| 27
de septiembre de 2002
Viaje a las
raíces cubanas
Fidel acompañó
a los empresarios norteamericanos en la Gala artística
presentada anoche en el teatro Karl Marx
Orlando Oramas
León / Fotos: AHMED VELÁZQUEZ
Los
norteamericanos, de seguro, se quedaron con las ganas de ver
en el escenario de la última edición de los Grammy a Chucho
Valdés. Pero los cientos de empresarios y representantes
norteamericanos que asisten a la Exposición de Alimentos y
Productos Agrícolas de Estados Unidos, aquí en La Habana,
tuvieron la oportunidad de disfrutar de su virtuosismo.
Y es que la
cultura también sufre lo suyo en el aislamiento que comenzó
a romperse en el comercio. La Gala artística que anoche se
les ofreció a los visitantes, a la que asistió el Comandante
en Jefe Fidel Castro, no solo deleitó a los de casa.
"Extraordinario", le escuché comentar a alguien a
quien había visto en la mañana en PABEXPO, atendiendo el
stand de su firma.
En un Karl Marx
abarrotado, el espectáculo resultó todo un viaje a nuestras
raíces, en el que también estuvo la música norteamericana.
Así, Chucho interpretó a George Gershwin, pero también a
Pablo Milanés.
El telón del
teatro se abrió para dar paso a La Colmenita, cuya actuación
fue muy seguida por dos hermanitos que integran la delegación
estadounidense, y que acompañaron a Fidel durante su
recorrido de ayer por el recinto ferial.
El Ballet de
Lizt Alfonso, Danza Contemporánea de Cuba y la Escuela
Nacional de Danza unieron en escena a las dos vertientes
principales de las que se nutrió nuestra nación: España y
África.
No podía faltar
la zarzuela, y del género Cecilia Valdés, en las voces del
Teatro Lírico Nacional, para luego dar paso al Conjunto Artístico
Maraguán, un grupo de jóvenes universitarios camagüeyanos
que recrearon los bailes y cantos del campesino cubano.
Jorge Luis Prats
arrancó aplausos también interpretando a Gershwin, no sin
antes hacer resonar en el auditorio las notas inconfundibles
de Lecuona.
Con Alicia en el
público, el Ballet Nacional de Cuba impuso la impronta de su
prestigio con un fragmento de El Lago de los Cisnes, mientras
Vocalité, Entrevoces y el Coro Nacional de Cuba, incluido el
infantil, dejaban sobradas pruebas de la altura del arte coral
en la mayor de las Antillas
Del Oriente de
la Isla el Ballet Folclórico Cutumba y el Grupo Vocal
Desandann, hicieron recordar la fibra haitiana que se ha
imbricado en nuestro mosaico cultural, y el Conjunto Folclórico
Nacional recreaba Rumbas y comparsas, de Rodolfo Reyes.
Los Muñequitos
de Matanzas son codiciados en escenarios estadounidenses y
tuvieron lo suyo en la Gala, a la que asistieron dirigentes
del Estado, del Gobierno, las organizaciones de masas y
destacados representantes de nuestra cultura.
Omara, a
capella, interpretó el Drume negrita y, sin respiro, La era
está pariendo un corazón, para entonces presentar al
Buenavista Social Club, con Ibrahim Ferrer, vital en voz y
prestancia, con los metales y las tumbas sonando a todo tren
en el acompañamiento de El cuarto de Tula.
Compay Segundo
se llevó las palmas con su bienvenida a los visitantes, y se
repitieron con los acordes del armónico que dan inicio al
Chan Chan y han recorrido el mundo.
Y como para ser
bien cubano todo el muestrario, del escenario y los pasillos
se adueñó el carnaval, con los Guaracheros de Regla
alentados por los Tambores de Bejucal.
Como se dijera
en la mañana durante la inauguración de la exposición,
eventos como estos acercan a dos pueblos que se reconocen
también en la cultura, con el mismo deleite con el que se
puede leer a Carpentier o a Mark Twain, y escuchar a Omara o a
Nat King Cole.
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