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Así
es Miami
• Conozca a
Héctor Pesquera, amigo de mafiosos,
protector de
terroristas
y Agente Especial del FBI
POR JEAN GUY-ALLARD—especial para Granma
Internacional—
LA
escena parece ser extraída de una película de
tercera categoría: Héctor Pesquera, en el papel
del "incorruptible" Jefe del FBI de South
Florida, realizando una visita amistosa al Jefe de
la Policía de Miami, en compañía de Camilo
Padreda, el crápula número uno de la especulación
inmobiliaria miamense, amigo de todos los mafiosos
—particularmente cuando son republicanos y
narcotraficantes— el hombre que Raúl Martínez,
el alcalde de Hialeah, califica públicamente de
"saco de basura".

Pesquera,
jefe del FBI en
South
Florida,
anda
en Miami
con un connotado estafador
vinculado a los negocios
sucios de la ciudad más
corrupta de EE.UU. |
Quien
la describe es un reportero del Miami New Times,
la publicación miamense más creíble, cuyas
investigaciones hacen temblar a cada personaje de la
oligarquía local. Bajo el titulo Meet Camilo
Padreda, dynamic businessman, faithful Republican,
patron of law enforcement, convicted felon (Conozca
a Camilo Padreda, dinámico negociante, patrocinador
de la policía, criminal con antecedentes), el
reportero Tristram Korten cuenta cómo Padreda acaba
de perder su mejor contacto en la policía local,
con la renuncia forzada de su gran amigo, el jefe
Raúl Martínez (sin lazo de parentesco con su
homónimo) y menciona, en medio de este amplio
retrato del personaje, la linda amistad que une al
bandido-negociante con el Jefe de la Policía
federal.
UN
EDIFICANTE CURRICULUM CRIMINAL
Para
entender lo sabroso de esta historia policíaca
descomunal, por lo menos fuera de Hollywood, hay que
saber quién es Camilo Padreda.
Aquí,
en unos párrafos, su edificante currículum.
Con el
triunfo de la Revolución Cubana, en 1959, Camilo
Padreda, quien desempeñaba activamente su labor de
agente de la policía del dictador Fulgencio
Batista, como miembro del Buró de Represión de
Actividades Comunistas (el siniestro BRAC, criatura
de la CIA de Allan Dulles), huye a Florida.
Ahí
se convierte en especulador profesional del mercado
financiero e inmobiliario y pronto aprende que las
mejores oportunidades se consiguen al lado de los
políticos corruptos.
Al
final de los años 70, Padreda se hace socio de
Guillermo Hernández Cartaya, un veterano de Bahía
de Cochinos, en el Jefferson Savings & Loan de
Texas.Hernández Cartaya, fundador de World
Financial Services, se "distinguió"
entonces por su eficiencia en el lavado del dinero
del narcotráfico y en el financiamiento del CORU,
coalición terrorista creada por Orlando Bosch, bajo
órdenes de George Bush. En 1982, Padreda y
Hernández Cartaya son acusados por un jurado
federal del robo de más de 500 000 dólares del
Jefferson S&L, de lavado de dinero y tráfico de
drogas y armas.
Milagro:
la CIA interviene en el caso y éste… se convierte
en simple cargo de evasión fiscal. El procurador
encargado de aquella causa, Jerome Sanford, se
escandalizó tanto que exigió oficialmente de la
CIA todos los documentos vinculados al asunto. La
CIA se lo niega rotundamente.
En el
año 1985, Camilo Padreda se "recicla"
vinculándose a Miguel Recarey, presidente de la
International Medical Centers (IMC). Recarey tiene
la particularidad de andar Miami con una
ametralladora de nueve milímetros y vive en una
mansión convertida en un arsenal repleto de AR-15 y
de Uzi, y con ventanas a prueba de balas y de
acero.Este próspero financiero cubano-americano
tiene el respaldo del mafioso Santos Traficante, ex
rey de la mafia habanera con Meyer Lansky.
