Chávez
en campaña
Félix
López
LA revolución
bolivariana tiene candidato a las
elecciones presidenciales del 7 de
octubre del 2012. Este .lunes,
acompañado de su pueblo, Hugo Chávez
Frías oficializa su inscripción ante el
Consejo Nacional Electoral. Y desde ese
instante, como ha anunciado el líder
venezolano, comienza una nueva Batalla
de Carabobo, esta vez contra la
oligarquía cipaya y pitiyanqui que ya
tiene inscrito a su candidato "majunche".
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Chávez va a la reelección
sin tener que hacer ni una
sola promesa. Le sobran
realizaciones. |
En Cuba muchos se
preguntarán por qué nombran así al
candidato de la oposición, Henrique
Capriles Radonsky. De moda en las
expresiones populares y en los debates
de las redes sociales, "majunche" es un
venezolanismo, que denota "calidad
inferior, deslucido, mediocre". Y este
vocablo encaja perfectamente en el
perfil ético-político-social del
contrincante de Chávez, sin dudas el
peor candidato que se podía buscar la
derecha venezolana.
Visto así, Chávez
comienza su campaña con una ventaja
lapidaria sobre Capriles. Es una
realidad avalada por todas las encuestas
y por el espíritu de victoria que
transmiten las fuerzas populares que lo
apoyan. Pero que nadie crea que la
contienda será fácil o exenta de duras
batallas: analistas políticos estiman
que solo en la precampaña electoral, el
"majunche" dispuso de unos mil millones
de dólares, fondos que provienen,
obviamente, de los que tienen sus ojos
puestos en la riqueza petrolera
venezolana.
LAS FORTALEZAS DE CHÁVEZ
La primera fortaleza de
Chávez —y su principal capital
político—, es mantener intacto un alto
apoyo popular, después de 13 años al
frente del proceso revolucionario. La
segunda es haber entrado en la historia
de Venezuela como el mandatario que le
devolvió a la gente la capacidad de
soñar y de crecer, que revivió los
sueños inconclusos de Bolívar y que
frenó de golpe la injerencia
imperialista en la vida económica y
política del estratégico país
sudamericano.
Chávez va a la
reelección sin tener que hacer ni una
sola promesa. Le sobran realizaciones:
recordemos que el 28 de octubre del 2005
Venezuela fue declarada por la UNESCO
como Territorio Libre de Analfabetismo.
Hoy es el segundo país latinoamericano y
quinto en el mundo con mayor matrícula
universitaria. Más de diez millones de
venezolanos, asisten diariamente a
clases en todos los niveles. Se han
construido más de 4 500 escuelas en diez
años y se crearon 15 instituciones de
educación superior.
En todo el país emerge
la impresionante inversión social: el
combate contra la pobreza extrema se
ubica hoy en 10,7 %. El acceso al agua
potable es del 96 %. Un millón 305 mil
pensionados se han incorporado al seguro
social. El desempleo ha bajado al 7,4 %.
Las misiones sociales (Mercal, PDVAL,
PAE, Barrio Adentro, Misión Vivienda,
Cultura, entre otras), siguen su
acelerado ritmo de atención y trabajo
para dignificar a los excluidos.
Utilizando una frase
popular, Chávez siempre responde a las
mezquinas campañas mediáticas
opositoras: "¡Quien tenga ojos que
vea!"... Pero la obra revolucionaria ha
sido tan amplia y abarcadora que ya los
ojos no alcanzan para mirar. Y hay que
apelar a la memoria, a los sentimientos,
para entender el porqué la gente común
dice en las calles y en los muros que
los oligarcas "no volverán".
...PERO QUIEREN VOLVER
Muchos meses antes de
que se hiciera oficial su candidatura,
Capriles Radonsky comenzó a repetir la
perorata del "Autobús del Progreso". Un
cuento vacío y populista, al estilo
"había una vez... un joven valiente que
llegó para salvar a su país". El camino
elegido para esa misión es el de la
llamada Tercera Vía (recordemos las
campañas de Anthony Blair, en Gran
Bretaña; Ricardo Lagos, en Chile; Oscar
Arias, en Costa Rica, y hasta William
Clinton, en Estados Unidos). De modo que
no es nada novedosa la propuesta del
"autobús".
No es casual que en la
llamada precampaña de Capriles Radonsky,
la banca privada organizara los eventos
Palabras para Venezuela, publicitando
"las virtudes de una tercera vía frente
al socialismo y el capitalismo". La
analista Eyli Navas ha calificado esta
estratagema como "el autobús del
regreso". La derecha quiere retornar al
poder a cualquier precio y utilizando
cualquier vía. Ahora, afirma Navas,
montada en lo que Carlos Marx denominó
como "reformismo burgués".
La Tercera Vía, en
opinión de Navas, está siendo utilizada
en la campaña de Capriles Radonsky para
encantar a las masas. Pero en realidad
persigue claros objetivos: recuperar la
neocolonia transnacionalizada, enterrar
el Bolivarianismo, poner punto final a
los procesos de integración en América
Latina, desmembrar las Fuerzas Armadas,
privatizar las riquezas públicas,
desmontar las Misiones Sociales, derogar
las leyes del Poder Popular y perseguir
y juzgar a los líderes revolucionarios,
eliminando cualquier posibilidad de
retoño de sus ideales.
Llámenla como le llamen,
la "Tercera Vía", el "Autobús del
Progreso" o la puesta cinematográfica de
Capriles Radonsky ("casa por casa"),
está condenada a sufrir la más rotunda
de las derrotas. Para Chávez y su Pueblo
no hay otra alternativa.