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1 de
agost o de 2002
Intimidad de
Chucho Valdés
El nuevo camino
a la nominación a los Grammys Latinos tuvo por antecedente a
Cubadisco y comenzó calladamente en un estudio de la EGREM
POR PEDRO DE LA
HOZ --del diario Granma--
En el verano del
2001, como quien no quiere las cosas, Chucho Valdés se sentó
en el piano del estudio de la EGREM en la calle 18, de Miramar,
y puso las cartas sobre la mesa: un disco de piano en solitario,
íntimo, cantabile, demasiado personal. Era un puñado de
canciones, pensadas para ser dichas a plena voz, con textos
presumiblemente escritos por Pablo Milanés. Mas el pianista
decidió probarlas primero en su versión instrumental para el
teclado. Como lo hace en su casa para complacer a amigos o para
sí mismo.
La primera vez que
escuchó el material, sintió vértigo. ¿Qué dirían los que
esperaban de él la continuidad del pianismo exuberante y rítmico
de Irakere, u otro capítulo más de la extraordinaria saga que
ha ido tejiendo en los últimos años con su cuarteto? Dejó
reposar la grabación unos cuatro meses y luego, al escucharla
nuevamente, se convenció de que ese otro yo de sí mismo podía
revelarse a plenitud en el disco Canciones inéditas,
hazaña lograda con la complicidad del más capacitado grabador
radicado en la Isla, Jerzy Belc, y la familia Casanova en la
afinación del instrumento.
Para José Manuel
García, director de la EGREM, Canciones inéditas no ha
podido navegar con suerte mayor: Premio Cubadisco al Mejor Álbum
Instrumental de Música Popular en mayo pasado y, hace apenas
unos días, nominado a los Grammys Latinos en la categoría Pop
Instrumental.
CHUCHO SE
CONFIESA
Ayer en la mañana,
el maestro sostuvo un contacto con la prensa en la Casa de la Música
de la EGREM, en Miramar. Luego de que la profesora María Elena
Mendiola calificara al fonograma como "disco único en la
carrera del pianista, por cuanto revela lo más íntimo de su
conciencia musical", Chucho, más que someterse al torneo
habitual de preguntas y respuestas, prefirió
"descargar" sobre su relación con el piano:
"Soy un
pianista con suerte por ser hijo de Bebo Valdés y haber
recibido la influencia de muchos grandes pianistas. A los 3 años
me senté en un piano por primera vez, a los 5 tuve las primeras
clases con Oscar Boufartigue y a los 9 ingresé en el
Conservatorio de La Habana. En la técnica clásica fueron
decisivas Zenaida Romeu, la madre de Zenaidita, y Rosario
Franco, la hija del gran historiador José Luciano Franco. En el
piano de mi padre escuché y aprendí cómo Ernesto Lecuona
entendía el piano. Le presté atención a Jesús López, para mí
el mejor pianista en el estilo charanga con Arcaño. Puse oído
a Frank Emilio. El viejo me puso a tocar en la orquesta Sabor de
Cuba e hice suplencias en la banda del Benny, quien había
cantado con mi padre el ritmo batanga. Me interesé por lo
popular, lo folclórico y lo clásico: desde Rubinstein, Bolet y
Horowitz hasta cómo traducir el toque de los tambores batá al
teclado. Mucho le debo también a Leo Brouwer, que me ha sido
siempre una guía luminosa."
PASIONES
COMPARTIDAS
Junto a Canciones
inéditas, aparece nominado a los Grammys Latinos el disco De
Sindo a Silvio, de Rey Guerra (Unicornio).
"Es una
suerte estar unido a Rey. Ya lo estuvimos en Cubadisco, donde
compartimos el premio en la misma categoría. Y lo estaremos más
adelante, pues pienso hacer un disco con él y mi banda. Será
muy estimulante, porque desde que Irakere trabajó con Leo
Brouwer nunca hemos repetido la experiencia con un guitarrista
de tanto nivel."
ÓPERA, PIANO Y
LOS 30 DE IRAKERE
Varias noticias se
asoman al horizonte de Chucho. A fines de agosto debe salir el
disco de piano que grabó con obras de Debussy, Ravel, Chopin,
Lecuona y él mismo para Ángel Records, a petición de Max
Wilcox, el productor de Rubinstein. Título provisional. Las
tres caras de Lecuona, por contemplar tres versiones de La
comparsa.
Los 30 años de
Irakere se celebrarán el año próximo y para ello la EGREM
prepara una grabación extraordinaria con la banda, en la que
participarán muchos de los que han integrado su nómina, unos
radicados en la Isla y otros en el exterior.
En cuanto a Obatalá,
la tan anunciada ópera de Chucho, explicó: "Está lista,
pero es muy compleja. Lleva orquesta, banda de jazz, danza, coro
folclórico, y entre los solistas un apkwon como Lázaro
Ros. El montaje implica recursos. Por eso hay que esperar. Un día
de estos..."
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