Prisioneros Políticos del Imperio| MIAMI 5      

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I N T E R N A C I O N A L

La Habana. 3 de marzo de 2003

Así es Miami
• Conozca a Héctor Pesquera, amigo de mafiosos, 
protector de
terroristas y Agente Especial del FBI

POR JEAN GUY-ALLARD—especial para Granma Internacional

LA escena parece ser extraída de una película de tercera categoría: Héctor Pesquera, en el papel del "incorruptible" Jefe del FBI de South Florida, realizando una visita amistosa al Jefe de la Policía de Miami, en compañía de Camilo Padreda, el crápula número uno de la especulación inmobiliaria miamense, amigo de todos los mafiosos —particularmente cuando son republicanos y narcotraficantes— el hombre que Raúl Martínez, el alcalde de Hialeah, califica públicamente de "saco de basura".


Pesquera, jefe del FBI en
 
South Florida, anda en Miami
 con un connotado estafador
 vinculado a los negocios
 sucios de la ciudad más
 corrupta de EE.UU. 

Quien la describe es un reportero del Miami New Times, la publicación miamense más creíble, cuyas investigaciones hacen temblar a cada personaje de la oligarquía local. Bajo el titulo Meet Camilo Padreda, dynamic businessman, faithful Republican, patron of law enforcement, convicted felon (Conozca a Camilo Padreda, dinámico negociante, patrocinador de la policía, criminal con antecedentes), el reportero Tristram Korten cuenta cómo Padreda acaba de perder su mejor contacto en la policía local, con la renuncia forzada de su gran amigo, el jefe Raúl Martínez (sin lazo de parentesco con su homónimo) y menciona, en medio de este amplio retrato del personaje, la linda amistad que une al bandido-negociante con el Jefe de la Policía federal.

UN EDIFICANTE CURRICULUM CRIMINAL

Para entender lo sabroso de esta historia policíaca descomunal, por lo menos fuera de Hollywood, hay que saber quién es Camilo Padreda.

Aquí, en unos párrafos, su edificante currículum.

Con el triunfo de la Revolución Cubana, en 1959, Camilo Padreda, quien desempeñaba activamente su labor de agente de la policía del dictador Fulgencio Batista, como miembro del Buró de Represión de Actividades Comunistas (el siniestro BRAC, criatura de la CIA de Allan Dulles), huye a Florida.

Ahí se convierte en especulador profesional del mercado financiero e inmobiliario y pronto aprende que las mejores oportunidades se consiguen al lado de los políticos corruptos.

Al final de los años 70, Padreda se hace socio de Guillermo Hernández Cartaya, un veterano de Bahía de Cochinos, en el Jefferson Savings & Loan de Texas.Hernández Cartaya, fundador de World Financial Services, se "distinguió" entonces por su eficiencia en el lavado del dinero del narcotráfico y en el financiamiento del CORU, coalición terrorista creada por Orlando Bosch, bajo órdenes de George Bush.  En 1982, Padreda y Hernández Cartaya son acusados por un jurado federal del robo de más de 500 000 dólares del Jefferson S&L, de lavado de dinero y tráfico de drogas y armas. 

Milagro: la CIA interviene en el caso y éste… se convierte en simple cargo de evasión fiscal. El procurador encargado de aquella causa, Jerome Sanford, se escandalizó tanto que exigió oficialmente de la CIA todos los documentos vinculados al asunto. La CIA se lo niega rotundamente.

En el año 1985, Camilo Padreda se "recicla" vinculándose a Miguel Recarey, presidente de la International Medical Centers (IMC). Recarey tiene la particularidad de andar Miami con una ametralladora de nueve milímetros y vive en una mansión convertida en un arsenal repleto de AR-15 y de Uzi, y con ventanas a prueba de balas y de acero.Este próspero financiero cubano-americano tiene el respaldo del mafioso Santos Traficante, ex rey de la mafia habanera con Meyer Lansky.

El IMC es entonces la empresa del mundo de la salud comercializada de más rápido crecimiento en todo el país y recibe de Medicare más de 30 millones de dólares al mes.
Padreda consigue que el IMC instale su sede central en uno de sus inmuebles, construido con fondos del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD), agencia federal corrupta por encima de las normas.

En 1989, "explota" su conexión con el HUD y Padreda se ve obligado a declararse culpable de haber defraudado a aquel Departamento por varios millones de dólares.

Recarey, por su parte, abandonó el país. Este amigo íntimo de Jeb Bush y de Camilo Padreda sigue hoy entre los prófugos más buscados por el FBI, por el fraude más espectacular que nunca sufrió el Medicare.

HECTOR "IS A GOOD FRIEND"

Cuando el periodista del Miami New Times interroga a Padreda acerca de Héctor Pesquera, éste contesta simplemente que el Jefe del FBI de South Florida "is a good friend" ("es un buen amigo").

Pesquera será más prudente. Cuando se le solicita, se negará a otorgar una entrevista al reportero. Simplemente. Sin dar explicaciones.

Pero uno no debe sorprenderse de una amistad tan tierna: Paul Phillip, el predecesor de Pesquera, era también un "muy buen amigo", precisa Padreda, quien —no hay duda— es el amigo de todos: aparecen luego en la lista de sus "amistades" el Jefe local de la Drug Enforcement Agency (la DEA, Agencia antidroga) y "Raúl", el ex jefe del Departamento de Policía. ¡Estamos en Miami!

