Gobierno boliviano y policías amotinados
insistirán en el diálogo
LA PAZ, 26 de junio
(PL).— El gobierno boliviano y los
policías amotinados insistirán en el
diálogo hoy con la intención de buscar
una solución al conflicto que vive el
país desde hace cinco días, luego de
interrumpir las conversaciones en la
madrugada.
Las partes retomaron las
negociaciones en la noche anterior, pero
en la madrugada volvieron a aplazarlas
por falta de un acuerdo, y mientras los
agentes del orden amotinados mantienen
el control de la Plaza Murillo, donde se
encuentran el Palacio de Gobierno, la
Asamblea Legislativa y la Cancillería.
Desde las 10.00 hora local,
representantes del Gobierno y los
agentes sediciosos intentarán buscar un
pacto definitivo, luego de que los
segundos no reconocieran el primer
pacto, firmado en la madrugada del
domingo, tras casi 70 horas de
negociaciones ininterrumpidas.
Según declaraciones del viceministro de
Régimen Interior, Jorge Pérez, a través
del canal Bolivia TV, "se avanzó en los
puntos... esperamos la reflexión y que
en el transcurso de hoy se resuelva este
conflicto para que vuelva la
tranquilidad".
Al mismo tiempo, la presidenta de la
Asamblea Permanente de Derechos Humanos
de La Paz, Teresa Zubieta, expresó su
satisfacción por el avance en las
conversaciones y afirmó que al inicio se
revisó el acuerdo anterior suscrito.
Según Zubieta, "el tema más delicado es
el salarial y tenemos confianza de que
cuando se reanude el diálogo, a las 10
de la mañana, sea resuelto".
El amotinamiento policial se inició al
mediodía del pasado jueves, cuando un
grupo de 30 agentes de baja graduación
encapuchados y unas 10 esposas tomaron
por asalto la Unidad Táctica de
Operaciones Policiales, aledaña a la
Plaza Murillo, en esta capital.
Los insubordinados reclamaron nivelación
salarial con las Fuerzas Armadas,
jubilación con el último sueldo y la
abrogación de la Ley 101 de Régimen
Disciplinario.
Desde ese momento, sin embargo, los
protagonistas de la revuelta causaron
serios estragos en cuarteles y
dependencias del Ministerio de Gobierno.
En la madrugada del
pasado domingo, luego de más de 70 horas
de diálogo, las partes llegaron a un
acuerdo, el cual no fue reconocido por
amotinados en diferentes departamentos
del país.
La víspera, la situación empeoró y los
policías tomaron la histórica Plaza
Murillo, donde están ubicadas las
principales dependencias del Gobierno,
además de marchar frente a varios
ministerios en actitud amenazante.
BOLIVIANOS MARCHARÁN EN
RECHAZO A INTENTO DE GOLPE DE ESTADO
Organizaciones sociales
bolivianas preparan una marcha hacia la
capital del país en defensa del proceso
de cambio y en rechazo al intento de
golpe de Estado contra el Gobierno del
presidente Evo Morales.
La secretaria ejecutiva de la
Confederación Nacional de Mujeres
Campesinas Indígenas Originarias de
Bolivia "Bartolina Sisa", Julia Ramos,
anunció a una red de emisoras radiales y
televisivas que desde Caracollo,
población intermedia entre Oruro y La
Paz, se organiza esta caminata en pro de
la democracia en el país.
La líder femenina alertó de los intentos
de romper el orden constituido
legalmente con un golpe de Estado, como
sucedió en Paraguay con la destitución
del presidente Fernando Lugo, en un
juicio político impulsado por la
derecha.
Por su parte, la presidenta de la
Coordinadora Departamental para el
Cambio en Cochabamba, Leonilda Zurita,
afirmó que defenderán el proceso
democrático ante los actos
desestabilizadores de grupos de derecha
infiltrados en el movimiento policial.
Asimismo, Roberto Coraite, líder de la
Confederación Sindical Única de
Trabajadores Campesinos de Bolivia,
ratificó que su agrupación, al igual que
otras organizaciones sociales,
defenderán al gobierno de Evo Morales de
cualquier atentado contra la democracia.
No obstante, el comandante general de la
Policía Boliviana, Víctor Maldonado,
aseguró la víspera a la televisión
estatal que ese cuerpo trabaja con plena
normalidad en todas sus unidades, tras
la solución del conflicto policial de
los últimos cuatro días.
El viceministro de
Régimen Interior, Jorge Pérez, reforzó
las declaraciones de Maldonado y señaló
que las actividades policiales son
normales y se garantiza el trabajo de la
banca y su seguridad, así como el
funcionamiento de bomberos,
radiopatrullas y la Fuerza Especial de
Lucha Contra el Crimen.
La situación se había tornado muy
compleja el domingo cuando grupos de
policías de La Paz y otros departamentos
rechazaron el acuerdo con el Gobierno,
que aumentó a dos mil 65 bolivianos
(unos 300 dólares) el salario mínimo y
duplicó la dotación de víveres de los
uniformados, entre otros beneficios.
La ministra de Comunicación, Amanda
Dávila, advirtió que la intransigencia y
la violencia configuraban un escenario
de golpe de Estado.
El presidente Morales advirtió desde la
localidad de Corocoro, donde promulgó la
creación de una empresa estatal minera,
sobre una conspiración para perpetrar un
golpe de Estado, tomando como escudo el
amotinamiento de los policías.
A su vez, el jefe de la bancada del
Movimiento Al Socialismo en la Cámara de
Diputados, Roberto Rojas, señaló la
presencia de políticos que deslegitiman
el movimiento policial de baja
graduación por un incremento salarial y
se aprovechan de sus demandas legítimas
para ganar protagonismo y poner en
peligro la democracia.