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U E S T R A A M E R I C A |
La Habana, 12 de Junio de 2012 |
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Bolivia,
el trabajo infantil y los
retos del gobierno
LA PAZ, 12 de junio
(PL).—El mundo celebrará hoy el Día
contra el Trabajo Infantil y en Bolivia
unos 850 mil niños y adolescentes
realizan labores que ponen en riesgo su
salud, a veces en condiciones extremas.
Un informe reciente del Ministerio de
Trabajo recuerda que el 87 por ciento de
los infantes y adolescentes con edades
entre cinco y 17 años ejerce algún tipo
de labor que pone en riesgo su
integridad física, su salud, e incluso
su dignidad y su integridad mental.
Aunque la legislación vigente reconoce
el trabajo a partir de los 14 años,
muchas de las faenas pueden profundizar
la desigualdad y causar daños a la
autoestima de los mozos, además de
generar problemas de adaptación social.
Ante esta situación, el Gobierno
prioriza la prevención y erradicación de
la explotación laboral infantil, pero
sobre todo del trabajo infantil
peligroso, según el referido informe.
Entre esas labores delicadas resalta la
minería, las zafras azucarera y de la
castaña, la pesca, la fabricación de
ladrillos y la venta de bebidas
alcohólicas, por citar solo algunas.
Sin embargo, también se puede ver a
pequeños en la recolección de basura y
en la limpieza de hospitales, mayormente
en las ciudades, donde además hacen de
limpiabotas y voceadores del transporte
público.
En zonas rurales trabajan, sobre todo,
como peones en la agricultura, criadores
de ganado y picapedreros, entre muchas
otras ocupaciones, más bien propias de
hombres fornidos y con experiencia.
Desde su llegada al
poder, el Gobierno de Evo Morales
realizó gestiones para ponerle coto al
trabajo infantil, pero no siempre
encontró apoyó de la sociedad y los
pequeños hasta marcharon por reivindicar
su derecho a enrolarse como obreros.
El informe del Ministerio del Trabajo
deja claro que las causas fundamentales
del referido mal son la pobreza, las
migraciones y la irresponsabilidad de
los padres, además del resquebrajamiento
de la familia.
En las ciudades, la pérdida de alguno de
los progenitores y las enfermedades o
accidentes de estos son las causas
fundamentales que arrastran a los niños
a trabajar, mientras en los campos
depende mucho del éxito de las cosechas.
Como promedio, los niños bolivianos
trabajan unas seis horas semanales, pero
en zonas rurales, donde laboran 452 mil,
el tiempo se duplica.
Lo peor de todo es que casi el 80 por
ciento de los menores vinculados al
trabajo no reciben ninguna remuneración
a cambio, aunque supuestamente, en las
ciudades, generan bienes por 300
bolivianos los varones y 195 las
hembras, cifras inferiores en áreas
rurales.
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