ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Las líneas del instrumento que provienen de la música de concierto y del acervo popular se entrecruzaron felizmente en el concierto sinfónico dedicado el domingo a la 27 Feria del Libro.

Todas las piezas ejecutadas fueron compuestas por César López, reconocido saxofonista que integró en su momento Irakere y desde hace 20 años lidera la banda Habana Ensemble.

Quien haya seguido su trayectoria debe saber que su estela creadora desborda las fronteras del jazz latino, territorio en el que ejerce un indiscutible ministerio, para instalarse, con acento propio, en un espacio de mayor amplitud, con obras sinfónicas y de cámara.

También conocerá que la práctica del saxofón en la Isla se enriqueció notablemente en los años 80, cuando un joven músico, inicialmente formado en la Escuela Nacional de Arte, regresó de Francia, donde bajo la guía del maestro Daniel Deffayet pulió su talento y creó la cátedra del instrumento en el Instituto Superior de Arte.

Ese músico, Miguel Villafruela, colocó al más alto nivel el perfil académico del saxofón en Cuba y se convirtió en uno de sus más sobresalientes ejecutantes. Radicado en Chile, desde donde ha desarrollado una formidable carrera profesional y docente, Villafruela fue invitado por César para compartir una jornada memorable con la Orquesta Sinfónica Nacional.

Asistimos a dos estrenos mundiales de obras de César. Elegía a Daichonin, para orquesta, pareciera responder a los códigos del poema sinfónico: música programática en este caso encaminada a describir las tribulaciones del monje japonés del siglo XIII, Nichiren Daichonin, fundador de la rama conocida como budismo nichiren, y cuyo legado hoy se sostiene por su plataforma de elevados valores éticos sociales.

Pero salvo el segundo movimiento, de corte elegíaco y resonancias esotéricas, el resto de la obra ofrece un manejo sorprendente e ingenioso de temas que se desarrollan a partir de la fijeza de sendos patrones rítmicos, de modo que la intención narrativa cede su lugar a la mejor música en estado puro.

Concierto cubano, para dos saxofones y orquesta, recién salida del horno de la creación, apuesta por una desenfadada pero rigurosa recreación de  tres géneros tutelares de la música cubana –cha cha chá, bolero y son–, que implican una actualización de la estética nacionalista, y a la vez por el virtuosismo de los intérpretes, que en el caso de Villafruela y César va mucho más allá del derroche técnico para dictar cátedra en expresión, dicción y sabor.

Villafruela interpretó, además, Concertino primo, dedicado a él por César, obra de aparente ligereza pero de muy sólida arquitectura. Ambos solistas se unieron luego para la entrega de La protesta, partitura  destacable por su intensa plasticidad discursiva.

Ante el fervor del público, Villafruela y César regalaron fuera de programa una versión a dúo de Los tres golpes, de Ignacio Cervantes. Colofón de cubanía para un concierto que clasifica entre lo más sobresaliente de la temporada.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.