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Filtraciones de Wikileaks ponen al
descubierto intervención de EE.UU. en
golpe de Estado en Honduras
JEAN-GUY ALLARD
El golpe de
Estado en Honduras en el 2009 fue
"ilegal e inconstitucional", tuvo que
reconocer el embajador norteamericano en
Tegucigalpa, el cubano-americano Hugo
Llorens, un ex colaborador de Otto Reich,
cuyo papel en los acontecimientos queda
por esclarecer. Un análisis de Llorens
para el Departamento de Estado se
encuentra entre los documentos
estadounidenses filtrados el domingo por
WikiLeaks, sitio en Internet que se
dedica a filtrar información secreta.
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Hugo Llorens, embajador de
EE.UU. en Honduras, sabía
que era ilegal e
inconstitucional el
derrocamiento del presidente
Manuel Zelaya. |
El documento,
firmado por Llorens y enviado al
Departamento de Estado, también reconoce
que la carta de "renuncia" de Zelaya fue
una "fabricación", sin dar detalles de
las evidencias de que dispone. Confirma
el embajador norteamericano que "ninguno
de los argumentos mencionados" por los
golpistas para justificar el secuestro y
la expulsión del Presidente
constitucional Manuel Zelaya tiene
validez bajo la constitución hondureña,
mientras algunos son claramente falsos y
otros son "meras suposiciones".
Indica cómo los
recuentos del secuestro de Zelaya
realizados por los militares refieren
que nunca le fue presentada legalmente
una orden judicial, "que los soldados se
abrieron paso a tiros contra las
cerraduras y esencialmente secuestraron
al Presidente".
Llorens no hace
mención alguna a la complicidad de las
fuerzas militares norteamericanas
presentes en Honduras en la operación
realizada por el ejército salvadoreño
para sacar del país por vía aérea el
Jefe del Estado. La abogada e
investigadora estadounidense, Eva
Golinger, demostró en las semanas que
siguieron al golpe que la base militar
de Soto Cano, que Estados Unidos
mantiene en territorio hondureño, tuvo
un papel fundamental en el derrocamiento
del presidente Manuel Zelaya.
El documento es
uno de los cientos de miles de despachos
secretos del Departamento de Estado al
diario español El País, a The New
York Times, a The Guardian en
Gran Bretaña, al francés Le Monde
y a la revista alemana Der Spiegel,
publicaciones que no son conocidas por
ser críticas del gobierno
norteamericano.
En un párrafo
que parece tragicómico, Llorens señala
que "según la lógica del argumento 239",
evocado por los golpistas, "el propio
Micheletti debería ser forzado a dimitir
ya que como Presidente del Congreso
consideró una legislación para tener una
cuarta urna ("Cuarta Urna") en las
elecciones de noviembre del 2009 para
solicitar la aprobación de los votantes
acerca de una asamblea constituyente
para reescribir la constitución".
"Cualquier
miembro del Congreso que debatió la
propuesta también debería ser separado
de oficio, y el candidato presidencial
del Partido Nacional, Pepe Lobo, que
hizo suya la idea, debe ser inhabilitado
para ejercer cargos públicos por 10
años", añade.
LLORENS,
REICH, ROS-LEHTINEN Y COMPAÑIA
En su informe,
Llorens se refugia detrás de los
expertos legales hondureños que la
embajada consultó, con el fin de
entender los argumentos esgrimidos por
los partidarios del golpe y sus
opositores.
Lo cierto es que
muchos otros documentos, no
"confidenciales" como este, sino "Top
Secret", han sido intercambiados
entre Washington y su embajada en
Honduras durante los eventos del 2009.
Las relaciones
muy estrechas de Hugo Llorens con lobos
de la política exterior estadounidense,
explican sin dudas mucho mejor que su
informe "confidencial" el giro
pro-golpista que rápidamente tomó la
diplomacia de Obama y Hillary Clinton.
La congresista
ultraderechista cubano-americana Ileana
Ros-Lehtinen, que representa al Partido
Republicano en materia de política
extranjera, calificó este domingo en una
declaración de "irresponsable" la
filtración del portal WikiLeaks de
decenas de documentos sensibles del
Departamento de Estado.
La congresista
de Miami tiene por qué preocuparse: ella
corrió a apoyar al dictador Roberto
Micheletti poco después del golpe de
Estado, que llevó a la expulsión del
Presidente constitucional Manuel Zelaya.
"Estoy con el
presidente de Honduras, Roberto
Micheletti, porque él es el presidente
de este país", dijo la portavoz de la
extrema derecha norteamericana en el
Congreso, en una conferencia de prensa
al lado de Micheletti en la propia Casa
de Gobierno hondureña ocupada por la
dictadura.
Llorens sabía
con antelación del golpe de Estado. Lo
reveló días antes de su muerte el ex
ministro de la administración Zelaya,
Roland Valenzuela, en una entrevista
transmitida por una radio local de la
ciudad de San Pedro Sula.
Valenzuela
relata detalladamente como el día 10 de
junio del 2009, el entonces presidente
del Congreso Nacional, Roberto
Micheletti, convertido en dictador el 28
de ese mismo mes, envía el borrador del
decreto que destituiría a Zelaya.
Explica como una
contratista de la USAID, Jacqueline
Foglia Sandoval, fue señalada como "la
persona encargada de coordinar y operar
el golpe de Estado".
Unos días
después de estas declaraciones,
Valenzuela fue asesinado en un lugar
público por el "empresario" Carlos
Yacamán, quien fue arrestado el
miércoles 8 de septiembre en Miami —no
por el FBI sino por Inmigración—, donde
había encontrado refugio. A pesar de la
solicitud oficial de la fiscalía de San
Pedro Sula, Yacamán sigue bajo
protección de las autoridades
estadounidenses.
El embajador
Hugo Llorens, quien admitió luego de su
informe haber participado en reuniones
en las cuales se discutieron los planes
del golpe antes del secuestro del
Presidente Zelaya, es un
cubano-americano "especialista del
terrorismo". Era director de Asuntos
Andinos del Consejo Nacional de
Seguridad en Washington cuando acontece
el golpe de Estado contra el presidente
Hugo Chávez.
Llorens se
encontraba entonces bajo la autoridad
directa del Subsecretario de Estado para
Asuntos hemisféricos Otto Reich y del
muy controvertido Elliot Abrams.
Otto Reich es
uno de los personajes más influyentes de
la fauna mafiosa de Miami y en junio del
2009, se encargó personalmente de
proteger a la pandilla de Micheletti,
con la congresista Ileana Ros-Lehtinen.
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