El IMC
es entonces la empresa del mundo de la salud
comercializada de más rápido crecimiento en todo
el país y recibe de Medicare más de 30 millones de
dólares al mes.
Padreda consigue que el IMC instale su sede central
en uno de sus inmuebles, construido con fondos del
Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD),
agencia federal corrupta por encima de las normas.
En
1989, "explota" su conexión con el HUD y
Padreda se ve obligado a declararse culpable de
haber defraudado a aquel Departamento por varios
millones de dólares.
Recarey,
por su parte, abandonó el país. Este amigo íntimo
de Jeb Bush y de Camilo Padreda sigue hoy entre los
prófugos más buscados por el FBI, por el fraude
más espectacular que nunca sufrió el Medicare.
HECTOR
"IS A GOOD FRIEND"
Cuando
el periodista del Miami New Times interroga a
Padreda acerca de Héctor Pesquera, éste contesta
simplemente que el Jefe del FBI de South Florida
"is a good friend" ("es un buen
amigo").
Pesquera
será más prudente. Cuando se le solicita, se
negará a otorgar una entrevista al reportero.
Simplemente. Sin dar explicaciones.
Pero
uno no debe sorprenderse de una amistad tan tierna:
Paul Phillip, el predecesor de Pesquera, era
también un "muy buen amigo", precisa
Padreda, quien —no hay duda— es el amigo de
todos: aparecen luego en la lista de sus
"amistades" el Jefe local de la Drug
Enforcement Agency (la DEA, Agencia antidroga) y
"Raúl", el ex jefe del Departamento de
Policía. ¡Estamos en Miami!
Bueno,
nada es perfecto: Padreda tiene también enemigos.
El alcalde de Hialeah, por ejemplo, Raúl Martínez,
que bastante sufrió cuando, diez años atrás, en
otro caso de corrupción, Padreda admitió haber
llevado a cabo esquemas de soborno y extorsión y
afirmó haberle pagado una generosa
"comisión".
"Camilo
es nada más que un saco de basura —afirma el
político—. No puedo entender cómo alguien
vinculado a la aplicación de la ley pueda tener
algo que ver con él".
Lo
cierto es que aquel "saco de basura"
llegó a tener un verdadero poder personal en el
Departamento de Policía al llegar Raúl Martínez
(¡el otro!) al puesto de Jefe. "La broma era
que él dirigía el Departamento. La verdad es que
no era una broma", comentó un oficial al
reportero de Miami New Times.
De
hecho "la broma" llegó hasta el punto
donde Martínez encargó a Padreda la organización
del "Congreso Hemisférico de los Jefes de
Policía", que tuvo lugar en Miami en octubre
del 2000.
Así
es como Padreda aparece en la oficina del Jefe de
Policía donde ya se encuentra Maurice Ferré,
entonces candidato a la alcaldía, quien ya había
anunciado que deseaba, si fuera electo, designar un
nuevo Jefe del controvertido departamento. Cuenta
Ferré que Padreda explicó esta extraña visita de
la siguiente forma: "Mira, Pesquera y yo somos
los mejores amigos y por eso yo lo he traído aquí
para visitar al Jefe".
(Según
el Miami New Times, se contaba en aquel
momento, en los pasillos del departamento, que
Pesquera contemplaba la posibilidad de presentar su
candidatura al puesto de Martínez.)
DE
PUERTO RICO HASTA LOS CINCO
Cuando
los guardacostas norteamericanos interceptaron el
yate La Esperanza, propiedad de un alto dirigente de
la FNCA terrorista, en las aguas limítrofes de
Puerto Rico, en octubre de 1997, y descubrieron
siete cajas de municiones, uniformes militares, seis
radios, un teléfono-satélite, lentes de visión
nocturna, dos fusiles de asalto, con cuatro
cubano-americanos a bordo, Héctor Pesquera,
"agente especial" y jefe del FBI de Puerto
Rico, apareció rápidamente en el muelle para el
"show" habitual de relaciones públicas.
