literaria cuentan el contacto directo con la naturaleza, la literatura antigua de su patria, las canciones folclóricas y místicas, y los autores clásicos de la lengua bengalí cuya gramática escribió.
Al genio de Tagore, quien también fue compositor, debe la India la historia de la música hindú; pro¬fundas investigaciones sobre la literatura sánscrita, y la fundación en 1901 de la escuela de Shan¬tiniketan —de corte vanguardista, en tanto su cercanía a las vanguardias de entonces— que se convertiría más tarde en una universidad internacional.
Aunque no se consideró un luchador social —“Yo soy poeta y no puedo transformarme en un combatiente”—, Tagore fue de esos hombres que aun sin proponérselo consiguen convertirse en símbolos vivientes. Una postura contestataria al régimen colonial que imponía Inglaterra a su país lo condujo a pronunciar conferencias sobre la triste realidad política imperante y criticar en ellas las mez¬quindades de la civilización burguesa, a dirigirse a los jóvenes, escribir poemas y cantos patrióticos. Sin quererlo tocaba la conciencia y el corazón de su pueblo haciendo uso de un “instrumento” oral tan poderoso como las armas de hierro.
Tal vez no lo supo entonces como tampoco que una de sus composiciones líricas sería más tarde, ya con su tierra independiente, el Himno Na¬cional de la India. Mucho menos pudo imaginar que fuera reconocido en la posteridad junto a Gandhi como gestor de la independencia de su Patria.
De Tagore se ha dicho con razón que siendo un octogenario asombraba por la juventud de su corazón. Y esa verdad es una de las principales di¬visas que ganamos al acercarnos a su poesía. Las emociones que nos desordena el poeta cuando tocamos fondo en sus versos tienen que ver con esas esencias universales que perduran para todos los tiempos.
La sublimidad del amor y la necesidad de resguardarlo a toda costa; la inocencia de los niños protegida por el regazo de sus padres, la familia como quid de todas las fortalezas, la limpieza de los nobles sentimientos; la sordidez de las bajezas humanas… están ahí, en la obra del poeta sa¬bio, aso¬madas para que las advirtamos en nuestros días, para aprender de sus bondades y alertarnos de los peligros.
A pocos días de iniciarse la Feria Internacional del Libro en su edición 24, dedicada justamente a la India como país invitado de honor, Tagore debe aparecer en alguna de sus más certeras apariencias. Puede llegarnos en forma de libro o en otras manifestaciones de esa cultura que tanto amó y es él mismo. Los que sabemos de esos goces del espíritu tenemos entrada segura para emprender esa aventura llamada Tagore, de esas que deberíamos correr de vez en cuando.