ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El artista de la plástica Neils Reyes ilustró el Atlas. 

Cuando quiera hablarse del compromiso de este país con su infancia y adolescencia, habrá que, definitivamente, —luego de que fuese presentado este viernes en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, en el marco de la XXVII Feria Internacional del Libro—hablar del Atlas de la Infancia y la Adolescencia en Cuba; un volumen que los expertos califican ya como un paradigma para muchos países en términos de disponibilidad de datos sobre la situación de estos grupos etarios.

El texto, un análisis a partir del Censo de Población y Viviendas 2012 que devino la principal fuente de información para su elaboración, ofrece una visión territorial, hasta el nivel de municipio, de factores que inciden en el bienestar de la niñez y la realización de sus derechos, mediante un análisis multidimensional. Los datos censales tenidos en cuenta conservan toda vigencia, y su procesamiento ha estado sometido a un esmerado trabajo profesional, de alta competencia científica y con una rigurosa actualización teórico-metodológica, trascendió en el lanzamiento.

Las niñas, niños y adolescentes, están entre los más vulnerables, junto a las mujeres y los ancianos. Son los más afectados por los cambios en las dinámicas económicas, culturales, sociales y familiares. Contar con un documento que sistematice un volumen de información extraordinario al respecto, no solo representa una fortaleza en los esfuerzos del país para continuar garantizando la equidad y la igualdad de oportunidades para todas y todos; sino que es una importante herramienta para monitorear y hacer cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible y otros compromisos internacionales de Cuba.

Para Arelys Santana, presidenta de la comisión de atención a la niñez, la juventud e igualdad de derechos de la mujer del parlamento cubano y segunda secretaria de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), estamos ante un hecho cultural de alta connotación y un material de inestimable valor. «Hoy, en un mundo que se inclina al peligro de la guerra, donde se afecta en mayor medida a las niñas y los niños, contrasta la preocupación cubana por derribar las brechas y aportar las mejores soluciones», dijo.

«Tengo la oportunidad de presentar un texto que enorgullecería a cualquier país. Este atlas es resultado del esfuerzo y dedicación de un excelente equipo de profesores, investigadores y colaboradores, coordinado por la Doctora Luisa Íñiguez, académica de extensa trayectoria y de gran sensibilidad, que supieron evaluar, analizar y expresar de manera accesible y hermosa un enorme volumen de información».

En palabras del rector de la Universidad de La Habana, Doctor Gustavo Cobreiro Suárez, la publicación de este libro es ejemplar en los terrenos de la ciencia cubana, en las alianzas para la investigación, y su visibilidad entre la Universidad y otros organismos como la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) y la Oficina de la Unicef en Cuba.

«La culminación de este Atlas, con diversas estructuras de la UH y Unicef, culmina una etapa de trabajo comenzada en el año 2015 en donde la informática, la demografía y la geografía, se han ido uniendo para procesar, primero, una gigantesca base de datos censal, que en su totalidad contiene casi 15 millones de artículos filtrados y validados para la población de 0 a 17 años del país, sus provincias y municipios por edades y zonas urbanas y rurales», expresó al respecto Juana María Pantoja, directora general de la ONEI

La especialista, recordó que el censo es la investigación estadística fundamental que realiza un país y lamás importante en los ámbitos demográficos, sociales y económicos referidos a la población y viviendas donde estas residen. «Un censo en su vigencia de una década, solo es sustituido por otro censo».

De ahí que, dijo, los datos tienen total vigencia para la toma de decisiones de organismos gubernamentales, así como por territorios, centros académicos, de investigación, los medios, y otros múltiples actores que se nutren de sus heterogeneidades.

De acuerdo con Laura Domínguez, profesora titular de la facultad de psicología de la Universidad de La Habana, «el conocimiento de las peculiaridades que se presentan en este libro resultan esenciales para entender y aportar al estudio de esta etapa vital del ciclo del desarrollo humano, tanto desde la psicología como desde la perspectiva de otras ciencias sociales».

Señaló entre los valores del texto su originalidad, en tanto «es la primera vez que en Cuba se acomete una empresa de esta naturaleza», y el hecho de que constituye, a su juicio, una fotografía en la que se retrata desde diferentes perspectivas conceptos de análisis como son el sexo, color de la piel, condiciones, lugares de residencia, discapacidades…

«El Atlas nos indica que no existe una infancia o una adolescencia en Cuba idéntica a lo largo de la isla en sus características sociodemográficas, en sus condiciones materiales devida y educación desde las familias, sino que sobresalen constantes especificidades», precisa la psicóloga, quien considera como esencial la cultura cartográfica en los profesionales y la población en general que puede aportar, además, el material.

«Es una obra de pasión y espíritu radicalmente revolucionario, porque de ella se derivan la necesidad de comprender la heterogeneidad, a contar con ella, a incluirla en todas las políticas y aguzar la mira sobre el mapa. Se persigue que se convierta en un libro de consulta, trabajo y formación, una utopía realizable, se aspira a que sea útil en el monitoreo de las poblaciones y sus territorios ante nuevos procesos y sus efectos concretos en la vida de los niños y adolescentes cubanos», mencionó.