(En el
siguiente mes de enero, uno de los
"honorables" tripulantes de La Esperanza,
Juan Bautista Márquez, libre bajo fianza, es
arrestado de nuevo... para ser acusado por la DEA
por la importación en Estados Unidos de 365
kilogramos de cocaína, de conspiración para la
importación de 2 000 kilogramos y de lavado de
dinero.)
Meses
después, cuando la brocheta de conspiradores de La
Esperanza es finalmente absuelta después de un
juicio trucado, Héctor Pesquera celebraba la
liberación definitiva de los sospechosos, junto a
los jueces y los criminales, ¡con una misa y una
fiesta!
Recibe
entonces su recompensa.
Louis
Freeh, el Gran Jefe del cuerpo policíaco, lo manda
a Miami con el título de Special Agent in Charge
(SAC), agente especial a cargo de la Florida del
Sur. Una bendición para la Mafia bananera.
Pronto
muestra que ha comprendido bien su misión.
Pesquera
es nombrado el 2 de septiembre; el 14, los medios
floridanos difunden el descubrimiento de una
"red" de "espías castristas" y
el arresto de varios de sus miembros.
Rey de
la conferencia de prensa en los headquarters
del FBI, Héctor Pesquera está triunfante.
Mientras
tanto, Luis Posada Carriles, el terrorista más
peligroso del hemisferio (con su jimagua Orlando
Bosch), Pedro Remón, Guillermo Novo y Gaspar
Jiménez —estos tres últimos radicados
permanentemente en Miami— compran explosivos y
materiales, con financiamiento de la FNCA, para
intentar asesinar en Panamá al presidente Fidel
Castro.
La
mayoría de los supuestos miembros de Al Qaeda que
participaron en los atentados del 11 de septiembre
se entrenaron en la conducción de aviones en
Florida, sin que Pesquera interviniera.
En
medio del reino de esta fauna terrorista se
realizará el juicio de Los Cinco. Conclusión: unas
condenas de proporciones fuera de toda
jurisprudencia y una interdicción formal de la
jueza Joan Lenard a dos de los acusados: se les
prohíbe explícitamente, después de una eventual
liberación, visitar "lugares donde se conoce
que están o frecuentan individuos o grupos, tales
como TERRORISTAS, miembros de organizaciones que
propugnan la violencia y figuras del crimen
organizado".
Los
cabecillas terroristas miamenses han celebrado
públicamente la condena de Los Cinco; la FNCA hizo
hasta una ceremonia para felicitar al FBI por su
"labor" en contra de Los Cinco. En este
evento aparecieron, además del Special Agent in
Charge Pesquera… el entonces jefe de la
policía de Miami, Raúl Martínez.
UNA
PREGUNTA INGENUA
Cinco
cubanos que se dedicaban a penetrar grupos
terroristas, acercarse a partidarios de la violencia
más extrema, para tratar de contrarrestar sus
proyectos criminales, han sido condenados cruelmente
en un juicio provocado y orientado por un Jefe del
FBI que anda en Miami con estos mismos delincuentes
y un connotado estafador vinculado a los negocios
sucios de la ciudad que estos elementos han
convertido en la más corrupta de EE.UU.
Ante
el sentido particular de la ética, el concepto de
la justicia, las frecuentaciones extrañas, las
amistades eclécticas y el conjunto del elocuente
historial de Héctor Pesquera, uno no tiene otro
remedio que hacerse, acerca del "Agente
Especial", esta pregunta algo ingenua: ¿Acaso
el responsable del espectacular arresto de Los Cinco
"espías cubanos", y luego de su juicio
trucado, será simplemente un policía corrupto al
servicio del terrorismo cubano-americano?
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