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Hillary
vuelve al continente de las
oportunidades
Cuando aterrizó en Dakar, Hillary
Clinton tenía bien estudiado un guión
que, al parecer, con algunos retoques,
repetirá hasta el próximo 10 de agosto.
La secretaria de Estado norteamericana
volvió a África con un "equipaje"
conocido: reclamaciones, compromisos y
regaños.
Reapareció, preocupada, a insistir en
la importancia que la política exterior
de Washington le confiere al continente ¼
e impedir, ¿a tiempo?, que el predominio
de China en la región se vuelva
irreversible, a pocos días de concluida
la quinta conferencia ministerial del
Foro de Cooperación China-África. Según
el sitio digital Político, la
funcionaria pretende, sin mencionar a
Beijing, exhortar a los líderes
africanos a que consideren
cuidadosamente los proyectos propuestos
por "ciertos" países extranjeros.
En Senegal —la primera parada de un
periplo que también la llevará a Uganda,
Kenia, Malawi, Sudáfrica y Sudán del
Sur—, la jefa de la diplomacia de
Estados Unidos aseguró que su país
trabajará en asociación con los
Gobiernos de África subsahariana "para
reforzar las instituciones democráticas,
estimular el crecimiento, los
intercambios y las inversiones". Señaló,
asimismo, que tienen como objetivo
ayudar a preservar la paz en esa área y
promocionar las oportunidades y el
desarrollo.
Los ajustes a su retórica no pueden
camuflar el calco de su gira del 2009,
que incluyó los principales proveedores
de petróleo a Estados Unidos en el
continente, Nigeria y Angola, además de
Kenia, Sudáfrica, República Democrática
del Congo, Liberia y Cabo Verde.
Otra vez la
filantropía de conejos y zanahorias, de
promesas y condicionamientos: África,
vengo a invertir, pero si te acoges a
mis concepciones sobre democracia;
traigo mi ayuda a tus graves
dificultades económicas, si primero te
deshaces de tus regímenes de segunda; te
ofrezco seguridad, a cambio de expandir
mi presencia militar en tus dominios;
reciclo la amenaza del terrorismo,
mientras reparto entre las
trasnacionales tus mercados abiertos y
vulnerables, y el control de tus
recursos minerales. En fin, vengo a
azuzar tus problemas internos, a hurgar
con un garrote en tus heridas y a
satisfacer la insaciable sed de mi
nación en tus inmensos pozos de
petróleo. (Aida Calviac Mora)
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