WASHINGTON.— La mayor sequía en
Estados Unidos en más de 50 años amenaza
con disparar los precios de la cesta de
la compra, pone en cuestión la
viabilidad de los biocombustibles y
revela el impacto climático en la
seguridad alimentaria.
La inusual ausencia de lluvias en el
medio oeste y sur estadounidenses se
está alargando demasiado y ha reducido a
hojas secas y tallos escuálidos inmensas
extensiones de maíz y soja, materias
primas de la industria alimentaria, que
amenazan con disparar los precios no
solo en EE.UU., sino a nivel mundial.
Estados Unidos, el primer productor
mundial de maíz, seguido de China y
Brasil, se encuentra ante un año nefasto
para las cosechas debido a una sequía
que se ha centrado en los estados
agrícolas y que afecta al 88 % del maíz
y el 77 % de la soja.
La sequía, extrema en estados como
Indiana e Illinois, ha encarecido los
precios del maíz en hasta un 50 %.
Según Randy Spork, presidente electo
de la Asociación Nacional de Productores
del Porcino, esta semana ganaderos como
él ya están experimentando un aumento
del precio de los piensos para sus
piaras, y la principal preocupación es
que los insumos escaseen y "los
consumidores no estén dispuestos a pagar
los precios finales".
El Departamento de Agricultura de
Estados Unidos estima que los precios de
la carne de ternera subirán este año
entre un 4 y 5 % debido a la sequía,
mientras que los del cerdo, pollo, leche
y huevos lo harán en un porcentaje
similar.