Bueno, nada es perfecto: Padreda tiene también enemigos. El alcalde de Hialeah, por ejemplo, Raúl Martínez, que bastante sufrió cuando, diez años atrás, en otro caso de corrupción, Padreda admitió haber llevado a cabo esquemas de soborno y extorsión y afirmó haberle pagado una generosa "comisión".

"Camilo es nada más que un saco de basura —afirma el político—. No puedo entender cómo alguien vinculado a la aplicación de la ley pueda tener algo que ver con él".

Lo cierto es que aquel "saco de basura" llegó a tener un verdadero poder personal en el Departamento de Policía al llegar Raúl Martínez (¡el otro!) al puesto de Jefe. "La broma era que él dirigía el Departamento. La verdad es que no era una broma", comentó un oficial al reportero de Miami New Times.

De hecho "la broma" llegó hasta el punto donde Martínez encargó a Padreda la organización del "Congreso Hemisférico de los Jefes de Policía", que tuvo lugar en Miami en octubre del 2000.

Así es como Padreda aparece en la oficina del Jefe de Policía donde ya se encuentra Maurice Ferré, entonces candidato a la alcaldía, quien ya había anunciado que deseaba, si fuera electo, designar un nuevo Jefe del controvertido departamento. Cuenta Ferré que Padreda explicó esta extraña visita de la siguiente forma: "Mira, Pesquera y yo somos los mejores amigos y por eso yo lo he traído aquí para visitar al Jefe".

(Según el Miami New Times, se contaba en aquel momento, en los pasillos del departamento, que Pesquera contemplaba la posibilidad de presentar su candidatura al puesto de Martínez.)

DE PUERTO RICO HASTA LOS CINCO

Cuando los guardacostas norteamericanos interceptaron el yate La Esperanza, propiedad de un alto dirigente de la FNCA terrorista, en las aguas limítrofes de Puerto Rico, en octubre de 1997, y descubrieron siete cajas de municiones, uniformes militares, seis radios, un teléfono-satélite, lentes de visión nocturna, dos fusiles de asalto, con cuatro cubano-americanos a bordo, Héctor Pesquera, "agente especial" y jefe del FBI de Puerto Rico, apareció rápidamente en el muelle para el "show" habitual de relaciones públicas.

(En el siguiente mes de enero, uno de los "honorables" tripulantes de La Esperanza, Juan Bautista Márquez, libre bajo fianza, es arrestado de nuevo... para ser acusado por la DEA por la importación en Estados Unidos de 365 kilogramos de cocaína, de conspiración para la importación de 2 000 kilogramos y de lavado de dinero.)

Meses después, cuando la brocheta de conspiradores de La Esperanza es finalmente absuelta después de un juicio trucado, Héctor Pesquera celebraba la liberación definitiva de los sospechosos, junto a los jueces y los criminales, ¡con una misa y una fiesta!

Recibe entonces su recompensa.

Louis Freeh, el Gran Jefe del cuerpo policíaco, lo manda a Miami con el título de Special Agent in Charge (SAC), agente especial a cargo de la Florida del Sur. Una bendición para la Mafia bananera.

Pronto muestra que ha comprendido bien su misión.

Pesquera es nombrado el 2 de septiembre; el 14, los medios floridanos difunden el descubrimiento de una "red" de "espías castristas" y el arresto de varios de sus miembros.

Rey de la conferencia de prensa en los headquarters del FBI, Héctor Pesquera está triunfante.

Mientras tanto, Luis Posada Carriles, el terrorista más peligroso del hemisferio (con su jimagua Orlando Bosch), Pedro Remón, Guillermo Novo y Gaspar Jiménez —estos tres últimos radicados permanentemente en Miami— compran explosivos y materiales, con financiamiento de la FNCA, para intentar asesinar en Panamá al presidente Fidel Castro.

La mayoría de los supuestos miembros de Al Qaeda que participaron en los atentados del 11 de septiembre se entrenaron en la conducción de aviones en Florida, sin que Pesquera interviniera.

En medio del reino de esta fauna terrorista se realizará el juicio de Los Cinco. Conclusión: unas condenas de proporciones fuera de toda jurisprudencia y una interdicción formal de la jueza Joan Lenard a dos de los acusados: se les prohíbe explícitamente, después de una eventual liberación, visitar "lugares donde se conoce que están o frecuentan individuos o grupos, tales como TERRORISTAS, miembros de organizaciones que propugnan la violencia y figuras del crimen organizado".

Los cabecillas terroristas miamenses han celebrado públicamente la condena de Los Cinco; la FNCA hizo hasta una ceremonia para felicitar al FBI por su "labor" en contra de Los Cinco. En este evento aparecieron, además del Special Agent in Charge Pesquera… el entonces jefe de la policía de Miami, Raúl Martínez.

UNA PREGUNTA INGENUA

Cinco cubanos que se dedicaban a penetrar grupos terroristas, acercarse a partidarios de la violencia más extrema, para tratar de contrarrestar sus proyectos criminales, han sido condenados cruelmente en un juicio provocado y orientado por un Jefe del FBI que anda en Miami con estos mismos delincuentes y un connotado estafador vinculado a los negocios sucios de la ciudad que estos elementos han convertido en la más corrupta de EE.UU.

Ante el sentido particular de la ética, el concepto de la justicia, las frecuentaciones extrañas, las amistades eclécticas y el conjunto del elocuente historial de Héctor Pesquera, uno no tiene otro remedio que hacerse, acerca del "Agente Especial", esta pregunta algo ingenua: ¿Acaso el responsable del espectacular arresto de Los Cinco "espías cubanos", y luego de su juicio trucado, será simplemente un policía corrupto al servicio del terrorismo cubano-americano? 

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