«Los datos aquí presentados revelan dinámicas de la sociedad; su riqueza y diversidad, sus oportunidades y desafíos. Constituyen la base para elaborar una hoja de ruta que facilite implementar programas donde más se necesite para cumplir con el enfoque de equidad propuesto y el compromiso que comparten UNICEF y el gobierno cubano desde la plataforma de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: no dejar a nadie atrás», apuntó por su parte María Machicado Terán, representante de Unicef en Cuba.

«Hemos podido evidenciar importantes logros en materia de infancia, como la reducción de la mortalidad infantil y la universalización dela educación primaria con el cierre de brechas de género, por mencionar los más ampliamente conocidos. Sin embargo, en la medida en que las sociedades evolucionan, se complejizan;las características delas familias y los hogares se transforman, y surge nuevas evidencias científicas que nos permiten abordar de nuevas maneras los problemas antiguos y los emergentes».

«Para eso, desde UNICEF partimos de la importancia de los datos, porque para nosotros contar es la premisa para cumplir con cada niño y cada niña. Y con esa información podremos cumplircon la infancia, lo cual se logra a través de la toma de decisiones informada».

Como se señala en el Estado Mundial de la Infancia presentado por UNICEF el año 2014, la información en sí misma no cambia la situación de la infancia. La información y la disponibilidad de los datos, sin embargo, hacen el cambio posible. «Ser contados hace que los niños y niñas sean visibles, y este acto de reconocimiento hace posible abordar sus necesidades y avanzar en sus derechos», referenció.

Respecto al Atlas…, Machicado Terán subrayó que por su enfoque espacial de análisis de los datos censales y la focalización geográfica en indicadores de infancia, en él se descubren diferenciales territoriales que pasan inadvertidos a otras formas de recolección de datos.

«Contiene una amplia evidencia de la heterogeneidad entre los 168 municipios del país, referida a cuatro dimensiones de análisis; características sociodemográficas de la población cubana menor de 18 años; características de los hogares, la familia y la convivencia; características de las madres y los padres; y características de sus viviendas. Es un estudio sin precedentes en el país y sin igual en la región. Su construcción ha sido una experiencia conjunta de generación de información especializada en la población menor de 18 años».

«Sentí varias veces que esa apuesta era mayor», confesó la profesora titular y destacada investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO)de la Universidad de la Habana, doctoraLuisa Íñiguez.

Pero para la coordinadora del Atlas…, la convicción de que era un libro necesario y podía ser útil a nuestro país crecía y «nos movía una y otra vez a continuar».

Se trataba de lograr «espacial visión territorial que permite descubrir marcas diferenciales, las cuales probablemente pasarían inadvertidas con la utilización de otros métodos».

«La infancia y adolescencia son construcciones sociales que varían en espacio y tiempo. Una de las contribuciones que hoy exigen los estudios sociales a la geografía es demostrar que el lugar importa, casi nunca es inocente, y en ese sentido vale constatar diferencias de conducta, comportamiento, condiciones de vida. Tampoco es inocente en la magnitud con que se infiltran u obstruyen las políticas sociales concebidas. Por tanto, el dónde, merece especial atención», señaló la autora del volumen donde participaron otros investigadores como Edgar Figueroa y Janet Rojas.

«Interesaba conocer como se distribuían los niños y adolescentes en el interior del país por zonas urbanas y rurales, montañosas, y llanas según categorías de asentamientos (ciudades pueblos, poblados, caseríos y dispersos), cómo se diferenciaban por color de la piel o por la condición de nativos en sus lugares de residencia, cómo se comportaba la situación de las discapacidades», cuenta Íñiguez.

«De estos primeros contenidos pasamos a ideas más complejas, como la de aproximarnos a la diferenciación territorial de los hogares, a sus tipos; la convivencia con sus padres y las características de estos, el estado civil y conyugal, el nivel de escolaridad, la actividad a la que se dedicaban, las ocupaciones laborales y la tenencia del empleo. Por último se valoró la posibilidad de articular la base de datos de población con la de viviendas e incluir características de aquellas donde residían niños y adolescentes como sus materiales de construcción, el modo y las fuentes de acceso al agua y al alumbrado, entre otros indicadores».

Y ahí está el resultado, un libro hermoso donde mucho aportan las obras del artista plástico, Neils Reyes, quien las regaló para la ilustración del atlas, pero sobre todo, un libro que está hecho a la medida de (re)conocer la realidad de nuestras niñas y niños.

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Alexandra Valkenburg dijo:

1

10 de febrero de 2018

13:30:00


Parece un atlas muy interesante. Pueden compartir algunas de las conclusiones mas substantanivos del estudio? Que significa por ejemplo que hay mas adolescentes en la edad 12-17 que en la edad 0-6, o que hay 1.9 million de madres con 2.3 million de hijos para la demografia futuro del pais?